29/02/2008

TMNT

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Primero fue la serie de dibujos en la televisión gallega. Aquella canción de entrada – “as tartarugas mutantes, viven nas cloacas…” – pasó a formar parte de mis melodías de series favoritas. Aunque los dibujos eran bastante malos, las diferentes personalidades de las tortugas eran suficientes para engancharse, unidas a esos malos malosos míticos, como el rinoceronte, el jabalí y el cruel Shredder.

Luego vinieron las películas con actores de carne y hueso y para los que por aquel entonces estábamos entre los 10 y los 15 años, fue una revolución. Unos pedazo tortugones a tamaño real, con más expresividad que actores como Dolph Lundgren y pegando unos saltos y unas patadas voladoras que ya le gustarían a Chuck Norris.

Hace unos meses llegó una nueva revisión de los héroes con caparazón, con animación por ordenador, nuevos adversarios y un argumento que trataba de devolver algo de esplendor a la saga. Un lavado de cara para rescatar a los personajes de siempre.

El argumento, el que sigue. En el cuartel general de las tortugas, la vida anda un poco revuelta. Leonardo lleva tiempo desaparecido en algún recóndito paraje, intentando adquirir suficientes conocimientos como para ser un buen lider. Raphael intenta canalizar su rabia persiguiendo malhechores en la noche, disfrazándose para no ser reconocido y convirtiéndose en un héroe local. Donatello da rienda suelta a su inteligencia y paciencia haciéndose cargo de un servicio de teleayuda de incidencias informáticas y Michelangello se gana el sueldo como animador en cumpleaños infantiles… disfrazado de tortuga.

Todos deberán volver a reunirse y limar sus diferencias ante una nueva amenaza para la humanidad que implica a unas cuantas estatuas vivientes, unos bichos muy feos que apenas dan juego y un chipimillonario que esconde un peligroso secreto. Bajo la batuta del maestro Splinter deberán aprender a pelear como uno solo para poder hacer frente a cualquier enemigo.

La película es entretenimiento puro, sin demasiadas pretensiones, a ratos demasiado infantil en los diálogos y el planteamiento y con momentos de cierta intensidad argumental y dramática. Por eso se hace bastante irregular, como si hubieran intentado hacer un guión medianamente serio y al recapacitar hubiesen querido rebajar el tono para adaptarlo a los más pequeños.

De todas formas, es una gozada ver a las tortugas creadas digitalmente. La producción tiene mimo por el detalle y se nota la voluntad de intentar hacer una película digna. Aunque hoy en día, hay series de dibujos que llegan perfectamente a este nivel y lo sobrepasan.

En definitiva, una oportunidad para los fans de la saga de disfrutar una vez más con sus aventuras y emular a nuestro galápago favorito. El mío siempre ha sido Michelangelo, el payaso del grupo – por supuesto –.

¿Cuál es el vuestro?

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27/02/2008

EL CASTILLO AMBULANTE

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Introducirse en el mundo de Hayao Miyazaki es entrar en un universo paralelo donde lo extraño parece habitual, la magia se conjuga con lo artesanal, lo moderno se torna antiguo y al revés. Su imaginación parece no tener límites y sus historias nunca son lineales ni previsibles, sino sendas sinuosas donde tras cada recodo podemos encontrar nuevos pedacitos de territorio inexplorado. Alguien dijo alguna vez que el cerebro humano no era capaz de imaginar nada que no fuera mezcla o parte de algo que ya hubiese visto, pero esa regla no se cumple con el maestro de la animación nipona.

Intentar explicar, en pocas palabras, una historia de Miyazaki, es una tarea perdida. Sus cuentos se doblan y desdoblan en miles de pliegues, sus personajes evolucionan y se transforman y la acción se va moviendo de un lado a otro sin previo aviso. No hay buenos ni malos, ni MacGuffins que valgan. Todo es un canto a la libertad creativa, las moralejas se superponen y se destruyen entre ellas y al final, lo que queda, es la sensación de haber asistido a un nuevo e irrepetible cuento arropado por las sábanas de la imaginación del genio japonés.

En su última película, Hayao Miyazaki cuenta la historia de Sophie, una niña que tras una extraña maldición, se convierte en una anciana. Lejos de rendirse, Sophie coge el toro por los cuernos y se marcha en busca de ayuda, encontrando al mago Howl y su castillo ambulante.

A bordo de dicho castillo se topará con los más variopintos personajes, magos enfrentados de alucinantes poderes, tratará de huir de una cruenta y absurda guerra, se hará amiga de un elegante y silencioso espantapájaros y se encontrará con demonios milenarios.

Todo en el argumento parece concebido con el más cuidadoso mimo y mientras el azar guía las andanzas de los personajes, en realidad el espectador tiene la sensación de ser llevado de la mano con cuidado por un camino perfectamente definido. Lo que al principio parece un gigantesco y adorable caos acaba encajando de forma perfecta a medida que los personajes van aprendiendo, descubriendo sus emociones y evolucionando.

Miyazaki es el extremo opuesto a la linealidad y el esquematismo de Disney, aunque compartan ciertos valores universales. Quizá las enseñanzas traten de ser semejantes, pero los métodos escogidos no llegan nunca a cruzarse. Nada en “El castillo ambulante” pretende adoctrinar mediante discursos directos, sino que la metáfora se esconde entre la colorida y atrayente maleza de la narración.

Pocos directores me provocan las sensaciones que me provoca Miyazaki. No logro entender del todo sus películas, pero es algo que ni siquiera intento. No puedo por más que quedarme hipnotizado con sus dibujos, con sus historias, con su extraño y oriental sentido del humor.

Soy consciente de que no es un sentimiento generalizado, pues hay a quién estos argumentos pueden resultarle tediosos y confusos, pues la velocidad no es una de las cualidades del japonés. Sin embargo, quien sepa disfrutar de sus largometrajes como de una buena comida, masticando despacio y saboreando todos los matices, que se mezclan con armonía, se llevará consigo un pedacito de la sabiduría y buen hacer del enorme Hadao Miyazaki y podrá viajar plácidamente durante un rato en, como canta mi paisano Iván ferreiro, “una escena del viaje de Chihiro, con el Sincara dentro del vagón”.

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07/01/2008

BASIL, EL RATÓN SUPERDETECTIVE

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Que no todo va a ser cine sesudo, emocional, dramático y grandilocuente… bueno, vale, normalmente ya no lo es. Reconozco que mi espíritu infantil me lleva muy a menudo por la aventura disparatada y bonachona o por el terror más rocambolesco. Así que haciendo honor a mi universo, este finde ha caído una de Disney de las antiguas, de las menores y además que no había visto. Arrepachingados en el sofá nos hemos metido al cuerpo “Basil, el ratón superdetective”.

Eran otras épocas. Normalmente, una película menor de la Factoría de Sueños como esta, hubiera salido directamente al mercado del DVD, con un tratamiento mucho menos cuidado, un guión sonrojante y probablemente ideada por señores de traje y corbata que se hubieran olvidado ya de cómo va aquello de soñar. Pero allá por 1986, cuando las aventuras del detective Basil de Baker Street salieron a la luz, todo era mucho más fácil para Disney.

Su hegemonía era indiscutible y aún había algún dibujante o guionista con ilusión por hacer las cosas bien. Las cosas no tardarían en cambiar y los cerebros más brillantes de la casa acabarían emigrando hacia nuevas compañías, pero todo eso estaba por llegar.

Para esta ocasión, Ron Clements, guionista y director de “La sirenita” o la genial “Aladdin” (una de mis preferidas de largo), adapta la novela infantil de Paul Galdone que relata las aventuras de un ratón que vive justo debajo del famoso detective inglés Sherlock Holmes, viviendo una especie de vida paralela.

Hasta él llegará una ratoncilla que ha perdido a su padre, secuestrado por un vil murciélago con pata de palo. Así que ayudada por el doctor Dawson, un cirujano recién llegado a la ciudad, encontrarán al sagaz Basil, con el que acabará haciendo equipo. Pero el murciélago no es la cabeza pensante del rapto del ratón, sino que detrás se esconde el malvado profesor Ratigan, archienemigo de Basil, con un siniestro plan destinado a gobernar a todos los ratones de Inglaterra.

Como decía al principio, eran otros tiempos, sin tanta corrección puritana, donde los dibus buenos fumaban en pipa (¡sacrilegio!), los malos se cargaban personajes sin contemplaciones (¡doble sacrilegio!) y el cometido de una peli no era más que entretener, sin moralinas evidentes, lo que esta película consigue por completo, al estilo de un episodio de “Patoaventuras”. Una ocasión para desconectar el ojo crítico y disfrutar de aventuras simples y directas.

Evidentemente no es comparable a las grandes superproducciones de Disney pero sí mucho mejor que algunos subproductos que aparecen en los cines hoy en día y que equiparan a los chavales al nivel intelectual de una lombriz de tierra, véase “El espantatiburones” o la infumable “Ratonpolis”, que no conseguí acabar de ver.

Así que, fin de semana Disney que no acabó aquí. Nuestro límite para los buenos sentimientos y el exceso de azucar es insondable y acabamos el domingo deseando hacer nuestra buena acción del mes o inscribiéndonos en los Jóvenes Castores.

En la próxima crítica, más aventuras pseudo-animadas de buenos sentimientos. ¿Podréis resistirlo?

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03/09/2007

RATATOUILLE

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Vayamos con una película que vi durante las vacaciones y que me ha demostrado dos cosas. La primera, que Disney ahora mismo se sustenta gracias a Pixar y que con John Lasseter pululando por los estudios de animación tradicional de la Fábrica de sueños se puede confiar en que ésta recupere parte del brillo de antaño. La segunda es que ahora mismo hay un rey que observa desde su trono el mundo de la animación por ordenador en particular, y el amplio mundo de los dibujos animados (aquel que aparecía en “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”, donde Bob Hoskins tenía que vérselas con un montón de dibus locos) en general y que por el momento es muy difícil que sea destronado, aunque Dreamworks intente restarle protagonismo en una guerra sucia, realizando productos con la misma temática antes de que lo haga Pixar. Lo intentó sacando “Hormigaz” justo antes de que saliera “Bichos”, con “El espantatiburones” antes que “Buscando a Nemo” y lo ha intentado ahora con “Ratónpolis” antes de que se estrenara esta maravilla titulada “Ratatouille”.

La estrategia llevada a cabo por Dreamworks tiene que ver con la personalidad de Katzemberg (recordemos, cabeza pensante de Dreamworks), radicalmente diferente que la de Lasseter (el genio de Pixar). Mientras que Lasseter se guía por un amor incondicional hacia la animación y las películas infantiles, las intenciones de Katzemberg se resumen en esta frase: “Yo no entré en este negocio como artista. Contemplo el negocio de la animación con ojos de empresario”. Con esta carta de presentación, además del hecho de que antes Lasseter consideraba a Katzemberg su amigo (hasta que tras conversaciones sobre futuros proyectos del primero, empezaron a surgir las coincidencias en la temática por parte de Dreamworks), es de suponer que Katzemberg no goza de demasiada popularidad entre los artistas de Pixar que le han bautizado como Copy Katzemberg.

Pero dejémonos de rollos barriobajeros entre productoras y vayamos al meollo del asunto, a lo que realmente importa y hablemos de esta nueva joya de Pixar que encadena su segundo éxito con el director Brad Bird tras “Los increíbles” (también director de esa perla de la animación tradicional titulada “El gigante de hierro”) y su enésimo éxito desde que comenzara su andadura con aquel genial cortometraje llamado “Luxo Jr.”.

“Ratatouille” es una historia de superación, de los beneficios de creer en uno mismo y de la importancia de sentirse orgulloso de aquello que nos hace únicos entre los que nos rodean, algo visto un millón de veces en películas de animación pero pasado por el mágico tamiz de Pixar. El protagonista es Remy, una rata con un don para apreciar y cocinar la buena comida, algo que no es demasiado bien visto por su padre, el lider de la colonia que debe preocuparse de encontrar basura suficiente para alimenta a su clan. Por avatares del destino Remy acaba capturado por Linguini, un aspirante a cocinero con una torpeza innata propia del Inspector Closeau y una negación absoluta hacia el arte de la gastronomía. Juntos intentarán colaborar para conseguir sus sueños, dejar de ser inadaptados cada uno en su mundo y aceptarse el uno al otro.

La película es casi perfecta en todos y cada uno de sus apartados. Con respecto a los gráficos mejoran película a película y en “Ratatouille” llega a extremos increíbles. El pelo de los personajes roedores, todos y cada uno de los decorados, que cuentan con el más ínfimo detalle (impresionante ver las vistas aéreas de París), los personajes genialmente caracterizados, desde el malvado Skinner, pasando por el duro crítico gastronómico Anton Ego, o el chef Gusteau. Además quien vaya a verla en versión original (no fue mi caso) podrá disfrutar de las voces de Ian Holm, Janeane Garofalo o Peter O’Toole.

Con respecto a la historia sigue desmarcándose de otros productos orientados tan solo hacia el público infantil (que muchas veces es tomado por imbécil) con un guión que pueden disfrutar a partes iguales tanto pequeñajos como adultos. Una preciosa historia con una equilibrada parte cómica y unos personajes con los que uno se encariña al poco de empezar la peli.

Para terminar, os dejo con el nuevo corto de Pixar, que se exhibe antes de la película (y que amablemente me había enseñado Celi, para que mis glándulas salivares fueran trabajando antes del estreno), para todo aquel que aún no se haya decidido a ir a verla. Para no romper la racha, otro tesoro de los genios.

alt : http://www.youtube.com/v/Qs3FfayHBM8

P.D. Con respecto a “Ratonpolis”, la creación de Copy Katzemberg y su Dreamworks que intentaba restarle público a “Ratatouille” estrenándose unos meses antes, ni siquiera pude acabar de verla de lo soporífera que era.

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29/07/2007

THE SIMPSONS MOVIE

En todo este tiempo en el que lleva anunciada la creación de un largometraje para el cine de la familia de dibujos Usaméricana más famosa del mundo, a Matt Groening, su creador, le ha dado tiempo a decir muchas cosas. Entre ellas, presumía de que el largometraje sería distinto a la serie, con un guión más elaborado, algo que soportara un formato de mayor duración que los 20 minutos a los que nos tienen acostumbrado.

La impresión al salir de la sala era de todo lo contrario. Lo que he visto ha sido un capítulo más, con mayor extensión pero aproximadamente con el mismo formato de gags continuados. Eso no quiere decir que no me haya divertido. Me he reído mucho, lo mismo que cuando pillo de casualidad un capítulo en la televisión que aún no he visto. La pregunta que me surge es: si he visto lo mismo que en televisión, ¿era necesaria una película?

Los creadores, a pesar de sus palabras, parece que lo tienen muy claro y la primera escena muestra a toda la familia Simpson asistiendo a un largometraje de Rasca y Pica, en medio de la cual Homer se mofa de todos los que han pagado por ver algo que tienen gratis en casa. Esto demuestra que el espíritu de la película era de simple continuidad con la serie e igual se hubiese agradecido un mayor riesgo al trasladar la serie hasta la hora y media de duración.

De todas formas estoy seguro de que “Simpsons, the movie” funcionará más que bien en taquilla y la inmensa mayoría del público saldrá satisfecha. Todo aquel que sea fan de la serie dejará escapar numerosas carcajadas con las ocurrencias de Homer y compañía. Los puntos cómicos no dan tregua, jalonando toda la extensión de la trama, sin dejar un momento para el aburrimiento. Pero que nadie espere nada nuevo, transgresor y rompedor.

Normalmente soy un firme defensor de ver el cine en pantalla grande, de disfrutar de la oscuridad de una sala. Soy de los que creen en la magia de las salas de proyección y mi primera opción es siempre arruinarme un poquillo antes que verlas en el sofá, pero en este caso creo que da absolutamente igual. Estamos ante un formato televisivo y no creo que ver a Homer en grande mejore para nada la película.

Por todo lo demás goza de todas las cualidades que ha hecho a la serie una de las más repetidas en las televisiones de todo el mundo. Homer tan absurdo como siempre, Bart en su versión más irreverente, Lisa y su concienciación, esta vez enamorada, Ralph con un par de intervenciones memorables, un presidente estadounidense muy en línea con lo que hay o podría haber, Flanders y su extrema beatitud, Marge con su paciencia infinita, Maggie con sus gags a lo Buster Keaton y un buen número de los personajes que pueblan el pueblo de Springfield, por fin situado en el mapa (de una manera aproximada).

Así que ya es cuestión de cada cual el pagar por verla o esperar a disfrutar de un capítulo alargado en la comodidad del salón.
Posted by Heitor at 21:16:23 | Permanent Link | Comments (6) |

08/07/2007

SHREK 3

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Había leído en varias críticas antes de ir a ver esta tercera parte del ogro verde, que la saga estaba muerta, que se habían quedado sin ideas y que los chistes eran demasiado infantiles y sin gracia. La conclusión al salir del cine fue que esto no era cierto.

Es verdad que el invento de darle la vuelta a los cuentos de siempre para volver a los personajes tradicionales en sus versiones gamberras no sigue tan fresca como en la primera entrega y esto es lógico. Ya no tienen el factor sorpresa de su parte, ya conocemos a los protagonistas (pese a que hay alguna nueva incorporación) y nuestras expectativas al entrar en la sala son altas. Pese a ello, hay muchos momentos de sonrisas y algunos de sonoras carcajadas gracias a un nuevo escenario que da mucho juego y a algún nuevo personaje francamente hilarante, que comentaré a continuación.

Las nuevas aventuras de Shrek arrancan cuando fallece el padre de Fiona y rey de “Muy muy lejano” y ante el pavor de ser nombrado sucesor y gobernante del país, Shrek decide ir en busca del segundo en la línea de sucesión. Así que embarcándose con sus inseparables compañeros de viaje Asno y Gato tendrán que presentarse en un selecto instituto atiborrado de adolescentes pijo-medievales donde se verán algunos de los gags más descacharrantes de la película. Allí tendrán que convencer al típico chaval pardillo y marginado, llamado Arturo Pendragón (como hilan estos tíos) para que acceda a ser el nuevo rey.

Los nuevos personajes que hacen que la entrega alcance niveles cómicos realmente altos son, por una parte un viejo y tarado Merlín, haciendo de un profesor de baja por stress y ya al final del film, la rebelde descendencia de Shrek y Fiona, que junto con los hijos Asno-Dragones de Asno la liarán parda.

La moraleja subyacente de esta entrega se basa en el miedo a asumir responsabilidades, tanto en la parte referente a la paternidad de nuestro verde protagonista como la de Arturo a aceptar la corona que le corresponde, y es aquí donde se producen los baches de la película. Justo en el momento álgido, en la batalla final entre el malvado Príncipe Encantador y su cohorte de malos de cuento y Shrek y sus amigos, cuando todo se prepara para ver acción a raudales y gags perfectamente hilvanados, se produce un absurdo parón que se traduce en un canto a la amistad y a la capacidad de superación que corta el rollo de manera absurda. Aunque este no es el único bajón de una trama que como mayor defecto tiene su narración entrecortada, con momentos (breves, eso sí) de indiferencia.

Por lo tanto la saga no está del todo muerta, aunque sí es verdad que no deberían estirar una goma que no da mucho más de sí. No se como será el doblaje en versión original con Eddie Murphy, Mike Myers, Cameron Diaz, Antonio Banderas y Justin Timberlake (supongo que increíble) pero en el doblaje español tanto Banderas como Juan Muñoz y José Mota (Cruz y raya) están inmensos. Los chistes, es cierto que caen de vez en cuando en el infantilismo y la escatología pero los compensan otros que provocan la carcajada general. Visto como está el nivel de las películas de humor en general, y el de la animación en particular es una muy notable película.

Por último una sugerencia (creo que no es la primera) a los montadores de trailers listillos. No es necesario desvelar el 50% de los gags de una película para llevar a la gente al cine. Es más, pediría encarecidamente que no lo hicieran, ya que la sensación de ser la segunda vez que la ves, en varios momentos, merma de manera notable la capacidad de sorpresa. Ya que es una peli de dibujos, no estaría mal que los creadores se lo curraran un poquito más e hicieran un trailer adicional sin imágenes de la peli, o por lo menos que intentaran no destriparla, no pido más.

Posted by Heitor at 17:54:29 | Permanent Link | Comments (7) |

18/03/2007

PETER PAN

 

Se que sabíais que tarde o temprano iba a llegar este momento. Peter Pan siempre ha despertado en mí una simpatía única dentro de los personajes inmortales de Disney. La idea del niño que no quiere crecer me define bastante bien (solamente hay que fijarse en el nombre de mi blog), así que cuando salió esta edición especial de la película de animación, no lo dudé ni un segundo y ya ha pasado a formar parte de mi dvdteca particular.

¿A quien no lo emociona un niño, que puede volar, que tiene como fiel amiga a un hada que posee carácter y belleza a partes iguales, que es amigo de los indios y enemigo de un malvado capitán pirata y que vive en una isla llena de sorpresas? Cada vez que veo Peter Pan, mi imaginación echa a volar a su lado, recorriendo la laguna de las sirenas, la cueva de la calavera y el escondite secreto de los niños perdidos, sumergiéndome por completo en una historia que mezcla de una manera prodigiosa magia y aventuras.

Una vez más, no voy a comentar en este post la historia, conocida por todos, ni aspectos técnicos, que en este caso no vienen a nada, si no curiosidades de la realización de este clásico de los clásicos.

Peter Pan es una obra de teatro, del escritor escocés James Matthew Barrie, que se estrenó en los teatros londinenses en 1904. Por cierto, la creación y partes de la vida de este dramaturgo, dieron lugar a una tremenda película, interpretada por Johnny Depp, llamada “Descubriendo Nunca Jamás” que os sugiero que vea todo aquel que no lo haya hecho aún.

En 1913, un chaval llamado Walt Disney tiene la oportunidad de verla cuando una compañía itinerante de teatro llega para interpretarla en su ciudad natal. Tanto le impresiona, que cuando en su colegio deciden representarla, consigue el papel protagonista.

En 1924, Walt Disney ve una versión muda del clásico, con una actriz llamada Betty Bronson en el papel de Peter Pan. En 1939, la compañía Disney se hace con los derechos de la obra, y en 1940 empieza a desarrollarse el guión gráfico.

En medio del proceso de creativo de adaptación, estalla la 2ª Guerra Mundial, interrumpiendo esta actividad, retomándose al finalizar ésta, así que no es hasta el 3 de Febrero de 1953 cuando se estrena en las pantallas de Usamérica, con un gran éxito.

En fin, tres párrafos de datos numéricos son suficientes para aburrir a cualquiera, así que vamos con algunas de las curiosidades.

Las primeras versiones de la película difieren bastante del resultado final, y han dado ideas para versiones posteriores. Por ejemplo, si vemos algunos bocetos previos, podemos ver que se desarrolló la idea de que Nana viajase con los tres hermanos a Nunca Jamás, como podemos ver aquí.

 


También una trama secundaria tras el rescate de Tigrilia en la cueva de la calavera, con dibujos mucho más siniestros, saliéndose un poco de la tónica general de Disney, donde los protagonistas investigan en busca de los tesoros que los piratas esconden allí. En esta búsqueda tienen que enfrentarse a las trampas que los malvados ponen a lo largo del camino para proteger sus pertenencias. ¿No os recuerda esto un poco a “Los Goonies”?

Más escenas eliminadas. El momento en el que Wendy ofrece un beso a Peter, este pone la mano sin saber qué es y Wendy, azorada, le regala un dedal, se eliminó también de la idea final, aunque aparecería en la película de personajes reales “Peter Pan, la gran aventura”, del 2003.

 

¿Os acordáis de la escena de Hook en la que Robin Williams se enfrenta a una comida imaginaria junto con todos los niños perdidos? Pues sí, también era una escena que se barajó en las versiones iniciales, para ser posteriormente descartada.

O una de mis escenas favoritas de “Peter Pan, la gran aventura”: el intento de asesinato de Peter Pan por parte de Garfio, al descubrir su guarida secreta. En el clásico de animación, lo intenta dejando un regalo a Peter en cuyo interior espera una bomba. En el último momento Campanilla lo salva llevándose el paquete, y la escena acaba ahí, sin más. Sin embargo, tanto en la obra de J. M. Barrie, como en la película de acción real, Garfio intenta matar a Peter vertiendo veneno en la medicina que Wendy les da a todos los niños perdidos. Entonces Campanilla lo salva, bebiéndola ella y Peter intenta reanimarla pidiendo al público (en el caso de la obra de teatro) que si creen de verdad en las hadas batan palmas, hasta que ésta revive. Un momento muy emocionante muy bien resuelto en la película del 2003, pero que no vieron claro en la de animación.

Otra de las curiosidades que más me llamaron la atención, es que, antes de hacer los dibujos definitivos, hacían pruebas de fotografía y de rodaje con actores reales, para que los dibujantes tuvieran una referencia real. Uno de los personajes que más calaron en la audiencia fue el de campanilla. En la obra de teatro, ésta tan solo era un rayo de luz procedente de una linterna, y un sonido de campanillas que solo Peter entendía y traducía a los espectadores cuando era necesario.

La primera vez que se interpreta en la pantalla, en la película muda, campanilla ya toma forma humana, la de una especie de princesa, sin alas, con un vestido etéreo y una brillante diadema.

En la versión de Disney, la actriz que ayudó a llevar el personaje al papel fue Margaret Kerry. En estas fotografías podemos ver algunas de las pruebas de plano de la actriz, como la escena en que Campanilla se queda encerrada en el cajón de Wendy, o en el que se mira su reflejo de forma coqueta posándose sobre un espejo o la que, enfadada, le arrea una patada a un diente de león.

 


La repercusión de la pizpireta hada fue tal que el personaje de Ariel en “La sirenita” está basado en ella. Una chica testaruda, independiente, liberal… una actitud que de aquí en adelante se reflejó en la mayoría de los personajes femeninos de Disney.

Y basta ya de aburriros con un post kilométrico que muy pocos tendrán la paciencia en leer. Al que haya llegado hasta aquí, mi enhorabuena por aguantarme y no dudéis en volver a sentaros frente a la pantalla para ver este genial clásico y volver a sentiros niños otra vez.

 

Posted by Heitor at 19:41:10 | Permanent Link | Comments (14) |