30/05/2007

TENDER SURRENDER

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Vamos con otro vídeo guitarrero y otro virtuoso de las 6 cuerdas (o más ya que ha diseñado eléctricas con siete cuerdas o tres mástiles), esta vez dedicado al tipo con más talento musical al oeste del río Tuela, el único capaz de desentrañar un solo de Brian May en una noche de botellón pero incapaz de tocar los típicos temas de campamento para que la peña se desgañite (según él). El único Críspulo de Castrelos, también conocido por Pepe o el Paulino.

El artista al que hoy hago mención no es otro que Steve Vai, uno de los dioses de la guitarra del mundo moderno, aclamado como el Paganini del rock. Uno de los compositores más atrevidos y revolucionarios, buscador incansable de nuevos sonidos, diseñador de nuevas guitarras o efectos y poseedor una técnica prodigiosa.

Nació en Nueva York en 1960 y empezó tomando clases de su gran amigo Joe Satriani (con el que luego organizaría las magníficas giras de conciertos denominadas G3, cada año junto con un guitarrista invitado distinto), para continuar su formación musical estudiando música clásica y jazz en la Berklee School of Music de Boston.

Fue integrante de la banda de Frank Zappa con tan solo 20 años, de Alcatrazz (llenando el hueco dejado por Yngwie Malmsteen), de la banda de David Lee Rooth (ex cantante de Van Halen) o de Whitesnake, para luego dedicarse a sacar álbumes en solitario, sin dejar nunca de colaborar en multitud de discos de otros artistas.

En el que es mi álbum preferido, el disco de tan solo 7 temas titulado “Alien love secrets” podemos encontrar la canción que titula este post. Un tema que demuestra muchos de los rasgos que definen a Vai, una velocidad asombrosa, una pureza increíble en los sonidos que consigue, una teatralización de la canción que consigue dotar de espectáculo sus actuaciones y la capacidad de mezclar varios estilos y sonidos en una misma canción.

En fin, intentar explicar una canción en términos racionales es casi imposible. Así que aquí os dejo a este genio haciendo de las suyas con un temazo como la copa de un pino.

alt : http://www.youtube.com/v/Pm3mo18ZuRI
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28/05/2007

PIRATAS DEL CARIBE: EN EL FIN DEL MUNDO

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¿Qué es lo que pasa últimamente en las superproducciones que los guionistas se dejan el cerebro en casa? Antes ibas a ver una peli del señor Jerry Bruckheimer y te esperabas que los efectos especiales y la épica inundaran la pantalla, pero con un mínimo de historia que encajase las imágenes. Últimamente parece que se gastan tanta pasta en contratar a los mejores creadores de efectos que se les olvida que alguien tiene que escribir la trama. Cuando una película da un vuelco a la taquilla prácticamente se asegura que también lo haga su posible secuela, o la secuela de su secuela, pero esto no debería provocar que pueda llegar a las pantallas sin un mínimo de calidad.

La tercera entrega de “Piratas del caribe” se supone que remata una trilogía. Como tal, lo normal es que se cierren preguntas planteadas y tramas abiertas en los dos capítulos anteriores, sobre todo si, como es el caso, los dos últimos se ruedan a la vez. Piratas, sin embargo, soluciona de un plumazo todo lo planteado anteriormente, de un modo apresurado y sin gracia para plantear en los primeros dos tercios de una película innecesariamente larga una trama totalmente nueva e insulsa que desemboca en una batalla final que, siendo lo mejor de la película, tiene detalles que inducen al sonrojo.

El imprevisible Jack Sparrow, del que nos habíamos enamorado en las dos entregas anteriores gracias a la genial invención de Johnny Depp, pasa a ser el protagonista absoluto, llegando a ratos a cansar ya que a algún lumbreras se le ocurrió que sería gracioso que Sparrow tuviera visiones de las diferentes personalidades de él mismo. La película está repleta de ideas propias de los dibujos animados como ésta y rara vez funcionan. Todo queda al final como una parodia que no viene a cuento en lo que se supone que es una película de aventuras.

Hay personajes que, o bien tienen un papel irrelevante (Chow Yun Fat tiene un personaje que nada o casi nada aporta a la trama, y no digamos la esperpéntica aparición de Keith Richards con una cara de palo que no puede con ella), o crece su papel en importancia pero hacia un sinsentido (la enigmática bruja que vemos al final de “El cofre del hombre muerto”) o se convierten en un chiste sin gracia (los soldados tontorrones de las dos primeras partes o el pirata del ojo de madera y su colega). El resto, simplemente, pierden gracia.

Además de todo esto hay que sumarle un final horrible, cursi, tonto y casposo que solo consigue arrancar risas del patio de butacas. Si después de todo esto, aún te quedan ganas de más, puedes retrasar tu salida del cine hasta después de los títulos de crédito, donde presenciarás el epílogo con el que ya te darán ganas de mandarle una carta a Gore Verbinski para reclamar los 7 euros de la entrada.

Paso de hablar de las actuaciones, porque realmente poco puede hacer un actor por mejorar semejante galimatías.

Por favor, que vuelva James Cameron o Steven Spielberg y me devuelva la fe en las superproducciones palomiteras, esas con las que sales del cine deseando ser un piloto espacial, o un Terminator de acero líquido, o un buscador de tesoros de sombrero polvoriento y látigo en ristre, o un trabajador de plataforma petrolífera enviado a una misión en el espacio.

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27/05/2007

LA FUENTE DE LA VIDA

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Como ya dije hace algunos días, después de haber disfrutado con la locura en blanco y negro de “Pi” y con el impacto visual y emocional de “Réquiem por un sueño”, me apetecía mucho comprobar si el director Darren Aronofsky seguía sorprendiéndome con su tercer largometraje, “La fuente de la vida”. Así que, a pesar de las demoledoras críticas que había cosechado la cinta, dado que había sucedido lo mismo con “Réquiem…” y crítica y un servidor no suelen coincidir muy a menudo, fui a verla antes de que desapareciera de la cartelera.

En este caso Aronofsky se pone profundo e investiga sobre el significado de la vida y la muerte, sobre la aceptación de nuestra propia mortalidad y sobre la pérdida de los seres queridos a través de una historia central y dos líneas argumentales paralelas mucho más metafóricas.

La historia principal trata sobre un médico investigador que trata desesperadamente de encontrar una cura para el cáncer antes de que su mujer muera precisamente por esta causa. El miedo de ella y, posteriormente, la aceptación de su destino, chocan frontalmente con la rabia y la negación de él ante el inminente final.

Mientras él encuentra un resquicio de esperanza cuando halla un compuesto obtenido a partir de un árbol milenario del Amazonas, ella le entrega un libro escrito de su puño y letra al que le falta tan solo el último capítulo y le pide que sea él quien lo escriba, cuando termine de leerlo. El argumento de este libro será otra de las historias desarrolladas y versa sobre la expedición de un soldado español que va en busca del árbol de la vida citado en el génesis, del que se cuenta que da la vida eterna.

Concatenada con estas dos historias, se encuentra una tercera, ésta ya tan metafórica y surrealista, que no se puede (o no se debe) explicar. Supongo que es la tercera y extraña historia la que hace que no sepa muy bien qué opinar de la película. O bien todo es tan profundo y revelador que yo en mi infinita ignorancia no he entendido de la misa a la media o por el contrario, el vistoso y colorido papel de regalo que conforman las ampulosas imágenes de Aronofsky contienen la nada más absoluta y una vacua filosofía de todo a 100.

Las interpretaciones de los dos actores, que aparecen en las tres historias, son desiguales. Por un lado, Hugh Jackman demuestra que puede traspasar su papel de Lobezno y ser creíble fuera de las películas de acción, pero Rachel Weisz, esposa del director, es un caso aparte. Cada plano suyo consigue emocionar, su voz adquiere matices totalmente distintos dependiendo de si desarrolla el papel de esposa del médico o el de reina de España, sus ojos cambian de expresión en cuestión de segundos. Estamos ante una actriz que mejora película a película con visos de convertirse en una de las más grandes.

El caso es que, aunque el director sigue asombrando en su estética, su tercer largometraje ya no me removió como lo hicieron los dos primeros. A estas alturas no puedo aún asegurar que no me gustase, pero desde luego no salí de la sala en absoluto emocionado.

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25/05/2007

SIR GREGORY HOUSE

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Aprovechando la noticia de que Hugh Laurie, el actor que interpreta al cínico doctor House, ha sido distinguido con la condecoración de caballero de la Orden del imperio británico, voy a hacer alusión a una serie que me enganchó desde el primer capítulo que vi: House.

Gregory House es un médico conocido tanto por su genio a la hora de desentrañar diagnósticos imposibles como por su descarnada franqueza a la hora de tratar con colegas y paientes y su obstinación y marcada superioridad que le hace estar por encima de reglas y convencionalismos. A lo largo de las tres temporadas que lleva la serie en antena hemos podido asistir a sus traumas, a sus rápidas, graciosas y brutales contestaciones y a la evolución de sus relaciones con los demás. Hemos sufrido con él el lacerante y crónico dolor de su pierna y su adicción a los calmantes. Es un médico que todos quisiéramos tener diagnosticando nuestras enfermedades pero con quien ninguno querríamos tratar y a la vez estamos deseando como adictos que suelte su siguiente bordería.

La serie funciona gracias al potente personaje central (de hecho lo que les pase a los demás es un poco secundario) y éste, a su vez, es tan atrayente gracias a la persona que lo interpreta, Hugh Laurie, un actor británico muy conocido en las islas, pero que hasta que llegó esta serie en el resto del mundo podía sonar por ser el padre de “Stuart Little” y poco más.

Pero la carrera de Hugh Laurie viene de lejos. En Cambridge, universidad donde realizó las carreras de Antropología y Arqueología, conoció a otros dos pesos pesados del panorama actoral inglés: Stephen Fry y Emma Thompson. Juntos estuvieron en el “Cambridge Footlights”, club del que salieron numerosos cómicos británicos, entre ellos la mayoría de los Monthy Python.

Fry y Laurie se hicieron inseparables, protagonizando juntos series de televisión como “The young ones”, junto a Emma Thompson, “Jeeves and Wooster” o el programa de sketches “A bit of Fry & Laurie”. También participaron en la película de Keneth Branagh “Los amigos de Peter”.

Además de su pasión por la actuación, Laurie puede presumir de contar con su única novela hasta la fecha, “Una noche de perros”, en la lista de best-sellers (también puede influir en esto el salir en la televisión, que la gente es muy así), de tocar varios instrumentos como el piano, la guitarra la batería o la harmónica (de hecho tiene un grupo junto con otros dos actores televisivos, James Denton, Mike en “Mujeres desesperadas” y Greg Grunberg, Weiss en “Alias”) o de ser un enamorado de las motos. Como anécdota, decir que la moto que monta en la serie “House” es suya y es una réplica de la que maneja su amigo Nicky Hayden.

Por último, y en honor a Celi, que es una enamorada del humor inglés, dejo por aquí algunos sketches que encontré de la serie que tiene con su colega Stephen Fry. A ver que os parecen.

alt : http://www.youtube.com/v/ZOi1Jj11fo4 alt : http://www.youtube.com/v/tYIUkElfJPA alt : http://www.youtube.com/v/WHEu1Z6600c
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24/05/2007

REQUIEM POR UN SUEÑO

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Se me quedó grabado el difícil nombre del director, Darren Aronofsky, cuando alguna persona humana (el que siempre me lleva a ver cosas raras, ¿verdad señor Ferreiro?) me propuso ir a ver, allá por el 98, una extraña película en blanco y negro que cosechaba buenas críticas por donde pasaba. La rareza se llamaba “Pi” y era una inquietante película que adentraba al espectador en la atormentada mente de un matemático obsesionado con dicho número. Salí de la sala impresionado por lo que acababa de ver, con una sensación que solo me provocan aquellas películas genuinamente diferentes, al estilo de “Cube”, “Saw” o “Seven”. Sabes que acabas de ver algo nuevo y que por lo tanto provoca sensaciones que nadie ha escarbado antes de esa forma, que si tiene éxito, será imitado hasta la saciedad.

He estado buscando durante bastante tiempo un estado de ánimo adecuado, que me permitiera ver el segundo largometraje del director antes de ver la que está ahora en las salas, “La fuente de la vida”. Tras ir posponiéndola interminablemente, al fin me he decidido. Para los que estén como yo, buscando el estado de ánimo, el consejo es que la cojan en medio de un subidón, de un estado de felicidad plena… porque la peli deja bastante tocado.

“Réquiem por un sueño” es una película de ilusiones frustradas, de las consecuencias de engancharse a una droga, ya sea la típica droga dura de la calle o bien unas simples pastillas adelgazantes. Trata de personas intentando evadirse de la cruda realidad en la que viven por medio de un placer efímero pero poderoso. De cómo las obsesiones o los sueños incumplidos pueden llevar inexorablemente al pozo más negro.

Aronofsky utiliza otra vez todo tipo de argucias visuales para transmitirnos la angustia de estar con el mono o en plena euforia. Pantallas divididas, imágenes a cámara rápida, imágenes a cámara lenta, secuencias oníricas, montajes de videoclip… todo esto la convierten en una película agobiante, que me ponía nervioso constantemente, con algunos planos en los que cuesta no apartar la vista de la pantalla. Un tratamiento duro, descarnado y visualmente impactante de un mundo lleno de desilusiones que golpea al espectador constantemente.

Nada es aquí amable, no hay un pequeño resquicio para la esperanza sino que retrata cruelmente un mundo jodido y paranoico, donde personas con buenos sentimientos y aspiraciones más o menos nobles, acaba viendo como todo su alrededor finaliza cubierto de desperdicios.

También contribuye al ambiente claustrofóbico la excelente banda sonora de Clint Mansell, con una potente melodía de violines, interpretada por “Kronos Quartet”, que se repite de diferentes formas y que se ha convertido en una pieza de culto. De hecho, dicho tema llamado “Lux Aeterna” se ha usado en diferentes trailers a partir de entonces, como los de “Sunshine”, “El código DaVinci” o “Perdidos” e incluso se llegó a grabar una modificación del mismo exclusivamente para el trailer de “El señor de los anillos: las dos torres” que fue titulado “Réquiem for a Tower”.

Los actores protagonistas están perfectos, perdidos en este complicado mundo. Jared Leto (“La habitación del pánico”), Jennifer Connelly (“Diamante de sangre”), Marlon Wayans (“Scary movie”) y muy especialmente Ellen Burstyn (“El exorcista”) en un soberbio papel que rompe el corazón por ser el más inocente.

En definitiva se trata de una película difícil de ver y a la vez imprescindible.

Os dejo con los dos temas que comenté. En primer lugar la versión original de “Lux Aeterna” que se puede escuchar en la película de Darren Aronofsky. A continuación, la versión que se grabó en exclusiva para el trailer del segundo episodio de “El señor de los anillos”, mucho más ampulosa y con unos grandilocuentes coros detrás. Seguro que cada uno escoge su preferida.


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23/05/2007

MONOLOGUISTAS EN CAMPAÑA

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Por fin he descubierto lo que pasa. Todo viene por la falta de ideas y lo que viene denominándose el fichaje estrella para solventar dicha escasez. Por un momento creía que el Partido Popular había entrado en una espiral de locura, o que se habían mordido la lengua y el veneno había pasado al cerebro, pero no se trata de eso. Todo se trata de una campaña electoral nueva, la del festival del humor. Han comprendido que en este país hay un nivel de risa deficitario y se han puesto manos a la obra. Aún no he averiguado si han fichado a los de “La hora chanante”, a los de “Los Simpsons” o a Sacha Baron Cohen (el de “Borat” y “Ali G.”) para que les escriba los discursos, pero en cuanto caes en que todo es humor absurdo, tiene su gracia.

Empecé a sospechar con las declaraciones del ex presidente Aznar. Fijándome bien comencé a verle una sonrisilla detrás del bigote que apenas daba en contener. El tío salió con el monólogo de “No confundamos alcohol en sangre con velocidad”. Hasta se dejó esa pinta de “cantautor conservador” para conseguir más hilaridad en el monólogo, porque pintarse la cara de colores, con una amplia sonrisa roja, le daba apuro y quedaba mal con el mostacho. “A mi nadie me tiene que decir lo que tengo que beber o comer antes de coger el coche” o “¿quién te dice a ti que quiero que conduzcas por mí?” (esto no está de forma textual, pero al ser monólogo de humor cada uno lo adapta a su estilo) eran las partes cumbres del monólogo, aunque le hubiesen quedado más graciosas agarrado a un botellín de Mahou, al estilo Quique Sanfrancisco. En cuanto le de unas lecciones, Aznar lo borda.

Hace poco escuché que Rita Barberá empezaba a sumar puntos en esto del humor. En medio de su discurso en Valencia soltó: “Zapatero, multiplícate por cero”. Aquí fue donde empecé a ver la mano de los guionistas de “Los Simpsons”. Además por allá han hecho una promoción de anuncio de navidad: “si nos das tus votos te traemos un circuito de formula 1”. Lo que no he visto en el discurso es si viene con las pilas incluidas o las tienes que comprar aparte.

Zaplana no podía ser menos. De todos es sabido su fino sentido del humor, su complicada ironía, su estilo tranquilo y es normal que pensara que le estaban quitando la fama de gracioso del partido. Así que se ha unido al festival con unas declaraciones sobre el juicio del 11M que vienen a decir: “El gobierno no quiere saber la verdad porque ha dejado que pruebas fundamentales se deteriorasen todos estos años”. Vamos, que no podemos relacionar el atentado con ETA porque alguien ha dejado unos CD’s al sol, o se han mojado las notitas que se pasaban los de la banda entre clase y clase en plan “a la salida del recreo quedamos pa robar los explosivos”.

Al alcalde de Xàtiva, una nueva promesa, el desternillante Alfonso Rus, lo han pillado en medio de un monólogo privado. Claro, el tío estaría ensayando y antes de que lo tuviera todo preparado, van y lo graban. No sé si era el texto definitivo, pero así solo ya tenía bastante gracia. Todo sembrado, sale en una grabación diciendo: “Dije: llevaré la playa a Xàtiva. Y se lo creyeron. Si yo mando, traigo la playa. Y va y se lo creen todos ¡Serán burros! Y me votaron”. Éste es de los mejores.

Pero Aznar, que últimamente debe andar más que de costumbre con la Botella, ha vuelto a contraatacar con un chascarrillo. “Cada voto que no vaya al PP será un voto para que ETA esté en las instituciones”, que traducido al lenguaje de la calle viene siendo “ote ote ote, etarra el que no bote… vien (o al revés)”. ¡Me parece que tenemos un ganador!

Al final estos tíos son unos cachondos. Si hasta me han dado ganas de votarles en las elecciones de Vigo, que me parece que en mi calle aún no han puesto palmeras. Por un momento me he preguntado si me apetecía un(a) Porro en mi ciudad, tirado en la playa, tranquilito, con el arrullo de las olas, al solete, pero al final he recordado las grandes enseñanzas de Coco: “Niños, las drogas son muy malas”.

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22/05/2007

STILL GOT THE BLUES

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Vayamos con el segundo capítulo de la saga abierta hace unos días sobre el mundo de la guitarra. He de decir antes que nada, que esto no pretende ser una lista de los mejores solos, ni de los mejores artistas, ni de nada parecido. No pretendo valorar unos por encima de otros y seguramente los aficionados a la música echarán en falta grandes guitarras que tendrían que haber estado o por el contrario se preguntarán como pueden aparecer ciertas otras. Como todo, esto es algo totalmente subjetivo y lo que irá apareciendo en esta sección se debe a mis limitados conocimientos musicales y a mis dudosos gustos.

Hoy le toca el turno a un músico tan idolatrado en ciertos ambientes como denostado en otros y a un tema que posee una gran carga sentimental para mí. Dicen que toda pareja tiene una canción que considera suya, cuyas notas traen a la mente bajo cualquier circunstancia un solo rostro. Yo tengo la suerte de compartir esta poderosa balada con influencias del blues con Magú y la verdad es que no tengo mucha idea de por qué ha llegado a ocupar tal honor. El primer regalo que le hice, antes aún de que saliéramos, fue una serie de recopilaciones musicales (ya sé que no soy nada original) y en uno de los discos venía este conocido tema, con uno de los solos de guitarra más inspirados y sentidos que se han escrito.

El portento que dio a luz esta melodía es Gary Moore, un gran guitarrista capaz de abarcar un sinfín de estilos, desde el Heavy metal en el que empezó, pasando por el Blues, el Jazz o la música celta.

Aunque es indiscutible que es un genio de las seis cuerdas, Moore es un tipo al que no pueden ni ver los puristas del Blues, ya que le achacan haberse subido al carro de este mundo en un momento en el que el Jazz gozaba de gran popularidad, desvirtuando el género con su guitarra distorsionada y a todo volumen, así como de haber conseguido grabar algunos temas con grandes leyendas como B.B. King o Albert King a golpe de talonario.

Sea como fuere, lo que no se le puede negar es una gran carrera jalonada de un montón de éxitos. Desde la creación de su primer grupo importante con 16 años, Skid Row, pasando por ser uno de los guitarristas de Thin Lizzy o su participación en el grupo G-Force hasta su carrera en solitario, este artista de Belfast nos ha dejado un buen puñado de canciones para el recuerdo. “Parisienne walkways”, “Empty rooms”, “After the war” o “Picture of the moon” son algunos de los ejemplos, pero hay muchas más.

Yo me quedo con este clásico moderno y aprovecho para desear a la abogada más hermosa que he visto nunca (seguida a una distancia prudencial por Portia de Rossi en Ally McBeal), con tres días de adelanto, un feliz enrollaniversario.

alt : http://www.youtube.com/v/i6IO5EN49hY
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21/05/2007

ZODIAC

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David Fincher tiene un estilo propio, reconocible y muy imitado. Lo tiene aún a pesar suyo, aún cuando intenta hacer una película diferente, académica y perfeccionista. Esta película era un reto para el director, que no se quiere quedar estancado. Pretendía hacer una disección de cirujano de un caso real, sin mancharse las manos y de un modo objetivo, pero el experimento no sale redondo.

La película trata sobre la investigación que la policía y los periódicos usamericanos hicieron sobre un asesino en serie que actuó en estados unidos a finales de los 60 y durante la década de los 70. El asesino se hacía llamar Zodiac y jugaba con sus perseguidores mandando notas encriptadas a los periódicos junto con pruebas evidentes de que él era el asesino, quedando por encima de los investigadores y generando una popularidad en torno a él que poco menos que desembocó en leyenda.

El hecho de que estamos asistiendo a una película diferente de este genio del cine se puede comprobar desde los títulos de crédito iniciales. En sus anteriores películas Fincher nos sumergía de lleno en la trama a través de unos títulos de crédito impactantes. En “Seven” asistíamos a unas imágenes desasosegantes y oscuras que trataban de mostrarnos el atormentado subconsciente del asesino. En “El club de la lucha” podíamos contemplar un asombroso plano secuencia que iba desde las alborotadas neuronas desde el protagonista hasta un primer plano de su rostro que nos indicaba el porqué de dicha actividad frenética. En “La habitación del pánico” se recreó la ciudad de Nueva York de forma virtual para conseguir otro magnífico inicio. Sin embargo, en “Zodiac” todo se vuelve más austero, sin prodigios tecnológicos, ni un comienzo vibrante. Tan solo se permite jugar un poco con el tema de los acertijos transformando los nombres de los actores, de forma casi imperceptible, en signos que van desapareciendo.

A continuación vamos asistiendo a la presentación de los personajes y el inicio de asesinatos por parte de Zodiac, en una primera parte de la película donde no encontramos un protagonista claro. A mi modo de ver, aquí Fincher peca de perfeccionista o de avaricioso. Intenta mostrarnos la historia tal y como fue, enseñándonos todos los pasos, todas las pistas, poniendo sobre la mesa toda la información disponible para que sepamos tanto como los personajes. Este planteamiento hace que esta primera larga mitad de la historia (la duración total es de 2 horas y 40 minutos) quede algo deslabazada, con demasiados saltos temporales muy seguidos, con una estructura un poco caótica, con demasiados personajes con el mismo peso y una cantidad de información abrumadora. Esto hizo que esta primera mitad me dejara un poco frío, casi como si hubiera asistido a un buen documental.

Todo se arregla superado el meridiano de la trama. El personaje principal queda focalizado en un brillante Jake Gyllenhaal (“Brokeback Mountain”) en el papel de un dibujante de un periódico obsesionado con el asesino. El ritmo de información que nos llega baja drásticamente a la vez que se eleva el interés por el desenlace. La cámara deja de estar alejada de la escena para pasar por fin a transmitir emociones. Llega el suspense, la empatía con el protagonista y las ganas por saber como acaba todo y es en esta parte cuando asistimos a la fuerza del director, donde nos recuerda más a aquellas películas que provocaron que nos uniéramos a la religión Fincheriana.

Los actores, por otra parte, están todos increíbles. Quizá esa es otra de las razones de que parezca todo tan real, de que nos creamos cada paso de la investigación y cada personaje. Junto con el mencionado Gyllenhaal nos encontramos con Robert Downey Jr. (“Chaplin”), inmenso como siempre en el papel de un autodestructivo periodista, con Mark Ruffalo (“Collateral”) en el del policía encargado del caso durante más tiempo (policía en el que se inspiró Steve McQueen para su creación del detective Bullit), Anthony Edwards (“Urgencias”) como su compañero en la investigación o Chloe Sevigny (“Kids”) como la compañera sentimental del dibujante.

Por último, tan solo comentar que a pesar de la forma tan aséptica de rodar esta peli, Fincher se sigue permitiendo algún que otro capricho visual. Un curioso plano de un taxi tomado desde arriba, perfectamente encuadrado en la pantalla (describirlo es complicado si no se ve), la construcción de un edificio a cámara ultra rápida para denotar el paso del tiempo o una impresionante vista aérea del puente de San Francisco, junto con un par de escenas más, nos indican que en el fondo este dire es como un niño. Le encanta sorprender y espero que lo siga haciendo durante mucho tiempo. Estoy seguro de que volverá a dejarnos con los ojos como platos, como lo hizo con “Seven” o “The game” cuando estemos con la guardia baja y menos nos lo esperemos. Mientras tanto, nos demuestra que puede ser tan clásico como el que más y seguir siendo él mismo.

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20/05/2007

UNA HISTORIA EN BICICLETA

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Acabo de poner fin estos días al último libro que me ha tenido entretenido. Un regalo que me hicieron Paula y Masé (gracias primillas, cada navidades os superáis) y que contaban que les había enganchado. La verdad es que no me extraña, porque la novela atrapa prácticamente desde la primera página gracias a la marcada personalidad del protagonista, una especie de Forrest Gump con nivel de inteligencia normal pero una mirada igual de cristalina sobre el mundo que le rodea.

Smithy Ide es un tipo de 43 años y 126 kilos que ha perdido toda ilusión, propósito o meta en la vida, malviviendo sólo, en un apartamento cutre entre sus vodkas con naranja, sus cervezas y sus cigarrillos. Pero un hecho dramático como es la muerte de sus padres en un accidente de tráfico y la revelación del trágico final que ha sufrido su hermana, desaparecida durante muchos años, activa algún interruptor en el fondo de su cerebro que le hace ponerse en marcha en su vieja bicicleta Raleigh en un viaje a través de los EEUU y de su propia memoria en busca de su verdadera identidad, perdida en algún lugar entre la adolescencia y la edad adulta.

En su largo viaje, a la vez que irá perdiendo kilos y ganando confianza y ganas de vivir se irá topando con gente muy variopinta, metiéndose en toda clase de situaciones, desde las más cómicas hasta otras emocionantes, tristes o reveladoras. Irá descubriendo la inmensa variedad de matices que es capaz de albergar el ser humano.

La novela está narrada en primera persona, en un lenguaje siempre acorde con los pensamientos ligeramente infantiles del protagonista. Así que nadie se espere una narración densa, ni un léxico abrumadoramente amplio, tan solo una especie de sencillo diario de un hombre normal plasmando, eso sí, acontecimientos capaces de tocar con facilidad la fibra sensible.

Es en definitiva el viaje interior (y exterior) de una persona perdida echándole los redaños necesarios para convertirse en quien siempre quiso ser, intentando encontrar los valores y las cualidades que más le definían en su infancia y que fue perdiendo a lo largo de una vida enmarcada por la falta de motivación. Un buen argumento para recapacitar sobre si nos agrada la persona en la que nos hemos convertido y en el valor necesario para cambiar lo que menos nos gusta de nosotros mismos.

Posted by Heitor at 18:40:35 | Permanent Link | Comments (4) |

19/05/2007

ADIVINA QUIEN VIENE ESTA NOCHE

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Tarde noche del fin de semana, lo que viene tocando últimamente (y de lo que me alegro un montón) es un poco de cine clásico. Tras un vistazo a la dvdteca, nos decidimos por una comedia de Stanley Kramer de 1967 con una pareja cuya presencia hace apetecible cualquier cinta. El no-matrimonio más estable del Hollywood clásico: Spencer Tracy y Katherine Hepburn. Aunque debo decir de antemano que no es mi preferida ya que se echan un poco de menos esas discusiones eternas y esa fina ironía de películas como “La costilla de Adán”. Ésta va por otros derroteros, quizá más reivindicativos, aunque tiene también sus momentos para la carcajada.

Una chica de 23 años vuelve de un viaje por Hawai a casa de sus padres con una gran noticia, ha conocido al hombre de sus sueños y va a casarse. Está segura de que sus padres se alegrarán enormemente por ella a pesar de una pequeña diferencia que la separa de su futuro marido: ella es blanca y él es negro.

Son otros tiempos (¿de verdad lo son?) y los negros no poseen todos los derechos de los que disponen los blancos, eso sin contar con como va a ser aceptado su hijo en la sociedad sin pertenecer a una raza ni a otra. Pero ella está convencida de que no va a haber ningún problema y de que sus padres, una pareja de liberales convencidos, tras el shock inicial, van a apoyarles absolutamente en todo.

Así tenemos una comedia prácticamente con un solo escenario, la casa del matrimonio, donde se irán juntando diversos personajes que irán cambiando de opinión, discutiendo con diálogos rápidos y ágiles y con situaciones verdaderamente curiosas, cada uno con sus ideales y sus preocupaciones. Los padres de ella, el cura amigo de la familia, la ayudante doméstica, también de color, convencida de que los negros deben ocupar su lugar sin intentar escalar en la sociedad y los padres de él, también impactados por la repentina noticia.

Todos los actores están realmente bien. Sidney Poitier hace el papel de futurible marido de la niña de una manera correcta. Cecill Kellaway fue nominado a los Oscar por el papel del cura, y resulta entrañable en ese papel del amigo amable y algo borrachín. Geniales los caretos que se gasta el padre de él, convencido de que le han metido en una encerrona e Isabel Sanford supone una carcajada por cada comentario que suelta en el papel de la gruñona “Tillie”, la empleada del hogar.

Pero los que están inconmensurables, como casi siempre por otra parte, son Tracy y Hepburn, ambos nominados, llevándose solo ella la estatuilla a casa. Esa sería la última película del actor antes de morir el mismo año de estreno, después de haber vivido una de las historias de amor más famosas, románticas y prohibidas de Hollywood. Spencer Tracy estaba casado, pero su condición de católico convencido le impedía divorciarse para vivir con el amor de su vida, Katherine Hepburn. Ella sobrellevó estoicamente y en un discreto segundo plano este amor tan mal visto. Cuentan que cuando Tracy murió, Katherine estaba con él. Después de llorarle, llamó a su mujer para que acudiera y avisara públicamente de la defunción y ella se fue, se echó a un lado rota de dolor para echarle de menos a solas.

Posted by Heitor at 12:14:52 | Permanent Link | Comments (7) |
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