Thursday, November 27, 2008

CENIZAS DEL CIELO

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De nuevo, me hallo en una de mis disquisiciones filosófico-pedantes que suelen provocar la inmediata detención de la lectura por parte del despistado visitante y la promesa – por suerte a menudo incumplida – de que no se volverá a pisar un blog de dimensiones tostoneras tan elevadas. ¿Qué es el cine? ¿De donde proviene su calidad? ¿Qué extraña alquimia provoca la simpatía del espectador? ¿De donde venimos, a donde vamos y donde paramos a echar un pis?

Hay veces en las que la excesiva ingesta de films nos nubla el buen gusto y tendemos a pensar que los prodigios técnicos, los planos complicados o un montaje ingenioso son partes esenciales. No nos olvidemos, es la historia la verdadera reina de la fiesta, el resto son trajes que la embellecen o la afean, pero como decía la señora Potts, la belleza está en el interior.

Voy aún más allá – sí, amigos, no os habéis librado aún – y pienso en qué conforma un buen argumento. ¿Una historia bigger than life? ¿Personajes trascendentes? ¿Un mundo capaz de teletransportar al espectador fuera de su vida cotidiana? Pues estas cuestiones son mucho más personales y tienen que ver con la psicología del que está atento a la pantalla. Sin embargo, si la historia va contigo, lo más probable es que te fijes menos en el papel de regalo en el que viene envuelta.

Por eso – ahora sí que entro al trapo, por fin – de vez en cuando aparece una historia sencilla, con personajes sencillos, medios sencillos y directa al mensaje con la que comulgas desde el primer momento. En mi caso, la denuncia sobre las barbaridades cometidas a favor del progreso y el desarrollo y en contra del planeta y aquellos que lo pueblan, y el sublime paisaje del norte de la península – momento morriñento – me ganaron desde el primer fotograma. Trama sencilla, gente sencilla y un problema complicado, buena fórmula.

En un pequeño pueblo asturiano vive Federico, obsesionado con la existencia de una central térmica muy antigua que cada día obsequia a toda la comarca con su dosis de polución concentrada. Hasta allí llega Ferguson, un escocés escritor de guías de viajes que, por casualidad tiene que pasar unos días en el pueblo hasta que puedan arreglar su vieja caravana.

Ferguson descubrirá la titánica lucha de Federico por conseguir el cierre de la central, los rechazos y alianzas que despierta en sus vecinos, las ilusiones y sueños de la pequeña comunidad y las paradojas y tremendos absurdos de las leyes ecológicas, donde es más punible arrancar un hierbajo protegido que asfixiar durante años a la gente a base de malos humos.

Una película pequeña sobre una idea tan enorme e inabarcable como es el espíritu humano, con sus vilezas y sus heroicidades, sus estupideces y los pequeños gestos capaces de mover montañas. ¿Es esta una historia épica? Quizá, aunque eso no quita para que sea algo que se vive todos los días, en todas las partes del mundo. La historia de los que no se conforman, de los que se resisten a ser pisoteados, de los que no tragan con la injusticia aunque ésta venga abalada por las leyes.

Un verdadero cuento de héroes.

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Monday, November 24, 2008

THE FALL, EL SUEÑO DE ALEXANDRIA

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Tenía grandes esperanzas depositadas en esta película, que ha tardado casi dos años a nuestras pantallas, después de que se erigiese triunfadora del festival de Sitges en el 2007. Su director de origen indio, el imaginativo Tarsem Singh, ya me había sorprendido con el mundo onírico que diseñó en “La celda”, lo que dejaba claro que la forma de la película iba a ser un gusto para los sentidos. La única duda era si encontraría una historia que se adaptase a su imaginería personal, que pudiese dar rienda suelta a su ornamentada visión estética sin que ésta se volviese el fin, sino que supusiese un certero medio de comunicación que enriqueciese en vez de ocultar carencias.

El resultado se me queda un poco a medias. Estéticamente está muy por encima de la media y aún así no llegó a sorprenderme salvajemente. Está bien, quizá parte de la culpa ha sido mía por establecer un listón demasiado alto. De todas formas, nada que reprochar a una fotografía magnífica, un impresionante vestuario sacado de la mente de un niño y personajes que podría haber firmado el mismísimo Michael Ende. Todo esto, en la parte de la historia referente al cuento… aunque, me estoy adelantando, quizá debería decir un poco de que va el asunto.

En los años 20, época en la que el cine aún gateaba aprendiendo a cada paso de la mano de maestros como Chaplin o Buster Keaton, un especialista es internado en un hospital después de una acción suicida, totalmente deprimido después de ver cómo el amor de su vida le abandona por el galante y chulesco protagonista de la película en la que participaba. Allí conocerá a Alexandria, una niña preguntona, curiosa y muy espabilada a la que le contará un cuento épico, reflejo de su oscuro estado de ánimo. El cuento evolucionará a través de los sentimientos del especialista, que aprenderá bastante a través de la inocente visión de la pequeña.

Como decía, la puesta en imágenes del cuento es un despliegue de color y buen gusto, pero, ¿está la historia a la altura de su envoltorio? Pues a mi modo de ver se encuentra algunos enteros por debajo. La trama avanza de forma lenta, deleitándose en imágenes de postal, alargando el metraje hasta el límite permisible. De hecho, me vi mucho más involucrado en el drama del especialista y las inquietudes de Alexandria que la fábula salida de la imaginación del protagonista, aunque ambas historias vayan entrecruzadas. De la misma forma que me pasó en “El laberinto del fauno”, me atrapa más el mundo real que el imaginario, incluso cuando en este caso la historia sea mucho menos trascendental que en la película de Guillermo del Toro.

Una gran baza para que los momentos en el hospital me atrapasen es la magnética personalidad de Alexandria, la niña protagonista, a la que dan ganas de apretar las mejillas como las abuelas y achucharla todo el rato. Una prodigiosa variedad de mohines y expresiones que acaban enamorando. Una demostración de que la sencillez es la clave para un gran trabajo actoral,  trabajo que se ve perfectamente acompañado por la sensibilidad de Lee Pace, protagonista de la película y de la última serie que he descubierto, la colorida y azucarada “Pushing Daisies” (traducida como “Criando malvas” en nuestro país), que por cierto, me encanta.

Por todo esto, “The fall” posee un gran número de cualidades que hacen de ella una muy buena elección en la cartelera tan floja que estamos teniendo este mes, pero me sorprende que se haya llevado el galardón a la mejor película de un festival tan variado como el de Sitges. Aún así, tengo la impresión de que ganará puntos si alguna vez le concedo un segundo visionado, cuando mis expectativas se adapten a su nivel real y pueda contemplar la historia de manera un poco más objetiva. El tiempo lo dirá.

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Sunday, November 16, 2008

CIUDAD DE DIOS

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A veces sucede. Es como cuando alguien encuentra una perla dentro de una ostra o un trébol de cuatro hojas. En este caso, el ávido buscador de buenas historias, abre la precintadísima caja de un DVD y se encuentra un tesoro. Un guión fantástico, personajes que convivirán en la memoria del espectador, junto con otros anteriormente recopilados, mucho tiempo y un estilo visual distinto que sirve de perfecto vehículo a lo que el director pretende transmitir. Por recomendación expresa de Carlos, he encontrado uno de esos tesoros. Viene de la mano del brasileño Fernando Meirelles, es un cofre repleto de sueños, traiciones, vidas que se tuercen, se enderezan o se truncan y un retrato profundamente sentido de una sociedad y se llama “Ciudad de Dios”.

Ciudad de Dios es una favela de Brasil donde sobrevive la clase más baja de la sociedad. El tráfico de drogas, los trapicheos, los atracos, las armas y las muertes violentas campan a sus anchas sin que la policía se atreva a intervenir. En este infierno terrestre crece Buscapé, un chaval con una conciencia que supera infinitamente la media de su barrio que intenta llegar a la vida adulta manteniéndose al margen de la delincuencia, algo bastante difícil cuando es prácticamente el único modelo en el que puedes fijarte a tu alrededor.

Buscapé quiere ser fotógrafo, probablemente porque su analítica mirada se detiene inquisitivamente en todo lo que le rodea, la belleza, la crueldad, la avaricia, la nobleza o la estupidez de cuanta gente se coloca delante de sus ojos. A través de su mirada y de su memoria, Buscapé nos guiará por la historia de su barrio, el ascenso y la caída de los diversos personajes que intentaron hacerse dueños de Ciudad de Dios, por las traiciones, las alianzas y los amores de seres humanos condenados a subsistir en un purgatorio enmarcado entre polvo y sol.

Me atrapan enseguida las historias de pandillas, pero se encuentran pocas tan bien puestas en imágenes como ésta y situadas en un universo tan auténtico e inhóspito. “Cuenta conmigo”, “Sleepers” o la increíble “Mystic river” también parten de un grupo reducido de personajes que asimilamos y hacemos nuestros desde el principio y sin embargo “Ciudad de Dios” consiguió meterme en ese paupérrimo universo como pocas películas consiguieron hacerlo.

Meirelles planta la cámara en medio del alma de cada personaje y deja que sean los protagonistas los que llevan la historia, casi como si estuviésemos viendo un documental y a pesar de todo, el montaje es excepcional. Prueba de ello es la fiesta de despedida de uno de los personajes, un batiburrillo de gente en una enorme extensión donde la cámara vaga de uno a otro lado uniendo los hilos de actuación de cada persona que participará en un desenlace fatal. Las imágenes se van acelerando a medida que se acercan al climax y nosotros nos vemos inmersos en esa caída sin frenos hasta que todo se resuelve entre imágenes estroboscópicas donde se adivina mucho más de lo que se ve. Una planificación de la secuencia sencillamente perfecta.

Pocas veces volveremos a encontrar tanta violencia y vileza narradas con una dosis tan elevada de ternura y mimo. Las paradojas de este estilo, del mismo modo que los tesoros escondidos, aparecen muy de cuando en cuando. No está mal el aprovecharlos.

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Tuesday, November 11, 2008

TRES DIBUS Y UN CÓMIC

Volvemos de nuevo, tras un montón de tiempo, a la sección de las películas que están por venir. Una pequeña selección totalmente subjetiva de films que se acercan a nuestras pantallas y que nos dejan algunas imágenes para que vayamos valorando, en algunos casos y que nos ponen los dientes muy largos en otros.

Como se acercan las navidades, época infantil donde las haya, traigo una remesa de apetitosos trailers de dibujos animados (aviso para navegantes: están todos en versión original, para quien no quiera perder el tiempo mientras carga para luego renegar en arameo), para los niños, la niña y los helados de piña, junto con la que probablemente sea la adaptación más esperada de un cómic. Comencemos.

Para empezar, la fábrica de fotocopias de Dreamworks, después de copiar el tema a Pixar en una peli de peces (“El espantatiburones” por “Buscando a Nemo”), una de ratones (“Ratonpolis” por “Ratatouille”), una de hormigas (“Antz” por “Bichos”) y una de robots (“Robots” por “Wall-e”), se dio cuenta de que aún les faltaba por fusilar el tema de “Monstruos S.A.”. Así que, no lo han dudado. Una vez más, a rebufo de la gran Pixar, llega “Monstruos vs. Aliens”. ¿Estará esta vez a la altura?

La universal, por su parte, nos trae un héroe que está a mitad de camino entre Mickey Mouse y Dumbo. Un ratón sin miedo que debe salvar a la princesa y, ya puestos, al reino de los humanos, de las malévolas intenciones de las ratas. Un caballero espadachín dispuesto a superar los más duros peligros para entrar en los anales de los libros de aventuras.

Pero si hay un estreno dibujil realmente esperado por el que escribe estas líneas, es el siguiente. Estáis cansados de escucharme babear cada vez que hablo de Pixar, la más fabulosa caja mágica de ideas que existe en el panorama de la animación actual. Una vez más, parece que van a conseguir superarse. Ni héroes de animales antropomorfos, ni aliens de millones de ojos ni aventuras submarinas. El nuevo héroe animado es… un jubilado, cascarrabias y con mucha decisión. Ahí es nada.

Y ya por último, la película que esperan millones de aficionados a las novelas gráficas en todo el mundo. Decían de un libro como “El perfume” que era imposible de adaptar a la pantalla grande, cuando llegó un tal Tom Twyker y demostró que en el mundo del celuloide no hay sueños irrealizables si se tiene talento. Zack Snyder cogió el cómic de “300″ y plantó una de las películas más revolucionarias al alcance de los espectadores. Ahora promete superarse con la adaptación de “Watchmen”, la novela gráfica más famosa de la historia. El que no la haya leído, aún está a tiempo antes de flipar con la película.

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Monday, November 10, 2008

LA COMEDIA DE LA VIDA

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Una vez más, se confirma que no soy un crítico. Puede que un “opinador”, como dice mi amigo Stipey, un tipo que plasma sus sensaciones tras observar, no analizar, una obra – no tiene por que ser solamente cinematográfica – o un bandarra que pierde el tiempo uniendo palabras con un mínimo de sentido. Lo que está claro, es que no soy un crítico, porque si no, no se explica que una película que ha obtenido un buen puñado de galardones internacionales en festivales como el de Chicago, el del cine sueco, el Fantasporto o el de Cannes, me haya parecido tan sosa, plana y aburrida.

La película es una suerte de tragicomedia en la que se plantean situaciones comunes y se las pasa por el tamiz del absurdo, intentando a partir de ellas llegar a conseguir sensaciones en el espectador, entre la tristeza y la carcajada. Si dejo esto así, podemos pensar en una mezcla entre los Monty Python, Mr. Bean y Woody Allen, pero tengamos en cuenta que esto no es el cine de un humorista, sino de un director sesudo y el tema no viene de las islas británicas, sino de la fría Suecia. Por lo tanto no hay rápidos e ingeniosos diálogos ni personajes entrando y saliendo de la escena, sino conversaciones repetitivas, monólogos pausados y encuadres fijos donde todo sucede a ritmo muy lento.

Y lento y tedioso es cómo me pareció que discurría el tiempo mientras contemplaba las idas y venidas de unos personajes muy singulares. En ningún momento me identifiqué con ninguna de las mini-historias de la película y en muy contadas ocasiones consiguió arrancarme una sonrisa (y eso que soy de risa más bien fácil). Será que la concepción de la comedia que tienen los suecos y la mía difieren un abismo.

Durante una hora y media escasa, contemplaremos escenas de la vida de una pareja bastante atípica y nihilista, de los miembros de una banda de música, de una adolescente enamorada de un guitarrista de un grupo de rock, de un hombre anodino con sueños extraños, de un psiquiatra disgustado con su trabajo… pero nada hay que me haya dejado poso. Una vez vista la película los personajes se diluyen, las situaciones se olvidan y todo queda en una nube gris que no tardará en desaparecer.

Roy Andersson, el director y guionista ha inventado un nuevo término para referirse a su cine. Él lo define como “trivialismo”, la capacidad a través de sus historias de partir de una situación cotidiana o trivial para llegar a abordar temas más profundos y filosóficos del ser humano. Debe ser que mi limitada y simplista concepción del mundo que nos rodea, no me permite encontrar la doble lectura que se esconde detrás del sueño de un tipo que se ve a sí mismo rodeado de una familia desconocida haciéndoles el truco del mantel para luego ser juzgado por duros jueces que beben cerveza. Le veo el mismo trasfondo filosófico que a un sketch de cruz y raya (dicho esto sin menospreciar ninguna de las dos cosas, que hay números del dúo cómico español que me han hecho mucha gracia).

En fin, que la mejor manera de averiguar si esto tiene trasfondo o hace gracia, es comprobarlo por uno mismo. Que no os condicione demasiado el que yo me tirase toda la película mirando con ojos incrédulos sin entender. En realidad tampoco los Monty Python me hacen demasiada gracia.

Posted by Heitor at 11:29:14 | Permalink | Comments (4)