BRICK
¿Qué pasaría si cogiéramos a Humphrey Bogart, cambiáramos su gabardina y su sombrero por una cazadora y un pelo revuelto, su revolver por un teléfono móvil y lo metiéramos a estudiar en un instituto americano repleto de mafiosos barbilampiños, matones con pinta de raperos y mujeres/adolescentes fatales?
Pues eso mismo debió pensar Rian Johnson cuando comenzó a escribir esta densa película de cine negro ambientada entre clases y amores de quinceañeros construyendo una historia repleta de diálogos y con un protagonista, Joseph Gordon-Levitt (“10 razones para odiarte”, “Cosas de marcianos”), que no tiene nada que envidiar a aquel cine de gangsters, en blanco y negro del Hollywood de los años 40. Este estupendo actor de tan solo 26 años adapta un arquetipo de anti-héroe en la piel de un introvertido y solitario estudiante de instituto que investiga la muerte de su ex novia entre los bajos fondos de la sociedad estudiantil. Un tipo valiente, con un código de honor muy personal y una visible tristeza que carga sobre unos hombros caídos mientras camina con las manos embutidas en su eterna cazadora gris.
La película está magníficamente planeada para que podamos identificar los elementos básicos de una película de cine negro, si somos asiduas a ellas, y aún así todo resulte nuevo. En el devenir de la investigación, Brendan, nuestro particular detective, contará con la ayuda de un socio con pinta de chapón, se topará con una enigmática mujer fatal con carné de animadora, tendrá que vérselas con el guardaespaldas del capo de la droga y su deportivo macarra, se enfrentará a un jefazo del hampa con una cariñosa madre y deberá lidiar con una aspirante a actriz con unos curiosos gustos sexuales.
Los campos de fútbol americano se parecen a los campos de la Usamérica rural, donde cualquier cosa puede ocurrir, los edificios del instituto se acercan a los suburbios de San Francisco y una casa familiar se convierte bajo la batuta del director en la guarida de un cerebro del crimen. Todo esto bajo una minimalista banda sonora con tonos jazzistas que le confiere al film el ambiente más propicio.
El tono es pesimista y las secuencias de acción se cuentan con los dedos de una mano. No es una peli sobre esos detectives que siempre ganan las peleas y encuentran las pistas al primer vistazo sino esa clase de detective puteado, empujado contra su voluntad por un destino con malas pulgas, que se va acercando al otro lado del muro a base de cabezazos.
Quizá la nota negativa es la dificultad para seguir el hilo, que se desmadeja por medio de diálogos bastante crípticos y enmarañados. En muchos momentos de la película no sabemos a ciencia cierta de quién se está hablando o por qué ciertos personajes hacen lo que hacen. Pero en realidad nunca perdemos de vista el fin último del protagonista que es desvelar el misterio de una muerte.
En definitiva, un director treintañero, Rian Johnson y sobre todo un tremendo actor, Joseph Gordon-Levitt, muy a tener en cuenta de aquí en adelante. El primero prepara ya su segundo largo, “The brothers bloom” y el segundo lo tenemos por estas fechas en las carteleras con un thriller que en principio tiene muy buena pinta, “The lookout”.

Celi: gracias. A ver si convences a los de la tele que me contraten, aunque preferiría otro sitio antes que Telemadrid...
Angus: hombre, de 4 personas que la estábamos viendo dos se durmieron (también hay que decir que era la una de la madrugada) así que es cierto que es muy densa y no demasiado rápida. No serás el único a quien no le guste.
Saludos a todos. (Comment this)
No sé... es una idea.
Besos (Comment this)
Y en cuanto a le peli, me reitero en que es muy buena, quizás un poco lenta pero..¿qué peli de cine negro no lo es? hay que contar la historia poco a poco para mantener expectante al espectador no? (Comment this)
Celi: Gasset y yo... buen dúo, desbancaríamos a Cruz y Raya.
Un saludo. (Comment this)