23/03/2008

LAS CRÓNICAS DE SPIDERWICK

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Ha habido un fallo en Matrix. Vamos, que esto tiene que ser un “déjà vu” enorme, porque si no, no me puedo explicar como me encuentro otra vez hablando de una saga de libros infantiles vendidos como rosquillas en usamérica, de una aventura fantástica en mundos imaginarios, de protagonistas infantiles, de magia, de hadas, de ogros malvados, de secretos familiares… Alguien en alguna oficina de Jólibu ha entrado en un bucle infinito del que no es capaz de salir.

Esta vez, la pentalogía literaria resumida en la película corre a cargo de los novelistas Tomi Diterzzili y Holly Black y el tono de la historia es más liviano que el de sus primos hermanos “Las crónicas de Narnia “, “Harry Potter” o “La brújula dorada”, para aquellos niños por debajo de los 9 años que no se atreven con la densidad argumental de éstas. Aunque trasladado a la pantalla, esto no se nota demasiado, dando como resultado una historia fantástica que nos suena a mil veces vista.

En este caso se relatan las aventuras de dos gemelos con personalidades muy diferentes – ambos interpretados por Freddie Highmore, el chaval de “Descubriendo Nunca Jamás” o “Charlie y la fábrica de chocolate” – a partir del momento en el que descubren, en su nueva casa, el cuaderno de campo de su tío bisabuelo Arthur Spiderwick, en el que recoge todas las criaturas fantásticas que viven en nuestro mundo, invisibles a nuestros ojos.

Ambos hermanos, Jared y Simon, deberán proteger el cuaderno de campo del malvado ogro Mulgarath, que lo necesita para poder acabar con todas las criaturas – algo a mi parecer un tanto absurdo y que no explican en ningún momento – ayudados por su hermana Mallory y, todo esto, mientras intentan adaptarse a la separación de sus padres.

Mark Waters, que también dirigió “Chicas malas” o aquella comedia romántica blandita titulada “Ojalá fuera cierto”, no nos ofrece ninguna sorpresa. Resumiendo cinco libros en una sola película, elimina cualquier punto que pudiera ser novedoso y la historia se limita a una sucesión de tópicos rodeados de cuidados efectos especiales y buenos actores que hacen lo que pueden en medio de un guión tirando a soso.

Además de Highmore, nos encontramos a Nick Nolte en un papel diminuto – de alguna forma hay que ganarse el sustento – como el malo malísimo de la historia, a David Strathairn – el presentador en la usamérica McCarthyana que finalizaba sus informativos deseándonos buenas noches y buena suerte – con otro secundario casi anecdótico o las voces de los cómicos Martin Short – el pardillo que recibía la cápsula exploradora en “El chip prodigioso” – o Seth Rogen, famoso últimamente por co-escribir la comedia “Supersalidos” o por protagonizar “Lío embarazoso”.

En definitiva, “Las crónicas de Spiderwick” es otra aventura más para chavales con facilidad para conformarse y para padres con vocación sufridora, sin grandes bondades pero también sin grandes pegas. Una más en un aluvión de historias para chavales que prefieren las imágenes a las letras. Esperemos que por lo menos sirva para aficionar a la lectura a unos cuantos y que comprueben que la imaginación puede llevarte mucho más lejos de lo que lo hace un entretenimiento visual de menos de dos horas.

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07/01/2008

ENCANTADA, LA HISTORIA DE GISELLE

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Como comentaba en el post anterior, sea por lo navideño y colorido de las fechas, sea por un acceso agudo de ñoñería, el caso es que el fin de semana se presentó con un exceso de glucosa importante. El espíritu de Disney nos había contagiado como si estuviésemos en el campamento al que mandan a Miércoles Adams y era imposible escapar a su influjo. Así que, después de la sesión de dibus clásica, nos fuimos al cine a ver un cuento de hadas como mandan los cánones. O casi.

“Encantada, la historia de Giselle” es una parodia de las películas clásicas de las princesas Disney. En ella se encuentra la historia de Giselle, una princesita de dibujo animado, cursi y loca por besar al príncipe de sus sueños, de las que cuando cantan se le posan ardillas y gorriones en los hombros (debería aprender de Fiona) y con una habilidad fuera de lo común para tejer vestidos horteras.

Por supuesto, su príncipe azul vive muy cerca de ella, en el mágico reino de Andalasia, pero justo cuando se conocen y están a punto de firmar el “muy felices para siempre”, surge la malvada madrastra del príncipe para truncar todos los planes. Engañando a la inocente Giselle, la manda a un lugar donde no existen los finales felices, o lo que es lo mismo, Nueva York.

Así, la princesita de dibujo animado se transforma en una inocente extranjera de carne y hueso en un mundo que no entiende, rodeada de gente que piensa que está como una regadera, buscando un modo de volver a su mundo de rotuladores Carioca. Menos mal que para ayudarla encontrará a un descreído abogado y su resuelta hija, que poco a poco se irán encariñando con la chiquilla, aunque ella se empeñe en destrozarle la decoración de la casa para prepararse nuevos vestidos.

La película gana muchos puntos en aquellas partes en las que la parodia gamberra se adueña del guión, mostrando lo diferentes que pueden ser las cosas cuando nos trasladamos del mundo de la animación a la Usamérica actual. En esos momentos, destacan de forma aplastante los dos actores que encarnan a los personajes de cuento, la bellísima Amy Adams, que pudimos admirar en un papel de carácter igual de optimista pero con trasfondo mucho más dramático en “Junebug”, el cual le supuso una nominación al Oscar, y James “Cíclope” Marsden, que parece que se está especializando en papeles extravagantes y cargados de humor tras la musical “Hairspray”. Ambos nos traen los mejores momentos de la película, al verse enfrentados al mundo real con sus personalidades de cuento sin que llegue a resultar ridículo.

Pero no todo iba a ser autoparodia. Disney sigue siendo Disney y la película cae en demasiados momentos en la cursilería propia de la casa. El número musical, que en los primeros compases sirve como potente gag, acaba transformándose a medida que avanza la película en el clásico número musical. Es difícil luchar contra la genética empresarial. En numerosos momentos me llegué a preguntar que hubiese sido del guión si llega a caer en las manos de la todopoderosa Pixar. Seguramente, estaríamos hablando de una película completamente distinta.

En cuanto al papel de Susan Sarandon como encarnación de la madrastra malvada, tan solo cuenta con algunos minutos en pantalla, insuficientes para el lucimiento de la actriz, que seguramente se hubiese salido con un personaje con algo más de presencia. Patrick Dempsey, el rompecorazones de “Anatomía de Gray”, se limita a cumplir en un papel bastante soso en comparación con el de sus compañeros de reparto.

Una película navideña 100% que se disfruta, pero que deja con el sabor de boca de que podría haber dado bastante más de sí.

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10/12/2007

LA BRÚJULA DORADA

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Pues sí, parece que han puesto en Hollywood a algún becario eficiente a buscar sagas literarias infantiles para adaptar a la gran pantalla y están saliendo como churros. Teníamos hasta ahora a Harry Potter, “Los seis signos de la luz”, “Las crónicas de Narnia” y alguna más que seguramente me olvide y de repente nos llega “La brújula dorada”, basada en la saga “La materia oscura” de Phillip Pullman. Además el paquete nos llega con polémica incluida después de que la Iglesia Católica más rancia y conservadora gritase a los cuatro vientos que esta historia es una herejía así de grande, lo que generó en mí una curiosidad adicional.

El punto de partida tiene bastantes puntos en común com muchos de estos libros juveniles. Una protagonista pre-adolescente que vive en un universo paralelo al nuestro, donde los seres humanos van acompañados por animales parlantes, portadores del alma del dueño, tiene que enfrentarse a una malévola institución que intenta ocultar al mundo la verdad científica para poder dominar sin problemas la razón de la gente. Así, se ve envuelta en una aventura que la sacará de su gris vida hacia otros territorios y mundos y que le llevará a conocer a un montón de personajes peculiares por el camino.

Como podemos observar, la crítica a la iglesia no es velada y de segunda lectura sino directa y a degüello. Aún así, aunque aprovecha para criticar tan abiertamente (y por lo que tengo entendido esto va a más en las entregas posteriores), Pullman se las arregla para dotar a su fantasía de acción a raudales y personajes entrañables. Estoy seguro de que en el paso de la página a la pantalla se pierde bastante sustancia pero, aún así, la película es entretenida y emocionante, con efectos especiales cuidados, una ambientación capaz de transportar al espectador a un mundo paralelo y unas actuaciones que ayudan en gran medida al desarrollo de la aventura.

Nicole Kidman en un papel de malísima en el que se mueve a gusto, Daniel Craig haciendo de aristócrata, Eva Green en el rol de bruja buena con escoba y todo y el genial Sam Elliot, uno de mis secundarios favoritos, al que pudimos ver en la mediocre “Ghost rider” en un papel muy similar. Además, para quien decida verla en versión original disfrutará también de las voces de Freddie Highmore (el chaval de “Charlie y la fábrica de chocolate” o “Descubriendo Nunca Jamás”), Kathy Bates, Ian McKellen o Kristin Scott Thomas.

Quizá la nota negativa esté donde casi siempre en estos casos. Es muy complicado encontrar un chaval que lleve el peso de la historia sin desentonar, que los niños prodigio no aparecen como setas. En este caso, la debutante Dakota Blue Richards no llega a provocar ganas de que uno de los osos la desmonte pero desde luego, está muy por debajo del nivel del resto de actores.

De todas formas, uno se olvida pronto de actuaciones y demás tonterías ya que la historia es de las que consigue transportarnos a mundos de fantasía, donde podemos hacernos amigos de un oso guerrero, ser salvados por un ejército de brújulas montadas en escóbulas (lo siento, tenía que hacer el chiste) o tener en nuestro poder una brújula dorada para poder cotillear a gusto sobre los que nos rodean.

Después de una película como esta, a uno le entran ganas de embarcarse en una nueva aventura literaria y descubrir los libros de Pullman. Ya os contaré si lo acabo haciendo.

Posted by Heitor at 09:31:53 | Permanent Link | Comments (11) |

16/10/2007

LOS SEIS SIGNOS DE LA LUZ

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A veces sucede. Hay veces en las que una película sobresale en prácticamente todos sus apartados técnicos y sin embargo el resultado total es de una mediocridad aplastante. Este es el caso de la nueva adaptación de literatura infantil que pasa por nuestras carteleras después de “Un puente hacia Terabithia” o la primera entrega de “Las crónicas de Narnia”. “Los seis signos de la luz” (otra traducción libre del original “The dark is rising”) es una historia plana, demasiado inocente y con un guión sin chispa, que avanza erráticamente, sin intentar sembrar en el espectador ni una pizca de emoción ni de intriga.

La historia gira alrededor de Will Staunton, el séptimo hijo de un séptimo hijo, un chaval que acaba de cumplir 14 años y que empieza a ver y sentir cosas extrañas a su alrededor. La aventura comienza cuando un misterioso hombre le comunica que es parte de una raza llamada “los ancestrales”, guardianes de la luz. Will será capaz de viajar a través del tiempo, contará con una fuerza descomunal y será capaz de invocar fuego (poderes que desperdicia o ignora constantemente a lo largo de la película).

Como he empezado diciendo, la factura de la película es poco menos que impecable. Los efectos especiales no llaman la atención, ni para bien ni para mal, la fotografía consigue recrear los ambientes fantásticos que la trama requiere a pesar de que David L. Cunningham, el director, intente ser original demasiado tiempo seguido, con planos deformados, movimientos de cámara extraños y continuos picados y contrapicados que no vienen a nada. La música encaja perfectamente, los actores están todos bastante bien… pero nada de esto consigue salvar el guión. Los diálogos son, la mayor parte del tiempo, de risa, los personajes sobrenaturales que pueblan la historia están desaprovechados y la misión del protagonista se va consiguiendo sin ninguna emoción, como por casualidad.

Los productores de películas infantiles siguen olvidando, con demasiada facilidad, que los chavales no son tontos. Detrás de mi, dos niños de unos 10 años iban adivinando sin ningún problema que era lo que iba a pasar a continuación. Una buena película debe empezar por un buen guión que sustente las imágenes y ni el mejor director ni los mejores actores, pueden salvar el film si la escritura del mismo es el punto flojo.

En definitiva, esta es una película que hubiera ido a poblar directamente las estanterías de los videoclubs si no hubiesen invertido tanto dinero en ella.

Posted by Heitor at 22:17:16 | Permanent Link | Comments (6) |

14/10/2007

DENTRO DEL LABERINTO

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Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketNoche de sábado, tirados en casa y nueva sesión de cinefagia donde sólo los más valientes resisten despiertos hasta las tantas de la madrugada. Esta vez toca engrosar la categoría de “Películas de mi infancia” de la mano de uno de los maestros de los monigotes, creador de personajes inolvidables como la rana Gustavo (el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo), la cerdita Peggy, los Fraggle rock o aquella aventura repleta de fantasía llamada “Cristal oscuro”, el gran Jim Henson. Estamos hablando de “Dentro del laberinto”, una de esas películas para las que el tiempo se detiene, que dejan un recuerdo imborrable en todo aquel que tiene la suerte de verlas a una edad temprana. Una fábula exquisita que nos descubrió la belleza y los ojos de una jovencísima Jennifer Connelly y las dotes para la actuación de uno de los cantantes más iconográficos de la historia, el andrógino David Bowie.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketEn 1986, cuatro años después de haber mostrado al mundo del cine lo que era capaz de hacer con unas marionetas en "Cristal oscuro", Jim Henson puso su imaginación al servicio de una historia que mezclaría su habilidad con los muñecos junto con personajes de carne y hueso. Una simple y entretenida historia fantástica en el que una adolescente tendría que ir en busca de su hermano pequeño secuestrado por Jareth, el rey de los goblins. Para este papel, Jim Henson quería contar con uno de los músicos del momento como Michael Jackson o Prince. Al final el elegido fue el carismático David Bowie.

Bowie, además, fue el encargado de componer e interpretar la banda sonora, que convierte por momentos a esta cinta fantástica hacia el género musical, con unos cuantos números integrados en el argumento, con el cantante rodeado de marionetas por todos lados, lo que convertía algunos sets de grabación en auténticos quesos de Gruyere.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketLa actriz que lleva el peso de la película junto con “el duque blanco” es una guapísima Jennifer Connelly que contaba tan solo con 14 años y que habíamos descubierto en “Érase una vez en América”, para posteriormente verla madurar hasta convertirse en la gran actriz que es hoy, con títulos a sus espaldas como “Una mente maravillosa”, “Diamante de sangre” o “Réquiem por un sueño”. Una niña con cara de ángel que resultó ser perfecta para el papel por esa mezcla de inocencia y determinación que le caracteriza.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketAl ser una película esencialmente de marionetas hecha a mediados de los 80, evidentemente los efectos especiales no son perfectos, e incluso hay momentos que hoy en día nos llaman la atención, como puede ser el baile de la banda del fuego, donde los marionetistas tenían que desaparecer en un fondo negro vestidos de terciopelo del mismo color para después ser incluida la imagen del bosque donde se desarrolla. Todo esto no hace más que imprimir al film un aspecto artesanal que a mí particularmente me resulta tremendamente agradable.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketEl mundo del laberinto está repleto de personajes entrañables y escenarios imposibles en una mezcla de imaginación y técnica difícil de igualar. Desde el personaje de Hoggle al que le dan vida cinco personas perfectamente sincronizadas, pasando por el momento en el que Sarah persigue a su hermano en un famoso cuadro de Esher o en el que cae en el pozo de las manos. Todo tiene un cuidado diseño que nos adentra en uno de los ambientes más mágicos que hayan pasado por las pantallas de cine.

Photo Sharing and Video Hosting at PhotobucketUno de los artistas que contribuyen a conferir a “Dentro del laberinto” un aire mágico es Michael Moschen, especialmente a la figura del rey de los goblins. Moschen es un artista conceptual, malabarista y podríamos decir que ilusionista, que es el encargado de mover las esferas de Jareth de la forma que se ve en la película. Un tipo que es capaz de hacer posible lo imposible. Desde aquí mando una sugerencia a Tony, creador del gran blog “La magia del asombro”, para que nos haga una pequeña retrospectiva de este genio y nos enseñe alguna pincelada de sus espectáculos.

En definitiva, “Dentro del laberinto” es una película atemporal, con fantásticos personajes, de esas que consiguen devolvernos durante unas horas a Nunca Jamás y hacernos un poco más felices de lo que éramos antes de verlas.

Posted by Heitor at 13:58:15 | Permanent Link | Comments (8) |

27/07/2007

UN PUENTE HACIA TERABITHIA

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¿Qué sería ahora mismo de Disney sin Pixar? Pues seguramente una empresa errática, una especie de anciano que se sienta a recordar glorias pasadas pero que es incapaz de volver a dar un brillo pretérito, que se apaga poco a poco. Sus últimas películas de animación no han funcionado en taquilla y la gran mayoría de las de acción real son pasto de la televisión.

Aún así ayer por la noche, nos decidimos a echarle un vistazo a la última producción de la factoría de sueños que ha pasado por la cartelera, “Un puente hacia Terabithia”. El resultado fue más bien malo, la impresión de que estaba viendo un telefilm ligeramente camuflado por actores resultones y algunos efectos especiales pasados de moda. Una peli sosa, con moralina, de esas de las que Disney trata de huir desde hace algunos años.

Quizá parte de esta forma de pensar viene motivada porque lo que vi no era lo que me esperaba. Los trailers que había visto hacían pensar en una aventura tipo “Las crónicas de Narnia” o la aún por estrenar “La brújula dorada”, pero nada más lejos de la realidad. Al final se queda en un subproducto a medio camino entre varios puntos, una trama en tierra de nadie que es difícil que contente a ningún tipo de público. Algo a mitad de camino entre las películas de institutos/colegios, el drama familiar, las aventuras en pandilla y una historia fantástica.

La historia es la de un chaval, de familia numerosa y pocos recursos económicos, que asiste al un colegio donde no tiene demasiados amigos. Todo cambia cuando una chica recién llegada a la ciudad empieza a hacer migas con él, llevándolo, con su gran imaginación, hacia un mundo imaginario de fantasía. Dicho mundo lo van construyendo a partir de las vivencias en el mundo real, pero sin perder jamás de vista que todo es un juego y esto es lo que más separa esta historia de los universos tipo Narnia.

El problema es que hacia el final la película se vuelve absurdamente lacrimógena, sin demasiado sentido, llegando a un final con moraleja bastante pillado con pinzas, de los que tanto adolece Disney.

Lo único que me gustó de la película es la pareja protagonista, dos chavales que, si logran caminar por un sendero coherente, puede que oigamos hablar de ellos de aquí en adelante. Él es Josh Hutcherson y hasta ahora lo habíamos visto en “Polar Express” o “Zathura: una aventura espacial” y ella es Anna Sophia Robb, la repipi mascachicles de “Charlie y la fábrica de chocolate”. Aparte de ellos es curioso ver en una película como esta a Robert Patrick, el Terminator de metal líquido de “Terminator 2”, quizá con el rumbo de su carrera algo perdido.

En fin, espero que John Lasseter, cabeza visible de Pixar y ahora encargado de llevar a buen puerto la sección de animación tradicional de Disney, consiga llevar a esta empresa de vuelta por la senda de los triunfos o dentro de unos años recordaremos a la compañía del tío Walt tan solo por sus parques de atracciones.

Posted by Heitor at 11:42:24 | Permanent Link | Comments (5) |