Tuesday, November 10, 2009

ANTICRISTO

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Tanta curiosidad nos produjo el nuevo experimento del depresivo, atormentado, ingenioso, hiperactivo, condenadamente creativo y rarito Lars Von Trier, que no pudimos evitar acercarnos a esa película ya con el estigma de maldita. Abucheada en Cannes, insultada por críticos de todos lados (que se escandalizan rápido, todo hay que decirlo), con desmayos en las salas (de gente que no sabe a qué entra), el reconocimiento prácticamente unánime a sus dos protagonistas y comentarios tanto de gente que la había visto como (cómo no, para eso vivimos donde vivimos) de los que no la habían visto.

Demasiado gore hemos visto ya a estas alturas como para que este bagaje nos asuste, así que, con una cena ligerita (tampoco hay que forzar) nos acomodamos en la butaca para adentrarnos en la particular visión de la depresión del director danés, que casi no pudo acabar la película de lo trastornado que se hallaba su cerebro mientras intentaba llevarla a cabo.

La cinta se divide en tres o cuatro actos centrales más su prólogo y epílogo y si hubiera que dibujar su línea argumental en un folio, claramente sería una espiral que se adentra en un punto más negro que el culo de un grillo. Una caída hacia lo irracional, un descenso a los infiernos del alma humana. Esto es lo que se entrevé en la primera mitad de película, porque llega un momento en el que al amigo Lars se le va la perola por completo y empieza a vomitar imágenes desquiciadas perdiendo el norte y cayendo en una ensalada de barbaridades sin demasiado sentido.

Pero, ¿de qué va anticristo? Pues al principio, relata el drama de una pareja que pierde a su hijo pequeño, que intenta dar un triple mortal con tirabuzón desde un quinto piso. Así que, razonablemente, la mujer se trastorna un poco y el marido, que es psicoterapeuta, decide tratarla intentando que venza sus miedos. Para eso, la lleva a una cabaña en medio de un bosque y es allí donde observa que la señora tiene el tejado más agujereado que un casco de esgrimista. Será aquí donde Lars vacíe sus visiones e inunde la pantalla de zorros que hablan mientras se devoran a si mismos, pesas que agujerean piernas, tijeras que rebanan clítoris, penes q eyaculan sangre y un final surrealista que acaba de rematar lo poco que se había cogido durante la película.

¿Todo esto convierte a “Anticristo” en una mala película? Chico, pues yo que sé. No deja indiferente, eso está claro y hay algunas imágenes que impactan por su belleza, en una cámara ultralenta y acompañadas por un aria de Häendel (imágenes que por bellas no dejan de intentar escandalizar, como la del bebé cayendo al vacío o una penetración en primer plano en la ducha). Así que no pude evitar pasarme toda la película oscilando entre las ganas de internar al dire en un psiquiátrico que tuviera el electroshock incluido en el precio y admirar la capacidad imaginativa y visual de este genial desquiciado.

¿Se saca algo en claro después del ramillete de salidas de tiesto? Pues la impresión de que Lars Von Trier ha utilizado la cámara como si fuera un cómodo diván para curar sus neuras y que algo le ha tenido que haber hecho alguna mujer, porque el papel que le da a la premiada Charlotte Gainsbourg tiene tela.

Lo que está claro es que Lars Von Trier es un excelente narrador, pues hasta cuando no tiene nada que contar, es capaz de narrarlo muy bien.

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Monday, October 5, 2009

SAN VALENTÍN SANGRIENTO 3D

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Un nuevo paso se ha dado a la hora de disfrutar el cine de sustos y adicción a la hemoglobina. A los efectos especiales y al sonido dolby surround versión “comotiemblalabutaca”, se suman ahora las tres dimensiones. Ya se hizo un experimento en aquella última parte de Freddy Krueger (que ahora está a punto de resucitar de nuevo en la piel de Jackie Earle Haley), pero la técnica ha evolucionado y era una posibilidad que cuadra muy bien con el género y que llegaría tarde o temprano. Ya sólo falta que nos tiren un intestino fresquito de carnicería a la cara en el momento en el que la música sube y la implicación será completa.

El caso es que, atraídos por la novedad, allá que nos fuimos, sabedores de que nos podíamos encontrar con una película horrorosa, de esas de encefalograma plano. Pero no fue del todo así. Evidentemente, se cumple en gran medida lo segundo, hay que entrar al cine, habiéndose dejado las neuronas a remojo en casa, descansando, pero no fue del todo horrorosa, en realidad.

La película comienzade forma esperanzadora. Tras un mínimo prólogo mezclado con los títulos de crédito, se nos pone al corriente de la situación en un bosquejo a grandes rasgos. No necesitamos más. Sabemos que la historia no va a ser el punto fuerte  y cuanto antes empiece a saltar la sangre, mejor.

Nos situamos en el pequeño pueblo de Harmony, en donde el día de San Valentín se produce una masacre en la mina que da sustento al pueblo, donde un tipo se carga a un montón de compañeros, entra en coma y sale de él con el regustillo de seguir clavando picos en cabezas ajenas. En esto, se cruza con unos chavales que van a hacer botellón a la susodicha mina y se carga a todos menos a cuatro, para que quede alguien que continúe la historia.

Por lo tanto, a los 5 minutos de película, ya tenemos un pico que ha cruzado a sus anchas el camino que va desde la nuca hasta el rostro y se ha hecho un pincho moruno con un ojo, que cuelga de forma etérea entre nosotros y la pantalla de cine.

Si todo hubiera seguido de esta forma, con el cachondeo, los sustos y diversas partes del cuerpo saltando fuera de la pantalla, todo hubiera quedado mucho más redondo, pero algo antes de la mitad del metraje, el susto y el gore se hacen a un lado para dar paso a una trama con intento de suspense y que se empieza a tomar en serio a sí misma y es aquí donde todo cojea. Donde veíamos un homenaje pseudo-paródico a “Viernes 13″, “Halloween” y compañía, con jóvenes descerebrados en busca de alcohol y sexo que van exhibiendo su interior (en el sentido más literal, tanto debajo de la ropa como debajo de la propia epidermis) ante la cámara, jovencitas con tersas y saltarinas mamas que corren hacia el escondrijo más absurdo e inverosímil y diálogos descerebrados, ahora tenemos a un director que juega al thriller psicológico. Pero jugar a algo psicológico, con personajes con la profundidad del programa político de Alianza Nacional, cuando ya teníamos claro que nuestras neuronas no están con nosotros en estos momentos, es un boleto para el aburrimiento.

No hay nada original en la película y la trama entre el chico que volvió al pueblo, el poli, su mujer y la amante embarazada no funciona. Íbamos a ver gore adolescente y tontorrón y da la impresión de que nos han intentado colar en el paquete un supuesto thriller de suspense. El terror adolescente está, pero la segunda parte no cuela. Por eso, en varios momentos nos descubrimos pensando: venga va, ensarta otra cabecita en el pico y déjate de jugar al Cluedo.

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Tuesday, August 25, 2009

ARRÁSTRAME AL INFIERNO

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Rebuscando en los frondosos y poco podados ramajes de los bosques de mi memoria, creo atisbar, entre brumas, recuerdos de una gamberrada cinematográfica perpetrada por un inglés con cara de tímido y bonachón, llamada “Evil dead” y traducida por nuestra tierra como “Terroríficamente muertos”. Si la neurona no me falla, recuerdo haber ido a comprar un par de cintas VHS con Héctor “El mayor” (que aunque sólo es mes y pico más viejo que yo, se ganó el apelativo por crecer y cambiar el timbre de voz el primero en el colegio), primer número de alguna colección por fascículos de kiosco de barrio, centrada en el gore o el terror, por un precio irrisorio. Ese primer número, incluía la película que acabo de nombrar y otra gran joya de las gamberradas de casquería y cercenaciones varias a cargo del ahora rey de la Tierra Media, Peter Jackson, llamada “Braindead (tu madre se ha comido a mi perro)”.

Recuerdo la mezcla entre sustos, repugnancia y carcajadas que esas dos cintas me generaban. Protagonistas que bregaban con monstruos de toda índole como si algo así les pasase todos los días, fantasmas torpes, zombies ninfómanas, bebes no-muertos traviesos… una retahíla de gags teñidos de rojo coagulado que nos mantenía pegados al sofá y descojonados.

Poco a poco, Sam Raimi, el responsable de aquella “Terroríficamente muertos”, fue dejando el terreno del terror cachondo en busca de nuevos retos. “Darkman”, “Un plan sencillo” o la trilogía de “Spiderman” (trilogía que, tras la tercera de sus entregas, provocó en mí instintos asesinos contra él), perdiendo frescura a medida que se incrementaba el presupuesto.

Supongo que, agotado tras las disputas con la productora por el guión de “Spiderman 3″ y el stress que provoca jugar con un juguete tan caro, Raimi se ha querido tomar un pequeño respiro y volver a aquellos divertimentos gamberros de su juventud. Se ha juntado de nuevo con su hermano Ivan e imagino que se han partido el pecho imaginando cómo podían marear y de qué podían pringar a la protagonista de una nueva cinta. Así, entre susto, sustancia pegajosa y secuencia absurda, ha nacido “Arrástrame al infierno”.

Christine es una chica lista y aplicada, quizá demasiado amable para el director del banco en el que trabaja, al menos si quiere optar al puesto de subdirector que está vacante. Para demostrar que puede tomar decisiones complicadas, decide denegarle a una vieja extranjera bastante peculiar, la prórroga del crédito y demorar así el embargo de su casa. El problema es que ha elegido el peor momento y a la peor persona posible para dar muestras de autoridad y carácter inflexible, pues la anciana, muy cabreada, tras una genial pelea en el aparcamiento del edificio, decide echarle un mal de ojo, poniéndola en el punto de mira de un demonio con cuernos. Si en tres días no soluciona el tinglado, tiene una habitación calentita asegurada en la planta baja del infierno.

Los hermanos Raimi mezclan en calculadas dosis, elementos de terror, gore, comedia y acción, logrando que la película no decaiga en ningún momento. Cuando no pegas un bote por la subida de la música y la aparición de algún espectro, estás muerto de risa ante alguna de sus grimosas ocurrencias. No debe ser muy agradable que una vieja bruja con muy mala leche intente morderte cuando se ha olvidado poner su dentadura postiza y sólo te pringue de una sustancia verdosa, pero visto desde la butaca no deja de tener su gracia.

Si sois impresionables, odiais los sustos facilones, os provocan cardiopatías molestas los espectros burlones y tendéis a suprimir la cena tras ver babas, moscas, larvas y demás fluidos repugnantes impactando en la cara de una chica guapa, quizá ésta no sea vuestra peli. Si por el contrario sois de los que entráis encantados en la casa del terror para pegar botes con los actores, os encanta meter sustos a la abuela escondiéndoos detrás de las puertas y torturabais con arañas y moscas a vuestra hermana pequeña, no lo dudéis, Sam Raimi es vuestro tipo. Dejaros arrastrar hasta su infierno de niño travieso.

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Saturday, August 1, 2009

NO-DO

Como dije hace un par de posts, en estos días de loca sobreactividad, me ha dado tiempo a acumular un buen número de películas de unos cuantos géneros. Pendientes de mi miope ojo crítico se pueden encontrar las vicisitudes de un hombre maduro en unas vacaciones italianas, conspiraciones informáticas futuristas con forma de gobernador de California, pérdidas de memoria por causa atentados mellizos, mentes torturadas y retorcidas por el absurdo de las guerras, planes de asesinato maestros que intentan probar la superioridad intelectual, superordenadores todopoderosos con las ganas de jugar de un niño pequeño, recorridos por las vidas de los miembros de una familia numerosa de clase media, hombres aburridos que se dan de bruces con la realidad de una inmigración pataleada, viejos huraños y conservadores con instantes de redención de una vida y unos hijos que no entienden, bocazas adictos a la música, las mujeres y la soledad de un micrófono, fantasías deshilachadas salidas de la mente de un niño-genio desfigurado por la infancia perdida o instantes de magia en los últimos metros del camino hacia el castigo y la redención. Premio gordo para el que consiga descifrar todas estas películas con descripciones tan psicotrópicas.

Probablemente no lleguen todas a Nunca Jamás, pero había que empezar por alguna y la elegida no es ninguna de las nombradas anteriormente, para continuar el caos perpetuo en el que se ha instalado el blog desde hace mucho tiempo. Una película patria de terror sobre informes secretos que el NO-DO (noticiario de los tiempos del generalito que por sí sólo ya provoca algún que otro tembleque) que, supuestamente, narraban los sucesos paracientíficos, buenos y de cagarse por la pata abajo, en la época en la que la iglesia católica era la guardiana de nuestra fe, nuestra moral y si te descuidabas, de nuestro color político y nuestros billetes de cien pesetas.

A la película llegué encabronado. Era un film de género, de los que no abundan en nuestro país, que había recibido una dosis de publicidad bastante alta, teniendo en cuenta cómo se tratan las producciones nacionales. Los posters promocionales se podían encontrar fácilmente por la capital y hasta había visto algún reportaje en la caja tonta con entrevistas al director y los actores, pero resulta que en la semana de su estreno se encontraba en unas diez salas… en toda España, número que iba bajando a medida que transcurrían las semanas. De nuevo, me instalé en un discurso de indignación por cómo tratamos nuestros propios productos, despotrique general sobre exhibidores, productores y mandamases del cine y varios insultos en sarraceno hacia la industria en general. Esto duró, aproximadamente, hasta media hora después de comenzada la película.

A partir de ahí el cabreo se transformó en duda: ¿cómo había llegado semejante película a recibir tanto apoyo publicitario? Aunque, si las producciones usamericanas de calidad tan cuestionable como puede ser “La semilla del mal”, reciben una publicidad similar y la podemos encontrar en un centenar de salas a lo largo de la península, ¿por qué no nuestra propia basurilla? Puestos a darnos un atracón de comida rápida e insulsa, casi prefiero la propia. Pero acabó resultando que “NO-DO” resulta más sonrojante que la película yankie anteriormente citada.

No es sólo que el film sea una mezcolanza de clichés mil y una veces vistos, ya que esto está a la orden del día en el cine de acongoje. Es que dicho guión sin gracia viene unido en un compacto pack a unos diálogos que en muchos de los casos provocan risas en los momentos menos esperables (ese cura enfrentándose a un gran bicharraco final muy parecido a los Dementores Harrypotterianos al grito de “¿Pues sabes qué? ¡Yo soy un martir!” debe haber puesto los pelos como escarpias al mismísimo Rouco Varela) y una dirección de actores que podría haber sido llevada a cabo por la gran actriz Yola Berrocal, de tal forma que hasta la grácil y estupenda Ana Torrent no puede hacer nada para levantar un papel avocado al fracaso.

Eso sin contar uno de esos puntos que se desvelan a finales de la trama, con subidón de música incluído, en plan “aquí te he pillado, obnubilado espectador, esta no te la esperabas, seguro”, cuando se ve venir al cuarto de hora de película.

Me diréis, “coño Heitor, algo bueno tendrá que tener la película, ¿no?”. Pues sí, algo bueno tiene. Los efectos especiales, a pesar de contar con un presupuesto más bien modesto, son vistosos y muy bien realizados. Empezamos a ser buenos artesanos en efectos digitales, animación y detalles técnicos que son capaces de elevar una película de lo correcto a lo resaltable. Pero para eso, primero tiene que haber una historia atractiva y un guión trabajado y para ello, deberíamos tratar mejor a nuestros guionistas, un gremio bastante vapuleado y bastante necesario en esto de contar historias.

Que después de REC ésta haya sido la siguiente película española de terror que me calzo, tiene delito.

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Monday, January 26, 2009

LA SEMILLA DEL MAL

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Cuando una película trata de confeccionarse a partir de una fórmula matemática, es muy fácil que el producto resultante sea frío, repetitivo y cansino. Desgraciadamente, las grandes productoras apuestan demasiado a menudo por estos ejercicios de química y muy poco por las ideas originales de nuevos valores y son estas cintas repletas de campañas de marketing exuberantes las que acaban inundando las carteleras de nuestro país.

“La semilla del mal” no es más que un montón de refritos, tópicos e imágenes robadas a otras películas del género terrorífico, mezcladas por un artesano correcto pero sin un estilo propio que le haga destacar sobre los demás, acostumbrado a escribir o co-escribir guiones de grandes superproducciones como “Jumper”, “El caballero oscuro” o “Blade: Trinity”. A esto le sumamos alguna estrella que se ha dejado tentar por el vil metal y una cantidad ingente de efectos especiales para envolver de forma vistosa una caja vacía y ya tenemos un nuevo film con el que romper las taquillas.

En este caso, la receta a base de ideas recicladas para esta película está muy clara: cogemos una de las escenas finales de “El exorcista” y la colocamos como ingrediente principal, cambiamos de religión para aportar un sabor ligeramente exótico, añadimos unas cuantas gotas de imágenes de películas niponas, sazonamos con un par de niños con cara raruna para dar susto, añadimos una prota despampanante y un secundario que dé renombre al cartel y lo dejamos al fuego. A continuación, lo sacamos, le añadimos los efectos especiales y la banda sonora típica, con sus subidas de sonido en los momentos clave, dejamos enfriar y servimos en un 70% de las salas de cada ciudad. Derechita a los primeros puestos de las listas.

El caso es que, siendo esto tan previsible uno no puede resistirse y acude a la llamada del terror, confiando en que de vez en cuando, cuando los planetas se alinean y sopla el viento de tramontana, algo hay que sorprenda, pero no es el caso. Todo es previsible, todo suena a visto y lo único que nos queda es ese envoltorio de colores brillantes y con un lazo enorme y llamativo que hace el producto visible. Cuando uno sale del cine pensando en que las escenas que más le han gustado son aquellas en las que aparece la protagonista en braguitas y camiseta de tirantes, recién levantada, es que quizá le falte algo de enjundia al guión.

Venga, vale, os contaré ligeramente de qué va por si los párrafos anteriores no os han disuadido de acercaros al cine a verla. Una chica empieza a tener visiones con un niño de ojos de un azul muy raro, se le empieza a poner un ojo del mismo color y el niño al que cuida empieza a comportarse de forma extraña y violenta. Entonces llega a la sabia y fundada conclusión de que tiene que hacer un exorcismo judío para volver a tener sus ojos de siempre, así que acude a Gary Oldman, que todo el mundo sabe que de esto de exorcizar espíritus chungos entiende un montón y junto con un tipo negro enorme con pinta de boxeador pues se ponen a ello. Al final, se descubren unas cuantas tramas familiares de las que todos podemos tener en el árbol genealógico y el tema acaba con opción a secuela, por si el público pide más.

Lo mejor es intentar no buscarle mucha coherencia al conjunto y arrejuntarse con la pareja a la que engañemos para ir (es la única excusa que se me ocurre para que la película merezca la pena), o bien, esperar pacientemente y disfrutarla en el salón de casa bajo una manta sin pagar los 7 eurazos de la entrada, que para el caso, igual resulta más gratificante.

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Tuesday, December 23, 2008

APARECIDOS

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Parece que últimamente por aquí le empezamos a coger gusto a eso del terror. Balagueró y Plaza firman “REC” y consiguen una grandiosa obra que además es exportada a Usamérica, donde la copian plano a plano; Juan Antonio Bayona logra un taquillazo con “El orfanato”; Luiso Berdejo cruza el charco y ficha a Kevin Costner para rodar “The new daughter”, que aún está por venir; le dan un oscar honorífico a Jesús Franco… sí, parece que el miedito patrio está en boga.

Aún así, parece q los distribuidores no se enteran mucho de qué va el juego. Alguien dijo alguna vez – no recuerdo quién – que el cine está en manos de gente a la que no le gusta el cine. Cada vez estoy más convencido de esta afirmación, viendo cómo tratan a ciertas cintas. Hace poco, “JCVD”, película de la que todo el mundo habla maravillas y que ha descubierto a Jean-Claude Van Damme como un buen actor – eso dicen, prometo que no he bebido – se estrenó en Madrid en tan sólo un cine y duró una semana. Podríamos achacarlo a que se pensó que era algo demasiado minoritario como  para que mereciera la pena arriesgarse.

Pero ahora, se estrena “Aparecidos”, una cinta de suspense con gotas de terror, atacada con soltura por Paco Cabezas, un debutante que despunta maneras y con un par de actores jóvenes, Javier Pereira y Ruth Díaz, que no desentonan en absoluto. Una oportunidad para ir descubriendo nuevos valores a la vez que se pueden llenar salas, alejándonos de la clásica “película de la guerra civil con drama lacrimógeno”. ¿Y qué es lo que hacen? Pues la estrenan en 25 salas… en toda España, 7 de ellas de Madrid y 5 de Barcelona y en el caso de la capital, todas en cines fuera de la ciudad. Gran estrategia, plas plas plas.

¿Queréis algún dato de referencia? Para eso estamos, si no tenéis más que pedir. Por poner un ejemplo: “Ultimátum a la tierra”, que está esta semana en lo alto de las listas de recaudación y que casi todo el mundo pone a parir – yo no la he visto, así que no opinaré – es un remake usamericano de una película de 1951, con Jennifer Connelly y Keanu Reeves. Pues bien, se ha estrenado en 270 salas en todo el país, 42 de ellas en Madrid y 37 en Barcelona. ¿Os parece una pelea justa?

Bueno, ahora que ya me he desahogado y que llevo cuatro bonitos párrafos sin hablar apenas de la película en cuestión, me meto en harina.

Malena y Pablo son dos hermanos que se han plantado en Argentina para decidir si deben desconectar a su padre de las máquinas que le tienen atado a la vida y ultimar los detalles de la herencia. Para tomar esa decisión, Pablo necesita conocer algún retazo de la vida de un tipo que apenas ha conocido y para ello convence a su hermana para emprender un viaje en coche por la Tierra de Fuego en busca de sus raíces.

El descubrimiento de un sanguinario diario en el coche, que relata atroces muertes relacionadas con los desaparecidos en la dictadura argentina, provocará que un oscuro pasado se entrecruce con el presente, poniendo en peligro la vida de los hermanos, que deberán descubrir el enigma al que se enfrentan para salir indemnes.

Paco Cabezas construye una historia de suspense muy bien armada, que tiene la buena intención de no ser un espectáculo vacío, sino aportar un puntito de denuncia hacia un suceso execrable de la historia de Argentina. Al fin y al cabo, esto no es más que la excusa o el punto de partida para un producto de entretenimiento, pero ya es mucho más que la gran mayoría de los productos mainstream que nos llegan desde más allá de nuestras fronteras. Por si esto fuera poco, “Aparecidos” atrapa desde el primer momento, con secuencias que no abusan del susto fácil y se empeña en elaborar una buena historia, cuidando los personajes y estableciendo un universo con piezas que encajan de forma suave, sin estridencias.

Veremos si la película puede remontar el vuelo gracias al boca a boca y permite a este nuevo creador de historias empezar una exitosa carrera detrás del objetivo o la ceguera de los de la chistera y el puro convierte una gran cinta en un producto olvidado. Me gustaría confiar en lo primero, pero conociendo a mis vecinos…

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Thursday, October 16, 2008

REFLEJOS

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Las productoras de Usamérica no paran de buscar el terror fuera de sus fronteras, como si no fuera suficientemente terrorífico lo que pasa dentro de ellas, entre desplomes de bancos, vigilancia continua de reojo hacia el eje del mal, presidentes brillantes e hipotéticas futuras vicepresidentas no menos brillantes. Las producciones niponas suelen tener su réplica con actores occidentales y hasta nuestra “REC” está a puntito de estrenarse por aquella parte del mundo, si no lo ha hecho ya, con el título de “Quarantine”.

En este caso, no sólo han recurrido a una película japonesa, sino que han fichado a uno de los grandes valores del terror europeo, el francés Alexandre Ajá, para intentar construir un blockbuster que se salga un poco del aletargamiento en el que se suele hundir el cine de sustos. Lo consiguió en su momento con el remake de “Las colinas tienen ojos” y con la potente “Alta tensión” y , esta vez, tampoco decepciona, aunque no emociona.

La historia va de un policía – Kiefer Sutherland, el mismísimo Jack Bauer de la serie “24” – que trata de reordenar su vida tras ser suspendido de su puesto al disparar fortuitamente a un compañero provocándole la muerte. Intenta dejar atrás su alcoholismo y recuperar a su mujer e hijos y para ello acepta un trabajo de mala muerte, como vigilante nocturno de un antiguo edificio que había albergado un centro comercial y que fue destruido pasto de las llamas.

Evidentemente, no pasará mucho tiempo hasta que el sufrido ex poli empiece a ver cosas raras en el edificio relacionadas con los cientos de espejos que se distribuyen por sus estancias. Espejos que parecen reflejar un mundo paralelo inexistente o pasado y que dominan a los que los miran obligándoles a actuar de modo extraño.

La película triunfa en el arranque y mientras el poli se encuentra perdido dentro del edificio, desfilando entre los clásicos sustos con aumento de volumen de la banda sonora y el gore más truculento – atención a la que llamaremos “la escena de la mandíbula”, que aparece brevemente en el trailer y que pone los pelos de punta – y decae bastante cuando se va acercando a la explicación del fenómeno volviendo a caminos mil veces recorridos.

Todo lo que poseía de originalidad mostrando ese lado tenebroso de los espejos, el mundo al otro lado, el universo paralelo y maligno que se separa y nos golpea, lo pierde tratando de explicarlo. Al final, todo se convierte en la búsqueda de una niña – ¿alguien ha dicho “The ring”? –, en el descubrimiento de antiguas posesiones – ¿nos suena a “El exorcista? –, en olvidados hospitales con extrañas prácticas – ¿recordamos “Frágiles”? – y una clásica lucha final con el monstruo – aquí las referencias son tantas que me da pereza enumerarlas.

De todas formas, si obviamos el clásico desenlace y nos quedamos con el grueso de la película y un epílogo especialmente acertado, nos encontramos en un terror por encima de la media, con actuaciones convincentes y grandes efectos especiales, que no aburre en ningún momento y con momentos bastante “acongojantes”. Visto el panorama del género que suele llegar a las salas comerciales, nos podemos dar con un canto en los dientes. No todas van a ser “REC”.

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Wednesday, May 14, 2008

À L’INTÉRIEUR

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Hacía mucho que no contemplaba una película tan bestia y despiadada como la ópera prima de los franceses Alexandre Bustillo y Julien Maury. Una historia simple y sin efectismos, ligeramente deudora de aquel escalofriante personaje de Rebecca de Mornay en “La mano que mece la cuna”, pero recubierta de delicioso y descarnado gore. Un producto no apto para ojos sensibles (y no tan sensibles). Un puñetazo directo al estómago. Una gran obra del terror más bruto.

En la noche de navidad, una mujer a punto de dar a luz espera sola en su casa a la llamada de la naturaleza. Si todo va bien, a su llamada, un amigo se pasará por casa al menor signo de contracción. Pero en medio de la noche, recibirá la visita de una mujer con un objetivo muy claro: llevarse al niño que lleva dentro, aunque para ello tenga que operar con unas tijeras y sin anestesia.

A partir de aquí, se inicia un relato con el único propósito de angustiar y horrorizar. Una persecución entre una mujer fría y decidida y una perseguidora sin ningún atisbo de moral, encarnadas, cada una de ellas, por dos actrices perfectas para el papel. En el rol de perseguida, la hermana de Vanesa Paradis, Alysson Paradis, una víctima atípica. Nada de grititos y llantos sino la desesperación de una mujer fuerte, capaz de pelear con arrojo por salvar su vida y la de su bebé.

En el papel de perseguidora, Béatrice Dalle, una mala, con cara de mala y sonrisa difícil, de psicópata, que mete mucho más miedo que cualquier grandullón tras una máscara.

El resto, una gran dosis de mala leche, algunos litros de sangre, algunas imágenes a lo documental de la BBC del pobre feto indefenso sufriendo en el interior del vientre de la madre y una realización impecable, que tras un inicio pausado, descarga sobre el espectador un ritmo que no volverá a soltar hasta el final de la película.

Una oportunidad para pasarlo muy mal en una sala de cine (si es que se llega a estrenar en nuestro país) y para comprobar que el cine galo está haciendo grandes progresos en el cine de terror, aunque últimamente no tenemos nada que envidiarles, con productos propios como “3 días”, “REC” o “El orfanato”.

Las crónicas indican que Bustillo y Maury, los directores, se van a encargar a continuación del remake de esa referencia para el cine de terror salida de la fecunda imaginación de Clive Barker llamada “Hellraiser”. En general, no soy muy amigo de las películas rehechas (prefiero las “suecadas”, jeje), pero en este caso, creo que me pasaré por el cine para ver de qué son capaces.

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Tuesday, May 13, 2008

LA NIEBLA

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Hay algunos directores de los que puedo decir que me fío al cien por cien, ya que aún no me han desilusionado con sus trabajos. Puedo considerar sus películas mejores o peores, pero siempre consiguen que salga del cine con la sensación de que ha sido dinero bien invertido y de que siempre seguirán entreteniéndome, interesándome o asombrándome. Por poner algún ejemplo, puedo nombrar a David Fincher (“Seven”, “Zodiac”), Guillermo del Toro (“Cronos”, “El laberinto del Fauno”), James Cameron (“Terminator”, “Titanic”), Brad Bird (“El gigante de hierro”, “Los increíbles”) o del que en esta crítica nos ocuparemos; el mejor adaptador de Stephen King que ha habido, el gran Frank Darabont.

Primero nos sorprendió a todos con la adaptación de “Cadena perpetua”, que se convirtió rápidamente en una de mis películas favoritas, para luego volver a dar en el clavo en “La milla verde”, otra de género carcelario desde un prisma totalmente distinto. Tras la desilusión de que su guión de la cuarta aventura de Indiana Jones fuese desestimado por el caprichoso Lucas, ha vuelto a la carga con la adaptación de un nuevo relato del genio de Maine. Esta vez, plasma el terror a lo desconocido y muchas de las obsesiones de King en “La niebla”.

En un pequeño pueblo de Maine (como no), gran parte de la pequeña comunidad se ve obligada a encerrarse en un supermercado ante la aparición de una misteriosa niebla que parece engullir a la gente.

Ante el miedo a lo desconocido y la angustia de encerrarse en un sitio tan desprotegido, las tensiones entre los vecinos no tardarán en aflorar de tal forma que no tardarán en darse cuenta de que el verdadero terror, no está de puertas afuera, sino en la propia naturaleza del hombre.

Darabont crea así una película de terror psicológico sin necesidad de grandes efectos especiales, ni de sustos para quinceañeros, ni de una música excesivamente histriónica. Le basta con mostrar a personajes humanos, con dobleces y con dudas y unos actores solventes, donde destaca por encima de todos la excelente interpretación de Marcia Gay Harden de una auténtica y genuina hija de puta, de las que son capaces de remover al espectador en su asiento deseando callarla de un puñetazo.

El guión está magníficamente ideado, instalando el ritmo de la película en un “crescendo” de ritmo y agobio, en el que verdaderamente nos llegamos a sentir dentro de ese frágil supermercado de barrio usamericano, deseando que todo cobre sentido en algún momento.

Cada parte del rompecabezas va ocupando poco a poco su lugar hasta que Darabont se reserva el lujo de colocar una última pieza final, desoladora y desesperanzadora, muestra de la estupidez que rodea al género humano y prueba irrefutable de que nuestro destino está guiado irremediablemente por la ley de Murphy.

Una película intensa y sin fisuras que nos hace pensar en lo que podrían haber dado de sí las aventuras del doctor Jones en manos de este gran creador de historias. Espero que la próxima semana no haya cabida para este pensamiento, cuando estemos en medio de la búsqueda de las calaveras de cristal, látigo en mano y disfrutando con nuestro reencuentro con el viejo arqueólogo.

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Monday, March 17, 2008

DIARIO DE LOS MUERTOS

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Al contrario que otras cintas del festival de cine fantástico de Madrid, de corte poco propicio para el tema que se trataba, ésta sí se esperaba con ilusión. El argumento cuadraba perfectamente con el espíritu del evento, la sangre, las gamberradas y el humor negro parecía que harían las delicias de los espectadores y el director era un viejo conocido entre los amantes del cine de zombies, el ilustre George A. Romero, creador de la gran “La noche de los muertos vivientes”, fuente de donde ha bebido gran cantidad del cine de terror.

De hecho fue una de las más aplaudidas, vitoreadas, carcajeadas y comentadas a voz en grito por el rebaño de histriónicos con incontinencia glandular que ya he comentado otras veces y, quizá por esa razón, no fui capaz de meterme en la película de la forma que me hubiese gustado. Ya fuera por la verdadera calidad de la película o por la irritación de la algarabía formada a mi alrededor, encontré “Diario de los muertos” como una película deslabazada, de diálogos infantiles y huecos y con personajes demasiado planos y tontuelos como para merecer ser salvados.

La historia va sobre una pandilla de estudiantes de cine que intentan rodar una película de terror de ínfimo presupuesto en un bosque cualquiera, cuando reciben la noticia de que un extraño problema está surgiendo entre los muertos más recientes del país. Resulta que vuelven a la vida con una agresividad fuera de lo común para ser fiambres y un gusto por pegar mordiscos a la gente sana preocupante. Así que, todos juntos, intentarán huir en una furgoneta, mientras uno de ellos graba todo lo que sucede a su alrededor a modo de testimonio.

Parece que la idea de “REC” y “Monstruoso” se ha filtrado en los cerebelos de un buen puñado de directores en el mismo periodo de tiempo, como si de un virus mutante se tratase, y en un escaso lapso de tiempo afloran como setas las películas rodadas desde el punto de vista del cámara. El efecto sorpresa, por lo tanto, desaparece completamente, lo que me volvió mucho más crítico con esta película que con las anteriormente citadas.

Aún así, Romero no es un principiante y las escenas en las que los protagonistas destrozan, decapitan, mutilan y aplastan zombis están cargadas de buen gore y una buena dosis de humor negro, pero esto no basta para arreglar un guión que no ofrece apenas interés.

Romero se limita a llevar a los protagonistas de un lado a otro sin demasiado sentido, a ofrecer algún personaje bastante gracioso (como el sordomudo que se encuentran a mitad de metraje) y a llenar la pantalla de los zombis más lentos que he visto en una pantalla de cine, en profunda contraposición con la rabia desatada de los de “28 días después” y “28 semanas después “ de Danny Boyle y Juan Carlos Fresnadillo. Tanto es así, que parece imposible que nadie con un mínimo de atención e inteligencia pueda ser atrapado por estos seres, lo que resta un punto de emoción a la historia.

Por lo tanto, “Diario de los muertos” fue una de las grandes decepciones de la jornada de cine fantástico, lo cual apunta a que Romero debería ir cambiando el discurso, pues se ve que nada le queda por decir con respecto al mundo de los muertos vivientes. Un cambio de rumbo de vez en cuando, puede ser sumamente beneficioso.

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Posted by Heitor at 15:19:15 | Permalink | Comments (2)