EL NUMERO 23
Parece ser que el número 23 ha tenido una relevancia bastante grande tanto histórica como matemáticamente. Los amantes de las conspiraciones y los puzzles universales lo tienen en un puesto destacado, y esto le ha servido a Joel Schumacher para filmar la historia de una obsesión. Un thriller conspirativo que cuenta como un tipo normal empieza a sentirse demasiado identificado con el protagonista de un extraño libro que le regala su mujer. Las casualidades se suceden, todo en su vida empieza a cuadrar de una forma diabólica llevando al pobre padre de familia a caer dentro de una paranoia que le llevará a pensar si el destino puede convertirlo en un asesino.
La idea de partida es buena y hay partes de la película que llegan a enganchar tanto por su trama, como por su estética. Por un lado la historia de Walter Sparrow, el tipo antes mencionado, que cuenta cómo va cayendo en un oscuro pozo paranoico. Por otro lado la del protagonista del libro que está leyendo, el detective Fingerling, con una estética de comic oscuro muy acertada. El problema es que todo se va liando de tal manera que es casi imposible resolverlo de una manera acertada. Así que a medida que la cinta se iba acercando al final, me iba importando menos la vida de Walter.
Otra cuestión es preguntarse cuándo los elementos mágicos, extraños o sin explicación, funcionan en una historia. La verdad es que no tengo ni idea. Tim Burton lo consigue con bastante facilidad, pero sus películas ya sabemos por donde tiran, y ahí es fácil creerse todo. Aquí hay, por ejemplo, un perro que aparece continuamente y hace de dicho elemento casi sobrenatural. El problema es que, a mi modo de ver, lo hace de forma tan sujetada con pinzas, que no es ni creíble ni desasosegante, si no simplemente absurda.
Si la película va cayendo en interés, el final es de los peores que he visto últimamente. Discursos lacrimógenos, moralina, “happy ending” de la peor calaña… se juntan los peores tópicos de finales odiosos. Aún así, si no se espera demasiado de ella (y se obvia totalmente su final), la película es un correcto entretenimiento que se deja ver bastante bien.
Jim Carrey vuelve a hacer otro de sus papeles alejados de la comedia, pero esta vez no está tan resultón como pudo estarlo en “El show de Truman” o “Man on the moon”, aunque si correcto. Está acompañado de Virginia Madsen (“Firewall”), una gran actriz descubierta de forma algo tardía para el gran público, que consigue llenar los planos en los que sale, o Danny Huston (“Hijos de los hombres”) un secundario que empieza a ser habitual en las pantallas.
En fin, que una muy buena idea de partida da lugar a una película que se deja ver pero que da la sensación de que podía haber sido mucho mejor.
Para los amantes de las conspiraciones y las leyendas oscuras, os dejo algunos datos de dicho número 23:
- El genoma humano tiene 46 cromosomas, 23 de cada progenitor.
- La sangre tarda 23 segundos en recorrer el cuerpo humano.
- Existen 23 letras en el alfabeto latino.
- Julio Cesar fue apuñalado 23 veces cuando fue asesinado.
- El eje de la tierra está inclinado 23,5 grados.
- Los grandes maestros del temple eran 23
- Los antiguos calendarios egipcios y sumerios comienzan el 23 de Julio
- El Titanic se hundió la mañana del 15 de abril de 1912 (1+5+4+1+9+1+2=23)
- Los mayas creían que el mundo se acabaría el 23 de diciembre de 2012 (20+1+2=23)
- Existen 23 discos en la columna vertebral humana.
- Dos de los mejores jugadores de la NBA de la historia fueron: Michael Jordan (23) y Magic Johnson (32).
- Existen 23 definiciones en el Libro I de los Elementos de Euclides.
- 2! + 3! = 23
- La “partida inmortal” de ajedrez jugada por Anderssen y Kieseritzky duró solo 23 movimientos
- Según la teoría de biorritmos todo el mundo sigue un ciclo físico de 23 días.
- Si restamos 23 a 1023 conseguimos el número primo más grande de 23 dígitos.
- El 23 de octubre es el día del Mol. Los químicos lo celebran desde la 6:02 de la mañana hasta las 6:02 de la tarde en honor al número de Avogadro, que es aproximadamente 6,023 * 1023
Como diría Friker Jiménez… escalofriante, titotatin tatin tatin.

















