DENTRO DEL LABERINTO
Noche de sábado, tirados en casa y nueva sesión de cinefagia donde sólo los más valientes resisten despiertos hasta las tantas de la madrugada. Esta vez toca engrosar la categoría de “Películas de mi infancia” de la mano de uno de los maestros de los monigotes, creador de personajes inolvidables como la rana Gustavo (el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo), la cerdita Peggy, los Fraggle rock o aquella aventura repleta de fantasía llamada “Cristal oscuro”, el gran Jim Henson. Estamos hablando de “Dentro del laberinto”, una de esas películas para las que el tiempo se detiene, que dejan un recuerdo imborrable en todo aquel que tiene la suerte de verlas a una edad temprana. Una fábula exquisita que nos descubrió la belleza y los ojos de una jovencísima Jennifer Connelly y las dotes para la actuación de uno de los cantantes más iconográficos de la historia, el andrógino David Bowie.
En 1986, cuatro años después de haber mostrado al mundo del cine lo que era capaz de hacer con unas marionetas en "Cristal oscuro", Jim Henson puso su imaginación al servicio de una historia que mezclaría su habilidad con los muñecos junto con personajes de carne y hueso. Una simple y entretenida historia fantástica en el que una adolescente tendría que ir en busca de su hermano pequeño secuestrado por Jareth, el rey de los goblins. Para este papel, Jim Henson quería contar con uno de los músicos del momento como Michael Jackson o Prince. Al final el elegido fue el carismático David Bowie.
Bowie, además, fue el encargado de componer e interpretar la banda sonora, que convierte por momentos a esta cinta fantástica hacia el género musical, con unos cuantos números integrados en el argumento, con el cantante rodeado de marionetas por todos lados, lo que convertía algunos sets de grabación en auténticos quesos de Gruyere.
La actriz que lleva el peso de la película junto con “el duque blanco” es una guapísima Jennifer Connelly que contaba tan solo con 14 años y que habíamos descubierto en “Érase una vez en América”, para posteriormente verla madurar hasta convertirse en la gran actriz que es hoy, con títulos a sus espaldas como “Una mente maravillosa”, “Diamante de sangre” o “Réquiem por un sueño”. Una niña con cara de ángel que resultó ser perfecta para el papel por esa mezcla de inocencia y determinación que le caracteriza.
Al ser una película esencialmente de marionetas hecha a mediados de los 80, evidentemente los efectos especiales no son perfectos, e incluso hay momentos que hoy en día nos llaman la atención, como puede ser el baile de la banda del fuego, donde los marionetistas tenían que desaparecer en un fondo negro vestidos de terciopelo del mismo color para después ser incluida la imagen del bosque donde se desarrolla. Todo esto no hace más que imprimir al film un aspecto artesanal que a mí particularmente me resulta tremendamente agradable.
El mundo del laberinto está repleto de personajes entrañables y escenarios imposibles en una mezcla de imaginación y técnica difícil de igualar. Desde el personaje de Hoggle al que le dan vida cinco personas perfectamente sincronizadas, pasando por el momento en el que Sarah persigue a su hermano en un famoso cuadro de Esher o en el que cae en el pozo de las manos. Todo tiene un cuidado diseño que nos adentra en uno de los ambientes más mágicos que hayan pasado por las pantallas de cine.
Uno de los artistas que contribuyen a conferir a “Dentro del laberinto” un aire mágico es Michael Moschen, especialmente a la figura del rey de los goblins. Moschen es un artista conceptual, malabarista y podríamos decir que ilusionista, que es el encargado de mover las esferas de Jareth de la forma que se ve en la película. Un tipo que es capaz de hacer posible lo imposible. Desde aquí mando una sugerencia a Tony, creador del gran blog “La magia del asombro”, para que nos haga una pequeña retrospectiva de este genio y nos enseñe alguna pincelada de sus espectáculos.
En definitiva, “Dentro del laberinto” es una película atemporal, con fantásticos personajes, de esas que consiguen devolvernos durante unas horas a Nunca Jamás y hacernos un poco más felices de lo que éramos antes de verlas.

Dentro del laberinto es una fantástica película que resiste muy bien el paso del tiempo. Como dices, tanto Jennifer Connelly como David Bowie están muy bien (Prince aún podría encajarme en el papel, pero... Michael Jackson!!! Me alegro de que se decantasen por Bowie). Pero lo que, en mi opinion, es insuperable es la galeria de pequeños personajes que encuentra nuestra protagonista durante su recorrido por el laberinto. Y el pero quizás venga por parte de las canciones que, por momentos, lastran el desarrollo de la historia (sobre todo en la parte final).
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Alicia: que grande aquella serie de Dinosaurios! Desde luego ya no hacen series como entonces...
Saludos. (Comment this)
Otra que no puedo evitar relacionar con ésta y con el crital oscuro -me encanta aughra y su ojo de quita y pon- es la historia interminable, aunque me parece un pelín más floja es de las que se te quedan en el recuerdo... ya tengo quehacer para esta semana en al curro ;) (Comment this)
Otra que no puedo evitar relacionar con ésta y con el crital oscuro -me encanta aughra y su ojo de quita y pon- es la historia interminable, aunque me parece un pelín más floja es de las que se te quedan en el recuerdo... ya tengo quehacer para esta semana en al curro ;) (Comment this)
La serie de los dinosaurios era una copia de los Simpson descarada aunque bastante original. A mi abuelo Victor le encantaba lo de: "Chiqui, ya estoy aquí". (Comment this)
Otro de Sanci: ¿Que no la has visto? Eso es un error bastante imperdonable, así que ya le estás poniendo solución. Por cierto, por qué le daban a todo el mundo miedo los Goris de peques? Yo no pasé por ese trance. Aunque cuando me llevaron a ver Supermán 3 al cine, me cagué con la tía que se convertía en robot!!
Saludos. (Comment this)