10/05/2008

HEROES

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Por fin, la abogada y yo, hemos tenido tiempo libre para acabar las dos temporadas de una de las series que más nos ha enganchado en los últimos tiempos. La historia de unos modernos y terrenales X-men, con ausencia de cualquier halo de épica que pudiera exhibir el cómic, con poderes que no logran controlar y, en general, ni siquiera quieren poseer, ha dado lugar al comienzo de una saga que parece que va para largo. “Héroes” no acaba más que empezar.

Todo comienza de forma similar a las páginas de los personajes creados por Stan Lee. Cada cierto tiempo, se producen saltos evolutivos en ciertas especies que llevan a sus individuos a adaptar sus habilidades para lograr sobrevivir. En este caso, le ha llegado el turno a la especie humana y empiezan a aparecer personas con cualidades extraordinarias. Un tipo que puede volar, otro que es capaz de detener el tiempo y teletransportarse, una chica que regenera sus heridas al instante, fuerza sobrehumana, traspasar objetos solidos…

El gran triunfo de la serie no se basa en una idea original, sino en dotarla de un nuevo punto de vista que consigue humanizar a los superhéroes. La identificación del espectador con los personajes es inmediata. Todos tendriamos los mismos problemas si en cierto momento se nos dotase con alguno de estos poderes y nos vieramos en la obligación de elegir un bando. ¿Querriamos salvar a la humanidad (“save the cheerleader, save the world”) o prefeririamos unirnos a los villanos y disfrutar de lo lindo con nuestra nueva habilidad?

Otra de las características de la serie que más me atraen es que se centra más la atención en las relaciones entre los distintos personajes y en darle vueltas y liar una historia, que comienza de una forma clásica, con malo malísimo y un objetivo claro, para ir cambiando hacia la segunda temporada en una complicada trama de organizaciones secretas, malos a medias y personajes oscuros y con intenciones poco claras, que en las peleas entre los héroes, efectos especiales y demás pirotecnia. Aunque esto también puede ser debido a que sea una producción para la televisión, más modesta en cuanto a presupuesto, a no ser que sea una producción histórica para la BBC.

Todo espectador tiene a alguien con el que identificarse. El héroe que se sacrifica por el bien de la humanidad, el personaje cómico e inocente, la madre sufridora, el sabio sin poderes, la joven buenorra y de buenos sentimientos y uno de los malos más perversos que ha dado la televisión en los últimos tiempos, que parece que volverá en la tercera temporada con más fuerza que nunca.

Quizá le ha pesado alguna mala decisión argumental al final de la primera temporada y una huelga de guionistas que precipitó el desenlace de la segunda y, aún así, unos personajes interesantes y unos intérpretes muy adecuados, mantuvieron el nivel a cierta altura.

Veremos qué nos depara el tercer episodio de la saga. Yo por lo menos, lo esperaré con impaciencia.

Posted by Heitor at 18:42:33 | Permanent Link | Comments (8) |