Wednesday, December 31, 2008

GUIONES Y DIRECTORES

A punto de acabar este año y empezar el siguiente, aquí van unas cuantas películas que están en mi agenda marcadas como obligatorias. Algunas vienen por sus historias, otras por sus directores… empecemos por las primeras.

¿Vampiros, niños, romance, gore y todo esto… suecado? Estoy seguro que hasta a mi compi de proyecto, amante de las películas más raras y escondidas del panorama eslavo le interesará. Una especie de “Pequeño vampiro” pasado por el el ojo de un director con personalidad. Suena interesante.

Una de terror, pero mucho más americanizado. El nombre de Michael Bay siempre va asociado a la grandilocuencia, pasta por doquier y películas correctas que pueden o no dar en el clavo. Por lo menos, esta parece que nos asegura unos cuantos saltos en la butaca, que no es poco.

La trilogía de los X-Men ha dado paso a los orígenes de algunos de sus integrantes o contrincantes. Mientras preparan la vida de Magneto y van sacando algún miembro más de los Vengadores antes de lanzarse a la locura de intentar la película definitiva sobre este grupo de defensores, nos llega X-Men origins: Wolverine. Un Dientes de sable con más presencia y la aparición de Gámbito son las novedades. Veremos si las garras de Logan siguen dando guerra.

Parecía que habían cerrado el círculo de Terminator con la tercera parte, un final de saga muy digno para un personaje que está clavado en la mente de muchos de los de mi generación. Faltaba saber como había lidiado el señor Connor con las máquinas en el futuro. Por lo que se ve en el trailer, la cuarta parte puede redondear la idea de James Cameron a la perfección.

Por último, dos recomendaciones de dos directores que han mostrado sobradamente que pueden sorprender al mundo con sus imágenes. La primera, a cargo de Darren Aronofsky, el creador de “Pi” y “Requiem por un sueño”. El director nos presenta la historia de un luchador de lucha libre americana tan en declive como su protagonista, un Mickey Rourke oxigenado y con unos labios bastante extraños. La cinta viene cargadita de premios y promete emoción y lágrimas a partes iguales.

Y por último, uno de los directores que más me interesan. David Ficher, el de “Seven”, el de “El club de la lucha”, el de “The game”, el de “Zodiac” (vaya curriculum), nos trae “The curious case of  Benjamin Butler”, una historia única, Burtoniana, épica, emocionante… estoy seguro de que será una de las grandes historias del 2009.

Y con esta amalgama de videos, me despido hasta el año que viene. Feliz entrada de año para todos los humanos… y un abucheo enorme para políticos, guerrilleros y demás humanoide sin corazón del planeta. Besitos.
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Thursday, December 25, 2008

BO NADAL

Aquí estamos. Época de buenos sentimientos, ñoñería máxima, subidón de azucar, comidas pantagruélicas, regalos dados y recibidos, gritos de niños, aglutinamiento en las calles, bicicletas recién estrenadas, carbón dulce, anuncios de perfumes, comercios abarrotados, visitas lejanas, reuniones bañadas en alcohol, carcajadas alejadas del trabajo, paisajes nostálgicos, vajillas de fiesta, colores chillones, promesas repetidas.

Un punto y seguido, una vuelta a empezar, un borrón y cuenta nueva, un instante para el cambio, para mejorar aquello que no nos gusta y asentar los puntos de los que nos sentimos orgullosos.

Días para soltar un “te quiero” sin sentir vergüenza, de abrazar, achuchar, magrear, besar, tocar, acariciar, mimar y sentirse mimado.

Soy así de ñoño, me gusta la navidad.

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Tuesday, December 23, 2008

APARECIDOS

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Parece que últimamente por aquí le empezamos a coger gusto a eso del terror. Balagueró y Plaza firman “REC” y consiguen una grandiosa obra que además es exportada a Usamérica, donde la copian plano a plano; Juan Antonio Bayona logra un taquillazo con “El orfanato”; Luiso Berdejo cruza el charco y ficha a Kevin Costner para rodar “The new daughter”, que aún está por venir; le dan un oscar honorífico a Jesús Franco… sí, parece que el miedito patrio está en boga.

Aún así, parece q los distribuidores no se enteran mucho de qué va el juego. Alguien dijo alguna vez – no recuerdo quién – que el cine está en manos de gente a la que no le gusta el cine. Cada vez estoy más convencido de esta afirmación, viendo cómo tratan a ciertas cintas. Hace poco, “JCVD”, película de la que todo el mundo habla maravillas y que ha descubierto a Jean-Claude Van Damme como un buen actor – eso dicen, prometo que no he bebido – se estrenó en Madrid en tan sólo un cine y duró una semana. Podríamos achacarlo a que se pensó que era algo demasiado minoritario como  para que mereciera la pena arriesgarse.

Pero ahora, se estrena “Aparecidos”, una cinta de suspense con gotas de terror, atacada con soltura por Paco Cabezas, un debutante que despunta maneras y con un par de actores jóvenes, Javier Pereira y Ruth Díaz, que no desentonan en absoluto. Una oportunidad para ir descubriendo nuevos valores a la vez que se pueden llenar salas, alejándonos de la clásica “película de la guerra civil con drama lacrimógeno”. ¿Y qué es lo que hacen? Pues la estrenan en 25 salas… en toda España, 7 de ellas de Madrid y 5 de Barcelona y en el caso de la capital, todas en cines fuera de la ciudad. Gran estrategia, plas plas plas.

¿Queréis algún dato de referencia? Para eso estamos, si no tenéis más que pedir. Por poner un ejemplo: “Ultimátum a la tierra”, que está esta semana en lo alto de las listas de recaudación y que casi todo el mundo pone a parir – yo no la he visto, así que no opinaré – es un remake usamericano de una película de 1951, con Jennifer Connelly y Keanu Reeves. Pues bien, se ha estrenado en 270 salas en todo el país, 42 de ellas en Madrid y 37 en Barcelona. ¿Os parece una pelea justa?

Bueno, ahora que ya me he desahogado y que llevo cuatro bonitos párrafos sin hablar apenas de la película en cuestión, me meto en harina.

Malena y Pablo son dos hermanos que se han plantado en Argentina para decidir si deben desconectar a su padre de las máquinas que le tienen atado a la vida y ultimar los detalles de la herencia. Para tomar esa decisión, Pablo necesita conocer algún retazo de la vida de un tipo que apenas ha conocido y para ello convence a su hermana para emprender un viaje en coche por la Tierra de Fuego en busca de sus raíces.

El descubrimiento de un sanguinario diario en el coche, que relata atroces muertes relacionadas con los desaparecidos en la dictadura argentina, provocará que un oscuro pasado se entrecruce con el presente, poniendo en peligro la vida de los hermanos, que deberán descubrir el enigma al que se enfrentan para salir indemnes.

Paco Cabezas construye una historia de suspense muy bien armada, que tiene la buena intención de no ser un espectáculo vacío, sino aportar un puntito de denuncia hacia un suceso execrable de la historia de Argentina. Al fin y al cabo, esto no es más que la excusa o el punto de partida para un producto de entretenimiento, pero ya es mucho más que la gran mayoría de los productos mainstream que nos llegan desde más allá de nuestras fronteras. Por si esto fuera poco, “Aparecidos” atrapa desde el primer momento, con secuencias que no abusan del susto fácil y se empeña en elaborar una buena historia, cuidando los personajes y estableciendo un universo con piezas que encajan de forma suave, sin estridencias.

Veremos si la película puede remontar el vuelo gracias al boca a boca y permite a este nuevo creador de historias empezar una exitosa carrera detrás del objetivo o la ceguera de los de la chistera y el puro convierte una gran cinta en un producto olvidado. Me gustaría confiar en lo primero, pero conociendo a mis vecinos…

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Thursday, December 18, 2008

MY BLUEBERRY NIGHTS

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“My blueberry nights” no es exactamente una película. Es una canción de blues tocada por un guitarrista virtuoso y sentido. Una historia pausada, cocinada a fuego muy lento, con notas cuidadosamente elegidas y algún que otro riff perfectamente engarzado. Pocos personajes, historias mínimas que intentan autopsiar el alma humana a través de vidas a medio construir y conversaciones al amparo de la oscuridad y el humo de un sucio local. Eso es el blues y el coreano Won Kar Wai ha sabido plasmarlo en imágenes.

Elizabeth se acaba de enterar de que su novio le está poniendo los tarros con bastante descaro. La única forma en la que encuentra consuelo al sentirse perdida y sin rumbo es delante de una tarta de arándanos, en las conversaciones nocturnas con Jeremy, un camarero inglés que regenta un pequeño local, que recuerda a todos sus clientes por lo que suelen tomar y guarda celosamente las historias rotas de un montón de gente en forma de llaves.

Elizabeth decide iniciar un viaje de costa a costa por toda Usamérica para encontrarse a sí misma y a través de trabajos de subsistencia conocerá más historias de desamor que la ayudarán a entenderse a ella misma y a encontrar una senda segura por la que continuar su vida.

Así asistirá a la historia de un policía profundamente enamorado de una mujer, cuyo amor se le deshace entre copa y copa como un hielo solitario mientras ella intenta huir de una prisión sin barrotes o la de una jugadora de cartas que cree conocer a sus adversarios y sin embargo se niega a mirar en su interior para conocerse a ella misma.

Historias muy pequeñas, desgranadas con el mimo con el que el bluesman tañe cada una de las notas de su guitarra, sintiendo como el sonido traslada cada uno de los sentimientos desde sus dedos al corazón del que escucha. No puede ser casualidad que el responsable de gran parte de la banda sonora sea Ry Cooder, un bluesman con experiencia en la tarea de complementar imágenes con música, o cantantes como Cat Power, una chica de voz rota y bañada en alcohol y canciones profundas y complejas.

Al servicio de las vidas que han salido de la cabeza del coreano, encontramos a una novata y a un puñado de grandísimos actores. Nora Jones, que se estrena de forma satisfactoria en la actuación y pone voz a un par de las canciones de la banda sonora, Jude Law, con su mirada pícara y su aire vulnerable, David Strathairn, un auténtico monstruo de la pantalla, capaz de expresar más tristeza en una sola mirada acuosa que muchos otros en todo un argumento con aire de Oscar, Rachel Weisz, con un papel que mezcla un halo de sofisticación con la amarillenta luz de una perdedora y Natalie Portman, que se viste con la apariencia de una niña que desea destacar en una vida de adultos o una adulta que intenta refugiarse en un juego mentiroso para seguir siendo niña.

Los colores cálidos y con grandes contrastes, las imágenes ralentizadas y el grano grueso de la fotografía permiten disfrutar de la forma cuando el fondo se toma una pausa y la historia toma el relevo cuando el continente se vuelve transparente, al igual que se alternan la guitarra y la voz en el lamento de una canción de blues.

Así que ya sabéis. Si disfrutáis con las canciones de B. B. King o Albert Johnson, con la triste melodía que cuenta la triste vida de un bluesman solitario, esta película es de las vuestras. Si sois de los que opináis que todas estas canciones suenan igual, ni lo intentéis, os aburriréis soberanamente.

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RIBADELAGO

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Un posteo breve para recomendar un gran post de un gran blog. El genial espacio de divulgación Historias con Historia ha investigado y convertido en texto e imágenes la tragedia del pueblo de Ribadelago, que ocurrió allá por 1959. Es un pueblo que se encuentra bastante cercano al mío y he estado cienes y cienes de veces en los alrededores, así que me ha hecho ilusión leerlo.

Aquí os dejo el enlace para que disfrutéis de él.

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Tuesday, December 16, 2008

QUANTUM OF SOLACE

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Lo confieso, me daba bastante pereza escribir mis impresiones sobre esta película. Y es q salí de ella de la misma forma que entré, sin que me hubiese aportado nada más que algunos pedazos de diversión aislados. No es que me aburriera, de hecho salí de la sala sin la impresión de que se me hubiera hecho demasiado larga, pero han pasado los días, rebusco hacia atrás y no encuentro nada. Ninguna secuencia memorable, ninguna frase digna de recordar. De hecho, voy a tener serios problemas en contaros de qué iba.

A ver, pues la cosa va de Bond, James Bond… que ni siquiera, que ahora sólo es James Bond, sin la redundancia, sin los gadgets, sin su ironía británica. Desde que han plantado a Daniel “Morritos” Craig el smoking de 007, el personaje ha cambiado hacia un ser más humano, más despiadado, más vengativo y mucho menos gracioso y elegante. Todo eso sigue sin cuadrarme, me da la impresión de haberme equivocado de sala y la sensación no me gusta.

Además, todo aquel que no haya visto la anterior entrega del superespía, que se olvide de pillar todo el argumento. Porque todo arranca donde finalizó el primer episodio de la era Craig, con un Bond enrabietado por la traición del amor de su vida, con ganas de arremeter contra todos los que le han inflingido dolor, desobedeciendo los mandatos de M.

Esta búsqueda le lleva de cabeza a un magnate francés, Dominic Greene, un tipo sin escrúpulos capaz de jugar al Risk haciendo y deshaciendo gobiernos a su conveniencia, capaz de utilizar a los que están a su alrededor en su beneficio. Vamos, el típico malo, bien interpretado por Mathieu Amalric.

No puede faltar tampoco el personaje femenino, con su propio camino de vendetta, dura y combativa como mandan los cánones de las últimas películas de acción pero con un personaje tan plano como el resto de los de la película, incluido el de nuestro Fernando Guillén Cuervo, un militar con acento latino, diente de oro y menos de cinco minutos en pantalla.

Así, entre carreras y explosiones, entre chicas Bond y algún pequeño guiño a las películas antiguas del personaje, la película se va destilando como un buen producto de acción, pero incapaz de emocionarme. No me identifico con el nuevo 007 porque sus historias, sus odios y sus poses no me acaban de ganar. Porque el agente con licencia para matar con el que crecí es otro y éste no me resulta simpático.

La pregunta es, ¿mi mitomanía me permitirá no ir a la siguiente aventura de James Bond? No apostaría mi Aston Martin alegremente.

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Thursday, December 11, 2008

BOLT

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La sombra de las camisas hawaianas de John Lasseter es alargada. Tanto que, viendo que Pixar revolucionaba la animación mundial de forma tan sólida y aplastante, los de Disney, tras no dejar escapar la gallina de los huevos de oro comprando la compañía del flexo, propusieron al niño grande que se ocupara de enderezar el legado de tito Walt. Lasseter no se lo ha pensado dos veces y los cambios se han notado a la primera de cambio.

Llegó, vio, no le gustó lo que vio y la montó. Cogió una película que ya se había empezado a hacer, cambió el guión, cambió el enfoque, provocó algún enfado y alguna dimisión en la empresa y consiguió algo que hacía mucho tiempo que no veíamos, una película animada de Disney que convenciera, hiciera reír y con la que no nos dieran ganas de mandar a los guionistas a una terapia con electroshock. ¿Estaremos ante el resurgir de la empresa?

Bolt se acerca en la concepción a las películas de Pixar, pero conserva ese aire infantil, ese estilo blandito y esa visión moralizante de los clásicos de Disney. Está más dirigida a los espectadores más pequeños de la familia, con su secundario cómico y loco, su protagonista heróico y su moraleja final bien clara, para que no haya despistes.

Bolt es un perro mutado genéticamente, capaz de correr a tropecientasmil zancadas por segundo, con una fuerza descomunal, rayos láser en los ojos y un ladrido destructor que puede acabar con un ejército entero en menos que maúlla un gato… o eso es lo que él cree. En realidad, como el Truman de “El show de Idem”, vive en un mundo irreal, engañado para que su interpretación canina sea lo más real posible.

Así que se ha creído su condición de superperro y vive pendiente de que a su dueña, una niña actriz explotada por un agente sin escrúpulos (aquí igual he redundado un poco), no la toque ni un pelo el malvado Ojoverde, el malo maloso de la serie. Así que cuando, al estilo de los seriales de Batman de los años 70, el capítulo acaba con el rapto de la niña, Bolt se escapa del set para rescatarla. El problema es que en el mundo real sus poderes no parecen funcionar.

La secuencia de arranque es espectacular, con un dechado de acción propia de los inicios de las películas de Bond, acción a raudales llena de detalles cómicos y gadgets que nos ponen sobre aviso de lo que es la realidad del can, para a continuación meternos de lleno en la verdadera aventura, en la que se introduce al resto de personajes, el hamster loco de admiración, la gata cínica y descreída y unas cuantas palomas descacharrantes.

Acción, momentos tristes y reconciliación emocionante, la fórmula mil y una veces utilizada por Disney pero llevada a buen puerto. Una crítica hacia la manipulación de los niños actores, hacia el abandono de las mascotas y el eterno canto a la amistad, puesta en grano gordo para que no se les escape a los infantes.

A ver si Disney sigue por el mismo camino y vuelve a tratar con dignidad la animación tradicional, que los gráficos por ordenador y los efectos 3D están muy bien, pero seguro que una historia de las de antes, con dibujos de los de antes harían saltar las lágrimas a más de un nostálgico. De momento lo van a intentar con “La princesa y la rana” con una protagonista negra. Veamos si les sigue saliendo bien la jugada.

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Posted by Heitor at 14:48:35 | Permalink | Comments (4)

Friday, December 5, 2008

2 AÑITOS

Pues sí, quien lo iba a decir. Primero que una persona tan inconstante como yo fuera capaz de mantener un blog tanto tiempo y segundo que me haya olvidado de su cumpleaños.

Pero el caso es que el mes pasado este microuniverso de películas, música y ralladas varias cumplió dos años, por lo que ya se levanta de vez en cuando para caminar, aunque a veces se caiga de culo, no da tanto la murga por las noches y le empiezan a salir los dientes.

Así que, merece un regalito por seguir creciendo tan sanote y rechoncho y qué mejor que un poco de musiquilla.

Os presento al último grupo que he descubierto, unos tipos que se hacen llamar “Kings of Leon”, con un discazo repleto de himnos para emocionar en concierto, como este “Use somebody” que aquí os dejo”.

¡Felicidades a mí!

Posted by Heitor at 09:34:14 | Permalink | Comments (8)

RED DE MENTIRAS

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Ridley Scott me ha dado sobradas muestras de que es un director capaz de mantenerme enganchado a sus películas. “Thelma y Louise”, “Alien”, “Blade runner” e incluso “Legend” – que a media humanidad le aburre soberanamente – lo han hecho, por eso ver su nombre en la cartelera sitúa al título que le anticipa como una opción probable.

Pues bien, después de “Red de Mentiras”, voy a tener que bajarle unos cuantos puntos de su crédito.

La película es un galimatías político de concepción bastante infantil al servicio de dos grandes actores que son lo único rescatable en un guión confuso, vacío de contenido y, lo que es peor, con ínfulas de denuncia social y de pepito grillo sabihondo. Un Mensaje que no llegó a calarme en ningún momento en medio de tanto personaje tópico y tanto diálogo pretendidamente profundo.

No sé si sabré explicar medianamente bien de qué va, pues me perdí continuamente entre los nombres y las relaciones que iban cambiando delante de mis ojos, pero básicamente el asunto trata sobre lo siguiente: Leo DiCaprio es un superagente destinado en algún punto de oriente medio investigando y haciendo… cosas buenas para su país, se supone. El problema es que está a las órdenes de un tipo que se mueve entre los despachos de las altas esferas usamericanas y dirige a su marioneta sin tener ni  puñetera idea de lo que realmente sucede lejos de su hogar, de las familias que se rompen por culpa de la guerra, de las vidas que se destrozan y del verdadero drama de una sociedad muy jodida.

El punto de partida, por lo tanto es bueno. Un agente que ha vivido media vida en medio de otra cultura, empapándose de sus costumbres, de su gente y de su idioma y que debe obedecer a un chupatintas sin otra visión que la miopía que le produce el mirar a través del prisma de un gobierno, con sus intereses políticos y monetarios.

Así, podemos ver a Leo intentando salvar su vida y no enmarañar más la inestable situación del país en el que se encuentra mientras recibe instrucciones de un Russell Crowe en bata que levanta o baja el pulgar mientras se zampa unos cereales cómodamente en el porche de su mansión, como si estuviera dando cuenta de monigotes en una PlayStation.

El problema viene a la hora de desarrollar esta historia, que así contada ocupa menos de medio folio. Es en ese momento cuando Scott se pierde entre tanta bala, tanta carrera, tanto personaje y tanto lío político que, con mi limitada capacidad de procesamiento neuronal, fui incapaz de seguir.

Por si toda esta tela de araña no fuera suficiente, para humanizar aún más el personaje de DiCaprio y diferenciarlo de su jefe sin corazón, se mete con calzador una historia romántica. Así podemos ver las diferencias culturales, que el chaval es un buenazo, que la chica es una luchadora, bla bla bla. Sin embargo, esta historia ni se desarrolla ni nos aporta nada más que una pausa antes de volver a disparar, correr, torturar, gritar…

La conclusión final es la de siempre. En las guerras pagan justos por pecadores, los gobiernos manipulan y conspiran independientemente del color de su bandera, la distancia y la comodidad de nuestra situación parece restar importancia a la injusticia y DiCaprio y Crowe son dos grandes actores capaces de sobresalir en casi cualquier desaguisado. Nada que no supiéramos antes de ver la película.

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Posted by Heitor at 09:08:38 | Permalink | No Comments »

Wednesday, December 3, 2008

LA OLA

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¿Puede en un país primermundista, desarrollado y moderno llegar a instalarse una dictadura? Tal idea se antoja harto complicada vista desde la cómoda atalaya que nos proporciona nuestro sofá, observando el mundo y arrugando la frente ante las barbaridades que la caja tonta nos muestra de países lejanos y que nada tienen que ver con nosotros.

¿Y si el país del que estamos hablando es Alemania, cuya memoria histórica reciente sacude sus conciencias, viéndose protagonistas de uno de los mayores genocidios que se han producido en la historia de la humanidad? Podríamos decir que es aún más difícil que se produzca, cuando hasta el más pasota de los púberes siente cierto remordimiento por el “III Reich”, como si hubieran nacido con un pecado original mucho más pesado que el haber dado buena cuenta de una manzana.

Rainer Wenger es un profesor atípico, más cercano a sus alumnos que muchos de sus compañeros, con menos masters que sus colegas y con una forma de vida menos cuadriculada. Cuando en un seminario de una semana se ve obligado a dar una visión sobre el concepto de la autarquía en vez de sobre la anarquía, como tenía preparado, se le ocurre una idea para hacer entender a sus alumnos la fascinación que puede proyectar un sistema de gobierno autoritario.

Desde esta premisa, Dennis Gandel, director y adaptador del guión a partir de la novela de Todd Strasser, que a su vez se basó en un caso real para escribirla, va diseccionando con pulso de cirujano, a través de las diversas personalidades de los alumnos, las razones de por qué un puñado de chavales normales, con la rebeldía que otorgan las hormonas en esa fase de su vida, pueden someterse a un lider, formar un grupo que discrimina lo diferente o aferrarse a una disciplina que ni sus padres ni sus profesores son capaces de conseguir.

Para ello, el guión focaliza en personalidades dispares para analizar cada una de sus circunstancias y ahí es donde radica la grandeza de la película, en hacer pensar todo el rato al espectador que lo que está sucediendo es posible. Todos los días observamos mayores o menores dosis de manipulación en los telediarios, conocemos a gente que ejerce un profundo magnetismo sobre los que les rodean, hay roles en el film que podemos identificar con figuras conocidas. La cercanía de los personajes es la que imprime un escalofriante deje de horror a la historia.

Un profesor anarquista que se ve deslumbrado por la erótica del poder, un chaval ignorado y ninguneado por su familia, sin amigos, que ve en su nuevo grupo la sensación de aceptación social que jamás ha tenido, la alumna empollona que es capaz de comportarse sin ataduras entre sus compañeros, el discriminado que de repente es tratado como un igual. Las ideologías se tornan en un gris común al verse inmersas en una comunidad sin distinciones, sin diferencias sociales, religiosas o monetarias.

La línea que separa las buenas ideas y las grandes intenciones de la estupidez y el sinsentido es muy fácil que se quiebre ante la manipulación del fuerte sobre el débil. En una situación de crisis, cuando las esperanzas están mermadas, cualquiera puede caer bajo el influjo de una figura con un discurso duro que signifique el cambio. La realidad es fácil de distorsionar y el maniqueísmo y la demagogia encuentran las condiciones ideales para crecer, reproducirse y sembrar el odio hacia lo diferente.

Una película que invita a la reflexión en cada frase, con un desarrollo que inicia un tour de force que no deja hasta su climax final. Una historia que deja un poso de inquietud acerca de las debilidades del ser humano y quizá un espejo hacia el futuro de lo que podría llegar a ocurrir en tiempos de crisis.

Por cierto, ¿crisis no es una palabra que se repite mucho últimamente?

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Posted by Heitor at 08:49:40 | Permalink | Comments (4)