INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA
Por fin llegamos a la última parte de la trilogía del arqueólogo aventurero, en donde el trío Spielberg – Lucas – Ford construyen una verdadera obra de arte del género de aventuras. La película más redonda hasta la fecha, un verdadero prodigio de acción y humor rodada casi como si de un cómic animado se tratase que engrandecería una historia que ya había sentado cátedra con las dos primeras. Pero vayamos por partes.
Todo podría haber sido muy diferente ya que la historia original que Lucas tenía pensada trataba sobre un castillo encantado. Afortunadamente para todos, Spielberg había presentado hacía nada “Poltergeist” y nadie quería repetir temática. Así que Lucas propuso una idea que ya había sacado a relucir anteriormente y se había echado abajo, una historia basada en el Santo Grial. Al principio la idea volvió a no tener una buena acogida, pero se le dio al barbudo productor la oportunidad de desarrollar un guión.
Por otra parte, Spielberg quería desarrollar la relación de Indy con su padre, un estudio del personaje que dio vida a este profesor universitario con aficiones de espía secreto. Así que hablando con Lucas llegaron a la conclusión de que existía un paralelismo entre las dos historias. En definitiva, la búsqueda del padre es la búsqueda del Grial.
Pensando en quien podría encarnar a la figura paterna de Indy a Spielberg solo se le ocurría una persona posible: James Bond, el único e inimitable Sean Connery. Así que se la jugaron y fueron en su busca. Otra vez nos podemos sentir afortunados ya que a Connery le encantó la historia y aceptó de inmediato.
Lucas seguía desarrollando la historia, cambiando enfoques y perfeccionando el guión, cuando se le ocurrió empezar la película con un Indy joven, un prólogo que mostrase el carácter aventurero del personaje desde su adolescencia, imprimiéndole mayor profundidad. Así que Harrison Ford propuso a River Phoenix, que ya había trabajado con él en “La costa de los mosquitos”. A Spielberg le encantó la idea y sin dudarlo lo contrataron. Así que River empezó a observar a Ford y a imitarle a sus espaldas provocando las carcajadas de todo el equipo.
En este prólogo asistimos al comienzo de algunas fobias del personaje, como su repulsión hacia las serpientes o alguna de sus características esenciales como su primera relación con el látigo enlazando esto con la cicatriz que Ford posee en el mentón (provocada por un accidente de tráfico cuando el actor era joven). Todo perfectamente hilado para el inicio más excitante de la trilogía que recupera el espíritu de “En busca del arca perdida”, así como dos personajes entrañables que habían fallado en la anterior, Sallah y Marcus Brody.
Para uno de los antagonistas de la película, el millonario Walter Donovan, se escogió al actor Julian Glover, que ya había conseguido un pequeño papel en “El imperio contraataca” (continúan las relaciones entre las dos trilogías) y había sido rechazado para un papel de un sargento alemán en la primera película de la saga. Por otra parte, el inestable personaje
femenino se lo ofrecieron a Alison Doody, una actriz irlandesa de 21 años, en el papel de una austríaca de 29 años, que daba perfecta en cámara, con un aire auténtico a años treinta, que tuvo que trabajar duramente para conseguir el acento austríaco que el papel requería y que en el primer día de rodaje se encontró en una de las últimas escenas rodeada por Harrison Ford, Sean Connery, Denholm Elliott y Steven Spielberg. Gran manera de quitarse los nervios para el resto del rodaje.
Evidentemente, en esta tercera película tenía que haber una continuación a las serpientes de la primera y los bichos de la segunda, y esta vez consisitió en ratas. El problema es que para contar con 10.000 ratas que no estén infectadas con alguna enfermedad hay que criarlas desde su nacimiento, así que eso es lo que hicieron para poder martirizar con algo a la nueva incorporación femenina del reparto. Esta vez no hubo ningún problema y Alison Doody aceptó la escena de buen grado.
Para que todo amante de los animales esté tranquilo hay que decir que en la escena donde se prende fuego a las catacumbas, todas las ratas inmoladas son mecánicas. Así que trazando un paralelismo con los dummies que caen del puente colgante en la segunda, en esta entrega se construyeron un montón de dummies roedores para la parte en la que Indy y la doctora Schneider escapan desde la tumba del caballero hasta una concurrida plaza veneciana.
En la escena en la que Indy pelea con el cabecilla del grupo que protege el Grial con la barca siendo destrozada por una hélice gigante, se construyó dicha hélice en un lago artificial en los estudios Elstree. La barca en la que van está sobre una cinta que la va llevando hacia la hélice y a medida que la popa se va convirtiendo en astillas se explosionan pequeñas cargas que acentúan la sensación de peligro. Es curioso saber cuales son los pequeños trucos que logran la magia del cine.
Al principio el personaje de Henry Jones Sr. estaba concebido como una especie de Yoda que guía a Indy durante la aventura, pero a Connery no le emocionaba un papel tan plano y con pocos matices. Fueron sus ideas las que dieron forma al padre de Indy, situándolo a la misma altura que el hijo, como el hecho de que tuviera una relación con la doctora Schneider o su cada vez mejor desenvoltura en la parte de acción de la película. Gracias a Connery se desarrolla de manera exponencial el componente humorístico del personaje convirtiéndolo en uno de los más queridos por el público.
Una vez finalizada la película se dieron cuenta de que había una notable carencia de acción así que fue en este punto cuando volvieron a rodar la espectacular persecución en moto entre Indy y su padre y los soldados nazis, en las afueras de San Francisco. Al final de ésta acaban en una de mis escenas preferidas, con más sabor a cómic de toda la película, la discusión entre padre e hijo delante de un imposible cartel, en medio de Austria que por un lado señala hacia Berlín y por el otro hacia Venecia. Una ocurrencia simplemente genial.
En la escena del zeppelín, que se supone que sucedía en invierno, con todo el pasaje cubierto por pieles y sombreros, en la conversación entre los dos Jones, Sean Connery decidió hacer la escena sin pantalones, ya que sudaba con mucha facilidad y así no tendrían que estar parando todo el rato. Así que Harrison Ford, tras asombrarse por la ocurrencia, decidió hacer lo mismo.
Otra gran escena es en la que, tras escapar de un par de bombarderos alemanes, un tercero baja hacia los protagonistas, que se encuentran expuestos en la playa. Así que el personaje de Connery toma las riendas, y emulando una cita de Carlomagno dirige a las gaviotas que se encuentran a lo largo de la playa contra el avión. El problema de todo esto es que es imposible domesticar a las gaviotas y éstas se negaban a obedecer las órdenes de rodaje. Así que las gaviotas que se ven paradas en la arena en un primer momento son todas falsas, mientras que cuando echan a volar se trata en realidad de palomas blancas, que sí se pueden adiestrar.
Para estas escenas de las gaviotas, así como la parte en la que Henry Jones Sr. y Marcus Brody son secuestrados por uno de los tanques alemanes e Indy y Sallah tratan de rescatarlos, se vinieron a rodar a España, concretamente a Almería, cuna de Spaghetti Westerns de toda la vida. En principio el plan de rodaje contemplaba que toda esta parte con el tanque duraría dos días y medio, que acabarían convirtiéndose en 10 debido a la cantidad de ideas y chistes que surgían. En todo este tiempo es curioso como nadie resultó herido (aquí parece que no siguieron la tradición de las otras dos películas), sobre todo sabiendo que Ford hizo la escena en la que queda colgado del cañón del tanque sin usar especialistas.
Otra de las maravillosas localizaciones que contribuyen a la magia de la película es el rodaje en Jordania, en el que todo el equipo estuvo como invitado durante 5 o seis días en el palacio del rey Hussein y la reina Noor. Además les permitieron rodar en Petra, la enorme pieza de arquitectura
esculpida en roca viva, en las paredes de un enorme cañón de arenisca. Por ese punto es por donde se accede a la morada del Grial y al gran momento de tensión dramática del film, cuando Indy debe poner a prueba sus creencias e intentar volver con el poder curativo del cáliz para poder sanar a su padre, moribundo en el suelo gracias a un disparo del malvado Walter Donovan.
En este momento es cuando entra en juego lo que se podría llamar el espíritu “Goonie”, un recorrido lleno de trampas en el que Indy debe dar unos cuantos saltos de fe, la fe de creer en el Grial, la fe de creer en la recuperación de la relación con su padre y el tremendo salto de fe literal que debe dar en la tercera de las tres pruebas, cuando debe saltar al vacío confiando en desafiar las leyes de la gravedad. Esta secuencia, en la que finalmente Indy se topa con un puente perfectamente disimulado con el entorno, fue uno de los mayores logro de la Industrial Light & Magic en esta película. Una escena que mantiene al público con el corazón en vilo para a continuación sorprenderle de una manera nunca vista anteriormente.
A continuación se llega al momento culmen en el que Donovan debe elegir cual es el cáliz que otorga la vida eterna observado por el tercero de los hermanos que sobrevivió para custodiar el tesoro, magníficamente interpretado por Robert Eddison, rematando la escena con la muerte del villano de una forma que recuerda bastante al final de “En busca del arca perdida”.
Finalmente viene la reconciliación entre padre e hijo, cuando el viejo Jones sostiene a Indy justo después de que éste perdiera a Elsa traicionada por su propia avaricia. En ese momento, en el que Indy está poseído por ese mismo sentimiento, su padre le llama Indiana por primera vez en toda la historia provocando que éste entienda por primera vez la verdadera naturaleza del Grial, una suerte de iluminación que pone un broche de oro a la película de acción perfecta.
Estas tres películas han creado un héroe de acción que vivirá eternamente en la imaginación de muchos de los de mi generación. Han creado una silueta que será reconocida de aquí en adelante como lo son la de Humphrey Bogart en “Casablanca”, la de Marilyn Monroe en “La tentación vive arriba”, la de Rita Hayworth en “Gilda” o la de Darth Vader en “La guerra de las galaxias”. Una trilogía casi perfecta que pronto verá su continuación con una nueva aventura, que ha empezado su rodaje hace nada y que esperemos que continúe con ese aire de teleserie antigua, con ese gusto por los efectos artesanales más que por los digitales y con esa mezcla de humor y acción que siempre la han caracterizado. Volveremos a ver juntos a Sallah, a Indy, a Marion Ravenwood y asistiremos a una nueva incorporación con el hijo de los dos últimos encarnado por el último descubrimiento en Hollywood, Shia LaBeouf.
Aquí remato mi interminable repaso por la trilogía, que ha sido posible gracias a que Magú me ha regalado el pack, que ahora ocupa un lugar de honor en mi dvdteca. Así que con esta última diarrea verbal, me tomo unas vacaciones durante Agosto y os veo de nuevo a todos los que queráis de vuelta en Septiembre, cuando traeré un buen puñado de críticas vistas en el calor del verano. ¡Buenas vacaciones para todo el mundo!

