LAS COLINAS TIENEN OJOS
Me estoy dando cuenta de que últimamente no estoy encontrando mucho tiempo, ni para escribir por aquí, ni para ver películas o buscar vídeos con el que rellenar neuronas. Este fin de semana he vuelto a Vigo para pasar un San Juan francamente divertido y reencontrarme con gente a la que ya tenía ganas de volver a ver y luego durante la semana el proyecto me ocupa bastante parte del día.
Aún así, hoy hemos sacado tiempo para ver tranquilos en casa, una película del año pasado, remake de otra de Wes Craven del año 77 (que aquí firma como guionista) y que ya dispone de secuela en nuestras pantallas. Es la sangrienta “Las colinas tienen ojos”.
La película trata de una familia que se decide a cruzar Usamérica en caravana aprovechando las bodas de plata de los progenitores. Así, dicha pareja, sus tres vástagos y el marido y la hija pequeña de una de ellas se internan en el desierto de Nuevo Méjico contra la voluntad de casi todos.
Así llegan a una extraña gasolinera donde el viejo y extraño dependiente les recomienda un atajo para llegar antes a la soleada California. Pero sabemos que los problemas empezarán enseguida, ya que un rótulo inicial nos ha informado de que en el área se han producido pruebas nucleares que han desencadenado mutaciones genéticas a un grupo de mineros muy cabreados con el mundo.
Así, casi desde el primer minuto y sin tregua, la pantalla se irá salpicando de todo tipo de sustancias viscosas, vísceras y miembros cercenados conformando un film puramente gore, con todo lo que esto significa: humor macabro y casquería a partes iguales.
La película está bien hecha, la trama mantiene al espectador entretenido y los actores están correctos, aunque realmente no aporta nada nuevo al género. Todo es esperado y ligeramente previsible en el clásico argumento en el que las muertes se van sucediendo una tras otra hasta que uno de los personajes toma las riendas de la situación sediento de venganza. Esto no quita para que, como ya he dicho, la factura sea más que correcta y se pueda pensar en su director Alexandre Aja como un valor a tener en cuenta en el futuro ya que dicen de él que posee una obra maestra del género con tan solo 28 años (y la cual aún no he visto, así que también habría que saber quién dice que es tan buena) llamada "Alta tensión" ("Haute tension").
En fin, que para una tarde de sábado tirado en el sofá (o de martes en este caso) cumple las expectativas.







