Thursday, September 10, 2009

SPAMALOT

Photobucket

De vez en cuando, aparece una obra, ya sea en la cartelera cinematográfica o en la agenda teatral, en donde la alquimia producida por la mezcla de ingredientes, sabemos que es infalible. La calidad de los condimentos es tan elevada y el chef tan virtuoso que el resultado final no puede defraudarnos. Esta vez el menú se fraguó en tierras catalanas y esperábamos ansiosos a que apareciera por fin por Madrid. Por fin ha llegado.

Veamos cuales eran las características. Teatro + musical + comedia. Por esa parte no pinta nada mal para mis gustos (bastante amplios de miras, por otra parte), pero lo gordo viene cuando pensamos en los artífices: Monty Python en la obra original + Tricicle en la adaptación y dirección. De ese mejunje sólo puede surgir una cosa: la dislocación maxilar producida por dos horas de carcajada continua.

Spamalot es una locura del Monty Phyton más musical, Eric Idle, el tipo que canta la famosa tonadilla “Always look on the bright side of life” de “La vida de Brian”. Basándose en la película del grupo titulada “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores”, construye un musical con numerosos sketches realizados por él y sus compañeros a lo largo de su larga vida dedicada al humor y se propone hacer una parodia de esa variedad teatral que tan de moda se ha puesto últimamente. El resultado es una explosión de surrealismo, talento y mucho, muchísimo humor.

La historia comienza cuando el rey Arturo de Inglaterra, recorre la isla para reclutar caballeros que le ayuden en sus andanzas. Por el camino, se encontrará con Lancelot, un guerrero tosco y pendenciero con un secreto oculto, el valiente Robin, un tipo que sabe que dos no pelean si uno corre más, sir Gallahad, un campesino republicano que será convertido a la monarquía por la belleza de la dama del lago y sir Bedevere, un tipo sabio pero con serios problemas de incontinencia gaseosa. Juntos irán en la busca del Santo Grial, ya sabéis, la copa que aparece al final de “Indiana Jones y la última cruzada” y que salva al bueno de Connery de la muerte en el templo de Petra.

Tricicle ficha a unos actorazos cómicos para meterse en la piel de estos descerebrados denotando un ojo igual de bueno para montar sus obras mímicas que para conseguir fichajes estrella. Los que más me impresionaron son Jordi Bosch, veterano actor de teatro, que encarna a Arturo Pendragón, un rey atontado y encantado consigo mismo, incapaz de tomar la más mínima decisión, Ignasi Vidal (actor y tremendísimo cantante) y Fernando Gil (el portero alto de la serie “La tira”), los dos más versátiles y más humorísticos de la obra, que se apoderan de sir Gallahad y sir Lancelot además de pasar por algunos otros delirantes personajes (los personajes del francés cabrón y del padre del príncipe Herbert son increíbles), Victor Ullate (el director del reality “Fama, a bailar”), quizá el más sosete pero con algún diálogo bastante bueno, Dulcinea Juárez, con una voz portentosa y moldeable (le da igual cantar un baladón que un aria que un tema flamenco, ¡que tía!) y una vis cómica genial (se nota que tiene tablas la muchacha)  y que interpreta a la dama del lago y Julian Fontalvo (tremendo actor teatral, de doblaje y cantante que interpretó a Brit y Galileo en el musical “We will rock you” y que a veces se da un aire enorme a Rick Moranis) que lo borda como el sirviente del rey. Todos ellos vigilados por un Dios de pies enormes y voz profunda y ligeramente conocida…

Es difícil destacar un solo momento. Una rana que aparece cuando menos te lo esperas, un gallo de Troya, franceses destemporizados, canciones que se mofan de todo sin complejos, caballeros que no saben cuando han perdido una batalla, interacción con la orquesta y el público, todo vale con tal de hacer reir y, es curioso como, chistes que no funcionan en la pantalla grande, cuajan perfectamente encima de un escenario.

Muchas gracias a la bella abogada por regalarnos dos horas de absoluta y despreocupada felicidad, un tesoro más valioso que todos los “corteingleses” del mundo.

P.D. Para animar a la gente a acercarse al teatro, aquí os dejo la transformación metafísica de sir Gallahad, con el tema de amor que todo musical que se precie debe incluir.

Posted by Heitor at 09:58:38 | Permalink | Comments (6)

Wednesday, August 26, 2009

MOONWALKER

Photobucket

No sé si os habéis enterado, pues la noticia ha pasado de puntillas por los medios nacionales e internacionales. Una necrológica a pie de página, alguna biografía en revistas especializadas y poco más. El caso es que, para un investigador del mundo de la música y el celuloide como yo, no ha pasado inadvertida la noticia de que Michael Jackson, “Jacko”, el rey del pop, ha fallecido. Siento el palo si, como sería lo lógico, no lo sabíais.

En Nunca Jamás no se suelen hacer homenajes a personajes que han dado el salto al otro lado de la laguna Estigia. Me gusta más la idea de, si el tiempo lo permite, admirar el trabajo del sujeto, viendo alguna película para luego daros la tabarra con ella. En el caso de MJ, las opciones no eran muchas. O bien buscaba el curioso remake “afro” de “El mago de Oz” que bailó junto con su amiga Diana Ross o nos sumergíamos en su colorido e infantil universo metiéndonos ese tripi videoclipero llamado “Moonwalker”. Como la segunda la tenía en la lista de pendientes, me decanté por esta opción.

Debo decir, a priori, que la figura de MJ me resulta simpática. Entre simpatía y pena, se decantarían mis sentimientos hacia él. Siempre me ha parecido un tipo superado por todo lo que le rodeaba, sin demasiado margen de maniobra, maniatado y zarandeado como una marioneta por supuestos amigos que sólo querían una porción de su enorme masa de dinero o fama. Su música me gusta, sus coreografías imposibles me parecen sublimes y en las entrevistas que he podido leer de él, me parece un niño perdido, pero no de los de Nunca Jamás, sino de los que no encuentran su camino en medio de la noche más oscura y cerrada.

En 1988, Jackson se encontraba en la cumbre de su carrera. Había publicado sus tres primeras joyas en solitario, “Off the wall”, “Thriller” y “Bad”, su rostro, aunque ya modificado por causa de la cirugía, aún se veía joven y humano y el vídeo de la canción que daba título al segundo disco, dirigido por John Landis, había deslumbrado a medio mundo. Era el primer cantante afroamericano que había aparecido en la MTV y en 1984 había mostrado al mundo una de sus grandes señas de identidad, el paso Moonwalk, en una actuación homenaje del 25 aniversario del sello Motown. Parecía que nada podía detenerle y que su leyenda iba a ser la más grande del panorama musical mundial.

La publicación del álbum “Bad”, vino acompañada de una gran campaña publicitaria y, en medio de toda ella, se encontraba “Moonwalker”, una extraña película sin línea narrativa, tan sólo hecha de videoclips, recuerdos de su evolución musical desde que empezara en los Jackson five, y una curiosa historia, salida de la imaginación del cantante, en la que tenía que salvar a unos niños de las garras del malvado “Mr. Big”, un maloso (interpretado por Joe Pesci) que quería dominar el mundo atiborrando a todos los chavales con drogas (esto prueba que la visión de MJ era bastante simple e inocente).

En realidad, el valor de “Moonwalker” como película es escaso. Ha de verse como una rareza ochentera en la que asistimos a un bizarro collage de ideas, lanzadas a la pantalla sin mucho sentido. Pasamos de divertirnos con una especie de parodia del vídeo “Bad” donde los actores son niños, a reirnos con la absurda escapada de MJ de un puñado de fans transformándose en conejo de plastilina, a admirar su capacidad para expresar sus sentimientos en canciones en el clip de “Leave me alone”, donde se queja del continuo asedio al que le tienen sometidos los medios, a mover los pies con el estupendo vídeo de “Smooth criminal” y flipar con la escena en la que los bailarines se inclinan pareciendo ignorar la ley de la gravedad (que luego reprodujo en concierto, sorprendiendo a todo el mundo, gracias a unos zapatos de su invención) e incluso a sentir una pizca de vergüenza al ver cómo el rey del pop se transforma en coche, macro-robot  plagado de armas o nave espacial para conseguir salvar a tres chavales de un malvado ejército.

Es probable que ni siquiera se pueda calificar a “Moonwalker” de película, sino de vehículo propagandístico y juguete de un eterno niño que perdió su infancia en algún lado, entre pasos de baile y castigos paternos e intentó recuperarla haciendo lo que mejor sabía, dejarse la piel encima de un escenario, cuando no malgastaba su fama y su dinero en excentricidades absurdas, que pusieron, demasiadas veces, a demasiada gente en su contra.

No, Michael, aún no hemos encontrado tu infancia. Espero que, al final, la hayas recuperado.

Posted by Heitor at 10:52:17 | Permalink | No Comments »

Friday, October 24, 2008

GREASE, EL MUSICAL DE TU VIDA

Photobucket

Seguro que a estas alturas, ya nadie se sorprenderá por una nueva excentricidad que ponga sobre mí, pero sí, yo era de los que de pequeño se veía en la tele al Travolta meneando los pantalones de cuero por Sandy o al Swayce levantando a Baby en el lago para que aprendiera a dar el salto del águila aquel y no podían dejar de menear los pies y ponerse a bailar por la habitación. ¿He dicho de pequeño? En realidad todo el mundo sabe que aún no he crecido del todo.

Cuando me enteré de que llegaba a Madrid el musical de Grease, no lo dudé ni un momento. Aunque tuviera que cambiar el sonsonete tantas veces escuchado de las canciones en inglés (tell me more tell me more, you better shape up, the grease lightning y toda la parafernalia) por sus versiones en castellano, no podía perder la ocasión de ver la empalagosa historia de amor entre Sandy y Danny sobre un escenario… sobre todo si en el papel de Sandy teníamos a la impresionante Edurne.

Nada más entrar en el teatro, la sensación de regresión fue inmediata. Como si fuéramos Marty McFly cayendo en el baile del instituto donde sus padres se besaron por primera vez, nos encontramos con la edulcorada voz de Vince Fontaine, el locutor más famoso y deseado entre las adolescentes de la comarca, pinchando clásicos del blues, el soul y el rock and roll mientras las butacas se llenan.

Y por fin, el espectáculo comienza. La musiquilla de apertura se desliza entre las butacas dejando sonrisas nostálgicas a su paso y un murmullo de pies llevando el ritmo bien conocido. El cuerpo de baile se hace con el escenario, los personajes empiezan a aparecer, el espíritu está ahí… y empiezan los fallos y los aciertos.

La mayor diana, el impresionante casting de las Pink Ladies, las más malotas del instituto. Evidentemente, todos tenemos como referencia la película, así que cuando Marty, Jan, Frenchy y Rizzo empiezan a soltar sus primeras frases ante nuestros ojos, la aceptación es total. Mención especial para una chulesca Elena Gadel en el papel de Rizzo y una clavadísima Bealia Guerra en el de Marty, que provoca muchas de las carcajadas de la obra.

En la zona intermedia, nos encontramos con los integrantes de los T-birds, los rechuletas que beben los vientos por las chicas de las cazadoras color de rosa, junto con la propia Sandy. En ningún momento se ve que lo hagan mal, cumplen con su papel, tienen sus momentos de lucimiento y están graciosos… pero vistas las niñas, se nos quedan un poquito por debajo en carisma. Puede que porque sus papeles no den tanto juego, quien sabe.

Pero en la nota negativa, debo poner a su protagonista, Carlos Solano en el papel de Danny Zuko. No es que actúe mal, que no lo hace y muchísimo menos puede haber alguna crítica a las canciones que interpreta, que borda con una voz poderosísima. El problema es… que no es Danny Zuko, sino su hermano gemelo bueno y cándido. La chulería exagerada que John Travolta desplegaba cuando se encontraba en presencia de sus amigos, el macarrismo con el que trata a Sandy cuando es observado por los demás, desaparece completamente perdiendo una gran baza de la obra.

Salvando este tropiezo, “Grease, el musical de tu vida” (no entiendo muy bien la coletilla esta que le han puesto, que más parece propia de un musical sobre los Brincos) desfila en un suspiro ante nuestros ojos sin ninguna muestra de aburrimiento. Aunque supongo que el factor nostalgia es importante, así que el que no haya disfrutado de la peli en su niñez/juventud, quizá deba abstenerse a no ser que sea un loco de los musicales.

Ah, se me olvidaba… admirar a Edurne vestida de roquera en el tramo final, añade un valor incalculable al musical para el público masculino. ¡Buf!

Photobucket
Posted by Heitor at 13:15:27 | Permalink | Comments (7)

Tuesday, September 2, 2008

MAMMA MIA!

Photobucket

No lo puedo remediar, me gustan los musicales. Me gustan en general, pero si son de esos alegres, que sabes que van a acabar de la mejor manera posible y, encima, de los que de repente todo el mundo se sabe la coreografía y se pone a bailar al unísono, me gustan aún más. Me emociono con las canciones horteras cantadas por actores conocidos y me entrego a la historia sin titubeos. Será que me gusta lo absurdo, que en el fondo soy más cursi que Calimero con tutú o que es fácil hacerme feliz, pero el caso es que me gustan.

Con este denigrante currículo, es obvio que no puedo ser demasiado objetivo con “Mamma mía!”. A pesar de que la historia sea de las mil veces vista y de que los protagonistas jóvenes sean más sosos que Piqueras con depresión, ahí están las canciones de Abba y ese trío femenino y maduro protagonista que me han dado momentos para la carcajada o la sonrisa perenne.

La historia puede resumirse en unas pocas líneas. Una joven de tan sólo 20 años está a punto de casarse (¡que valor!) y decide que es hora de descubrir quien es su padre, así que les manda una invitación a tres posibles candidatos a espaldas de su madre. Evidentemente, cuando los tres individuos llegan, todo se empieza a liar.

Si hay una protagonista mayor que las canciones del grupo sueco, esa es Meryl Streep. Ha llegado un momento en el que, haga lo que haga, esta señora lo borda. Cae simpática en cuanto se lo propone, se come a cualquiera que esté a su lado en cualquier escena y encima no canta nada mal. Gran parte de la película se sostiene gracias a ella y a sus dos amigas en la ficción, interpretadas por Julie Walters (“Billy Elliot” o la saga de Harry Potter) o la más televisiva Christine Baranski, que son un verdadero terremoto y dan lugar a los gags más divertidos de la película.

Por detrás de ellas, siguiéndolas a una distancia prudencial, está el trío masculino. Mucho más comedidos, con menos presencia en pantalla pero con algún momento para el recuerdo como el comprobar lo mal que canta el pobre Pierce Brosnan, que se toma el papel con mucho humor y tirando de su flema irlandesa, o el desenlace del personaje de Colin Firth, con su habitual cara de no haber roto nunca un plato.

Aparte de esto, aún no habiendo visto la obra de teatro, sospecho que no se sale demasiado su planteamiento, llegando a veces a dar la impresión de ser la misma obra filmada en un escenario enorme, incluso con una especie de interrelación entre la pantalla y el público al final de la película a cargo de la Streep que queda bastante forzada.

En definitiva, nada nuevo aporta este musical, aunque gracias a su plantel sale un film entretenido sin más pretensión que la de hacer pasar un buen rato al espectador meneando el pie al ritmo de las conocidas canciones setenteras del famoso cuarteto sueco.

Leer critica Mamma mia en Muchocine.net
Posted by Heitor at 07:19:32 | Permalink | Comments (8)

Monday, February 18, 2008

SWEENEY TODD

Photobucket

Me cuesta horrores hacer esta crítica. Llevaba esperando “Sweeney Todd” desde la primera vez que oí el rumor de que mi director fetiche iba a llevar la historia del sangriento barbero al cine, así que las expectativas por mi parte eran muy altas. En toda la carrera de Burton tan sólo había considerado que había metido el zueco en dos ocasiones. La primera con la insoportable “La gran aventura de Pee-Wee”, su primer largometraje al servicio de un excesivo personaje de la TV usamericana. La segunda, con “El planeta de los simios”, una producción de encargo que intentaba rematar de forma distinta una película con uno de los finales más redondos de la historia del cine. Ambos, filmes poco tenían que ver con la imaginería propia del director.

Esta vez, el tema le iba al pelo. Un inocente barbero es encarcelado injustamente por un despiadado juez para poder arrebatarle a su mujer y a su hija. Cuando el protagonista regresa a Londres al cabo de los años, descubre que su mujer ha muerto y su hija se halla prisionera del magistrado. A partir de ahí tramará una venganza contra el juez, y por extensión, contra el género humano, junto con una repostera que está enamorada de él y le ayudará a deshacerse de los cadáveres elaborando unas sanguinarias empanadas.

La historia se narra a través de las canciones del musical, en un Londres oscuro, donde sólo los flashbacks que muestran la alegría de Sweeney Todd antes de ser encarcelado y la cuantiosa sangre que mana de sus víctimas, ponen la nota de color en una fotografía estupenda. Esta oscuridad, unida a un excelente diseño de producción y de vestuario otorgan a la película un ambiente muy logrado, sin embargo, prácticamente es ahí donde acaban las bonanzas de la cinta.

La historia apenas cuenta nada, es lenta y repetitiva, como si fuera una sola idea general la que Burton tuviera en la cabeza y no fuese capaz de desarrollarla. No conozco el musical original, aunque he leído que permanece bastante fiel al mismo, sin embargo, el teatro y el cine transmiten sensaciones de forma muy diferente y, desde luego, tal como está contada la película, no logra transmitir ni una sola emoción.

Por si la historia central no bastase para ralentizar el tempo de la narración, asistimos a la historia romántica más sosa del universo, que protagonizan los dos personajes adolescentes, de los que acabó dándome exactamente igual si acababan juntos o no, pues exhibían la misma química entre ellos que una pareja de toallas a juego.

Los papeles de Sacha Baron Cohen y Alan Rickman están bien, pero son meramente testimoniales pues no están demasiado tiempo en pantalla. Por su parte, Helena Bonham Carter está correcta, pero quizá no está a la altura en cuanto a capacidad vocal se refiere, llevando sus canciones como buenamente puede, aunque sin llegar a destacar negativamente.

El que sí está inconmensurable, como casi siempre, es Johnny Depp, que a estas alturas ha demostrado que es uno de los mejores actores de su generación y compone una nueva joya con cada nuevo personaje que interpreta. Su creación del barbero es una muestra del equilibrio perfecto entre histrionismo y contención. A ratos paródico, otros triste, otros de una furia incontenible y otros de una teatralidad prodigiosa. Es el maestro Depp el que hace ganar a “Sweeney Todd” varios enteros y la salva de un posible desastre.

En fin, todos somos humanos y en algún momento tenía que pasar. De todas formas confío en que Burton consiga hacerme soñar de nuevo con su próxima película.

Leer critica de Sweeney Todd en Muchocine.net

Posted by Heitor at 21:27:37 | Permalink | Comments (14)

Monday, January 21, 2008

8 MUJERES

Photobucket

La había pospuesto un número infinito de veces por pereza o por dejadez, pero al fin, la recomendación de mi compi de proyecto ha dado a su fin con un veredicto esperado: aunque coincidamos en un amplio gusto cinematográfico, algo probado en nuestras excursiones a los cines Renoir, seguiremos teniendo nuestros particulares lados oscuros irreconciliables. Carlos no será fácil que disfrute con mis gustos de terror y acción descerebrada y yo no compartiré así como así su gusto por los personajes extravagantes y las historias complicadas del cine europeo.

Esta película fue un acontecimiento en Francia, pues reunía por primera vez a un buen número de las grandes damas del cine galo en una película extraña, mezcla del cine heredero de las novelas de Agata Christie y el melodrama musical. Grandes intérpretes de varias generaciones como Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Fanny Ardant, Emmanuelle Beart, Virginie Ledoyen o Ludivine Sagnier componen una obra de teatro filmada, en la que 8 mujeres tratan de descubrir al asesino del único hombre de la casa.

En una mansión aislada por la nieve, ocho mujeres descubren el cadáver del marido de una de ellas. Tanto esta mujer, como su madre, su hermana, sus hijas, su cuñada o las criadas de la familia pueden esconder alguna razón para haber asesinado al hombre a sangre fría. Entre sorpresas y números musicales, las mujeres tratarán de esclarecer el misterio descubriendo las miserias y secretos de una familia muy poco usual.

Cada una de las actrices da vida a un personaje femenino, todos repletos de excentricidades, oscuros secretos y deseos ocultos en una trama que comienza de una manera clásica, recordando a películas como “10 negritos”, pero que a medida que avanza empieza a ser poseída por el espíritu de algún guionista de telenovelas. La historia se complica estableciendo relaciones imposibles entre las mujeres o dando lugar a giros de guión inesperados de tal forma que echaba de menos entre los personajes a algún Luis Alfredo o escuchar a las protagonistas hablando con el clásico acento venezolano.

Por si esto no fuera suficiente para asombrar al público, al ver a actrices del calado de las del film, habituales de un cine denso y dramático, navegar en un guión tan psicotrópico, cada cierto tiempo se desarrolla antes los perplejos ojos del espectador un número musical que poco aporta a la trama, sin ningún interés musical y con coreografías que llegan a provocar en algunos momentos la vergüenza ajena. Ver a la Deneuve mover los brazos en un intento de sensualidad al ritmo de una canción plomiza es una rareza tan digna de presenciar como de olvidar.

Es posible que haya quien se tome todo como una parodia a este tipo de películas y disfrute con el lucimiento de unas actrices que son capaces de llenar la pantalla con diálogos que en otras bocas provocarían la huida, pero yo fui incapaz de contemplar la pantalla con esa perspectiva. Así como disfruté con los números musicales de “El otro lado de la cama” o con las hilarantes intrigas detectivescas del clásico “Un cadáver a los postres”, me aburrí de forma soberana con el ir y venir de unos personajes sin chispa, incapaces de sacarme una sonrisa ni de involucrarme en una historia demasiado marciana para mi gusto.

No sé como se vería el guión sobre el papel, ya que es imposible deducir el éxito de una película a priori, pero me resulta bastante complicado pensar que todas estas actrices hayan visto en una historia semejante una buena película, a no ser que accedieran bajo coacción o bajo elr peso de un montón de billetitos verdes.

Leer critica de 8 mujeres en Muchocine.net

Posted by Heitor at 19:41:55 | Permalink | Comments (3)

Sunday, January 13, 2008

ACROSS THE UNIVERSE

Photobucket

Los Beatles gustan a casi todo el mundo. Si no todas las canciones, creo que todo el planeta podría nombrar una canción que disfrute del cuarteto de Liverpool, pues si no son el grupo más conocido de la historia de la música, les debe faltar muy poco. Por eso, entre tanto disco, tanta buena letra y tanta melodía, no es difícil conseguir unir una historia tirando de su discografía. Si le sumamos a esto buenos músicos y buenos intérpretes, conseguiremos una banda sonora digna de escuchar, pero, ¿conseguimos una gran película? Pues en este caso, debo decir que a mí me lo pareció tan solo a ratos.

“Across the universe” cuenta básicamente una historia de amor, pero contextualizándola en un punto de la historia Usamericana que le permite a la directora Julie Taymor (“Frida”) hacer un alegato contra la guerra, cargado de buenrollismo.

Todo empieza cuando Jude (nombre evidente si buscamos un protagonista masculino basado en canciones Beatleleras) decide abandonar su Liverpool natal, para ir en busca de un padre que nunca ha conocido, al otro lado del charco. Cuando llega se hace amigo de un típico gamberrete encantador y, con el paso del tiempo, encontrará en su hermana (Lucy, nombre igual de apropiado) el amor de su vida. Juntos vivirán grandes experiencias y tragedias, la guerra de Vietnam, la revolución sexual, las manifestaciones antibelicistas, las envidias y traciones en el mundo de la música…

La primera parte arranca de modo inmejorable, metiéndonos en la historia de Jude en su nueva vida, rodeado de sus nuevos amigos, pero hacia la mitad de la trama, la película toma los tintes psicotrópicos de los discos experimentales del cuarteto y se vuelve demasiado onírica para mi gusto. Con la entrada de un iluminado Bono (el de U2, no confundir con el político español) la película entra en un periodo paranoide de imágenes en negativo y distorsionadas y argumento de locura que corta un poco la línea general de la película. En ese momento se me hizo demasiado pesada e incoherente.

Pasada la experiencia con el LSD, la historia vuelve a su cauce primigenio, para acabar con una dosis de buenos sentimientos que, unido a la banda sonora, te deja con una irrefrenable sonrisa en los labios, ya que en ningún momento se mete en el drama de una forma desgarradora, sino que todo está tratado de manera suave.

De todas formas, el punto fuerte de la película, a parte de los Beatles en sí, son los actores; un puñado de gente joven, perfectos en sus respectivos papeles y muy solventes en las interpretaciones de las canciones. Evan Rachel-Wood, a la que había perdido la pista desde la enorme y angustiosa “Thirteen”, muy expresiva e inmensamente dulce, Jim Sturgess, el miembro británico del reparto (¿por qué no consigo pillar el inglés de los británicos?) y Joe Anderson, el macarrilla del grupo, una tríada de actores a los que habrá que seguir la pista, además de un puñado de grandes cantantes y cameos que engrandecen la película.

En definitiva, un film que me entretuvo sin problemas durante sus dos horas largas de película, pero que acabó dejándome sensaciones contrapuestas. Eso sí, ya me he hecho con la banda sonora.

alt : http://www.goear.com/files/localplayer.swf
Leer critica de Across The universe en Muchocine.net

Posted by Heitor at 18:05:12 | Permalink | Comments (4)

Friday, December 21, 2007

ONCE

Photobucket

Soy de esas personas a las que les gusta escuchar un disco en su conjunto. De vez en cuando, encuentras un LP que tiene un sentido propio tal y como está hecho, cuyo orden guarda una lógica y escuchado entero, de principio a fin, consigue transmitir un sentimiento, una idea o un estado de ánimo que no es capaz de dar, pongamos por caso, un disco recopilatorio. No sucede siempre, de hecho, son pocos los álbumes que guardo en mi memoria de esta forma, como un libro del que no debe leerse un capítulo suelto ya que, si lo hiciera, perdería una gran parte de su magia, pero cuando se encuentra una de estas obras, es casi seguro que se guardará con celo hasta que uno se queda sordo… e incluso más allá.

Viendo la película “Once”, tuve una sensación similar, ya que más que un film al uso, es más un buen disco al que se le han puesto imágenes para que se pueda seguir más fácilmente, o para complementar aquellos sentimientos a los que la música, por sí sola, es capaz de rozar pero le cuesta más remover. Un ejercicio que, de otra forma intentó Disney en la increíble “Fantasía”, aunque en aquella ocasión se intentaba al estilo de los discos recopilatorios. Tenemos, en este caso, música filmada con alma, con una historia que conmueve, divierte y emociona a partes iguales.

El grado de emoción que consigue transmitir la película es directamente proporcional a la franqueza con la que está rodada e interpretada y esto lo consigue, en gran medida, gracias a los actores principales, ambos músicos que ya habían colaborado juntos en algún disco. Glen Hansard y Markéta Irglová componen las canciones que sirven como hilo conductor por el que el argumento se va deslizando y ofrecen una interpretación sencilla que consigue provocar que nos identifiquemos con lo que están pasando desde el primer momento.

La historia es la de un músico callejero que interpreta durante el día canciones conocidas y, por la noche, canta sus propias composiciones que giran, casi todas, alrededor de un desengaño amoroso. Un día conoce a una vendedora de flores que se detiene a escuchar una canción y empiezan una relación amistosa en la que la música será su punto de unión.

La película habla de la música como parte integrante de nuestras vidas de una manera muy potente. Las imágenes de la guitarra del protagonista, vieja, rota, una guitarra que ha vivido y sufrido las canciones que salen de sus cuerdas, o cuando ella va a practicar con el piano a una tienda de música, probando cada día un teclado diferente mientras el dueño escucha complacido, o en la grabación del disco, cuando un técnico de sonido que ha visto demasiados malos grupos se sorprende con la calidad de lo que tiene delante. Todo lo que sucede, cada cambio, cada sentimiento, viene adelantado por un cambió de compás.

Es esta una película, en definitiva, que disfrutará todo el mundo por su cara amable, una historia que deja marcada una sonrisa en la cara y una banda sonora envidiable pero, será paladeada mucho más, por todo aquel que disfrute realmente con la música, por todos los que sean capaces simplemente de sentarse, cerrar los ojos y escuchar.

Leer critica de Once en Muchocine.net

Posted by Heitor at 12:47:55 | Permalink | Comments (6)

Monday, September 24, 2007

HAIRSPRAY

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

El Domingo, tras dejar las piernas en remojo para que se repusieran de la caminata de la “Noche en Blanco” del día anterior, nos fuimos a ver una de las películas más alegres y luminosas que he visto últimamente. Uno de esos musicales que sacan de quicio a muchos espectadores, donde la gente se pone de acuerdo por la calle para comenzar a bailar, todo el mundo se sabe los pasos y cada cinco minutos alguien se arranca con un nuevo tema. Si eres uno de ellos detén tu lectura en este punto y busca alguna otra cosa para leer, pero si por el contrario eres de los que siguen el ritmo con los pies cuando se sienta a ver este género, esta es tu película.

“Hairspray” ha sufrido una curiosa evolución desde su primera aparición en la pantalla allá por 1988 hasta esta nueva película que aparece en las carteleras. La primera versión vino de la mano de John Waters, un director rarito que retrata en sus películas a personajes marginales a menudo en situaciones surrealistas y bastante bestias. Buena prueba de ello es la película con la que se dio a conocer, “Pink flamingos”, que contiene la famosa escena en la que su musa, Divine, un travesti de más de cien kilos de peso, se zampa excrementos de perro sin ninguna clase de efectos especiales. Una película de la que cuentan que es casi imposible ver sin bajar la vista de vez en cuando para contener alguna que otra náusea (no seré yo quien lo compruebe).

Como decía, en 1988, Waters filma su película más suave hasta la fecha, un musical que hablaba sobre las discriminaciones raciales y sobre la estúpida importancia del físico en la sociedad, en clave bastante gamberra, o sea, en su estilo. En esta película, Divine interpretaba el papel de la madre de la protagonista, una adolescente bastante rellenita cuyo mayor sueño era poder bailar en el programa de Corny Collins, un show donde aparecían los adolescentes más “cool” del universo (o por lo menos de Baltimore, ciudad donde Waters ambienta todas sus pelis).

Catorce años más tarde, “Hairspray” sufrió la primera transformación al ser llevada a los escenarios de Broadway, esta vez con canciones propias gracias a Marc Shaiman, quien compuso la música y Scott Wittman que se hizo cargo de las letras. La obra conservaba buena parte del aire cáustico y soez que caracterizaba a la película de John Waters, así como el hecho de que el personaje de Edna Turnblad, la madre de la protagonista, seguía siendo interpretado por un hombre. En la gala de los premios Tony del 2003 se llevó 8 estatuillas, siendo el musical más visto en la temporada.

Ahora llega una versión de dicha obra de teatro con un nuevo lavado de cara, conservando las canciones compuestas por Shaiman y Wittman y con un aire mucho más inocente y colorido, de la mano de Adam Sankman, un conocido coreógrafo de Hollywood, director también de “Se montó la gorda” o “Un canguro superduro” (no es que sea un currículo impresionante, ¿verdad?).

A pesar de lo que haya perpetrado este hombre anteriormente, la película funciona perfectamente, aunque por momentos parezca que estamos viendo una obra de teatro filmada. Sin embargo esto es lo de menos. Los actores están perfectos cada uno en su papel, salvo quizás el que venimos comentando a lo largo del post, el de la madre de la protagonista, que en este caso está encarnado por un John Travolta enfundado bajo capas y capas de maquillaje. La gracia estaba en volver a ver menear el esqueleto a quien fue Danny Zuko en “Grease” o Tony Manero en “Fiebre del Sábado noche”, pero le queda una interpretación demasiado exagerada y con unos bailes a un nivel muy por debajo de la tónica general.

Sin embargo el resto del plantel es impresionante. Christopher Walken en otra de sus histriónicas actuaciones demostrando que le encanta bailar y no lo hace nada mal. Michelle Pfeiffer en un papel de zorrona sin sentimientos que borda y volviendo a cantar de nuevo desde su papel en “Los fabulosos Baker Boys”. James Mardsen como el hortera y simpático Corny Collins, en un rol paródico buenísimo, muy alejado de su personaje de Cíclope en “X-men”. Queen Latifah haciendo, como casi siempre, de Queen Latifah y como casi siempre, bordándolo. A ellos hay que sumar los jovencísimos Zack Efron, ídolo de quinceañeras desde su papel en “High school musical”, Amanda Bynes, una actriz de televisión conocida en Usamérica por tener su propio show y la debutante Nikki Blonsky, que borda el papel de la alegre y oronda protagonista.

Toda la película está pensada para ser disfrutada mientras se sigue el ritmo de la música con una sonrisa que se mantendrá hasta mucho después de haber salido de la sala del cine. Es imposible no salir tarareando alguna de las melodías que componen la banda sonora, deseando ponerse a bailar entre los coches del aparcamiento. Una gran oportunidad, en definitiva, para ver el lado amable de la vida.

Posted by Heitor at 19:42:56 | Permalink | Comments (14)

Monday, July 2, 2007

ROCKING FOR BIRTHDAY

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Este jueves fue el cumpleaños de mi media langosta (nosotros pasamos de las medias naranjas), así que para el viernes le tenía preparada una sorpresilla a modo de regalo Homer (dícese de aquellos regalos que tanto o más lo disfruta el regalante como el regalado).

Todo el que lea este blog de forma más o menos asidua, podrá haber deducido ya a estas alturas que soy un fan incondicional del grupo Queen, ya que doy la paliza con él de vez en cuando (y lo que queda). Así que hace unos tres años, cuando el musical “We will rock you” se estrenó en Madrid, allá que nos vinimos emocionados Magú, Hervella y yo al evento.

A pesar de coger unas entradas baratas en el primer anfiteatro, parece que el espíritu burlón de Mr. Mercury estaba aquel día de nuestra parte ya que cuando llegamos a nuestras butacas dos amables señoritas se acercaron a preguntarnos que si nos importaría mucho bajar a platea, ya que había fallado un grupo numeroso y querían llenar primero las butacas de abajo. ¿Importar?, casi nos las comimos a besos, sobre todo cuando descubrimos que nos ubicaban en segunda fila casi con el sudor de los actores salpicándonos las caras.

Por supuesto salimos los tres exultantes, roncos de cantar las canciones y adrenalínicos después de bailar los últimos temas en las butacas. A pesar de esto, a Magú siempre le quedó una espinita, ya que aquel fue el día que empezó a emocionarse con el grupo (a pesar de que yo ya le había estado dando la tabarra y le había pasado un par de discos) y a aprenderse las canciones.

Así que cuando este año volvió a Madrid el espectáculo y además nos enteramos de que había sesiones en las que los temas se cantaban en inglés, y no traducidas al español como la vez anterior, a Magú se le abrieron los ojos como platos y empezó a meter información subliminal (y no tan subliminal) con la intención de volver.

Yo me estuve haciendo el duro un tiempo, hasta que vi la oportunidad de regalarle el regreso al “Planeta Ga-Ga” en una de esas sesiones cantadas en la lengua de Shakespeare. Así que hasta que llegó el día mantuve a la niña totalmente confundida con respecto a dónde íbamos a ir (con la inestimable ayuda del señor Ferreiro) para poder ver su cara de asombro, con la mandíbula estrellándose contra la acera, cuando por fin conoció la noticia.

Evidentemente yo volví a disfrutar el musical como la primera vez y Magú creo que incluso más, ya que ahora ya conocía las letras.

De todos modos, no es necesario ser fan del grupo para disfrutar del espectáculo, ya que las canciones están muy bien engarzadas con una historia entretenida, muy divertida y muy bien interpretada.

La acción se desarrolla en el año 2305 en un mundo en donde la globalización ha alcanzado su máxima expresión y el planeta que antes se conocía como Tierra ha pasado a llamarse planeta Ga-Ga.

En todas partes los jóvenes ven las mismas películas, visten la misma ropa y tienen los mismos pensamientos, todo ello ideado por la gran y única mega-compañía Globalsoft, presidida por la malévola Killer Queen. La música está programada por dicha compañía y se han destruido todos los instrumentos musicales y prohibido cualquier intento individual de componer música o pensar por uno mismo.

Pero en medio de esta campaña de marketing planetaria surge un soñador, un chaval que se hace llamar Galileo y que escucha en su cabeza voces pasadas, retazos de canciones ya olvidadas. Un adolescente que siente el espíritu rebelde del rock and roll, el ideario del que no se conforma con la rutina, del que va a contracorriente, del que quiere escapar de un mundo cuadriculado.

Desde luego es un musical que no debería perderse, no ya aquellos a los que les guste el grupo, sino todo aquel al que le gusten los musicales, el teatro y la buena música ya que tanto las voces como los músicos que participan en “We will rock you” son unos auténticos fieras.

Encontrar vídeos por la red del musical con buena calidad es bastante difícil y casi imposible si ya intentamos buscar exclusivamente de la función española, así que os dejo con la versión inglesa, en un tema muy emocionante en el que se recuerda a todos aquellos cantantes y músicos míticos que murieron jóvenes en el apogeo de su estrellato, especialmente al inmortal Freddie Mercury.

alt : http://www.youtube.com/v/U1Gt2ESOifc

Posted by Heitor at 23:18:39 | Permalink | Comments (13)