ZODIAC
David Fincher tiene un estilo propio, reconocible y muy imitado. Lo tiene aún a pesar suyo, aún cuando intenta hacer una película diferente, académica y perfeccionista. Esta película era un reto para el director, que no se quiere quedar estancado. Pretendía hacer una disección de cirujano de un caso real, sin mancharse las manos y de un modo objetivo, pero el experimento no sale redondo.
La película trata sobre la investigación que la policía y los periódicos usamericanos hicieron sobre un asesino en serie que actuó en estados unidos a finales de los 60 y durante la década de los 70. El asesino se hacía llamar Zodiac y jugaba con sus perseguidores mandando notas encriptadas a los periódicos junto con pruebas evidentes de que él era el asesino, quedando por encima de los investigadores y generando una popularidad en torno a él que poco menos que desembocó en leyenda.
El hecho de que estamos asistiendo a una película diferente de este genio del cine se puede comprobar desde los títulos de crédito iniciales. En sus anteriores películas Fincher nos sumergía de lleno en la trama a través de unos títulos de crédito impactantes. En “Seven” asistíamos a unas imágenes desasosegantes y oscuras que trataban de mostrarnos el atormentado subconsciente del asesino. En “El club de la lucha” podíamos contemplar un asombroso plano secuencia que iba desde las alborotadas neuronas desde el protagonista hasta un primer plano de su rostro que nos indicaba el porqué de dicha actividad frenética. En “La habitación del pánico” se recreó la ciudad de Nueva York de forma virtual para conseguir otro magnífico inicio. Sin embargo, en “Zodiac” todo se vuelve más austero, sin prodigios tecnológicos, ni un comienzo vibrante. Tan solo se permite jugar un poco con el tema de los acertijos transformando los nombres de los actores, de forma casi imperceptible, en signos que van desapareciendo.
A continuación vamos asistiendo a la presentación de los personajes y el inicio de asesinatos por parte de Zodiac, en una primera parte de la película donde no encontramos un protagonista claro. A mi modo de ver, aquí Fincher peca de perfeccionista o de avaricioso. Intenta mostrarnos la historia tal y como fue, enseñándonos todos los pasos, todas las pistas, poniendo sobre la mesa toda la información disponible para que sepamos tanto como los personajes. Este planteamiento hace que esta primera larga mitad de la historia (la duración total es de 2 horas y 40 minutos) quede algo deslabazada, con demasiados saltos temporales muy seguidos, con una estructura un poco caótica, con demasiados personajes con el mismo peso y una cantidad de información abrumadora. Esto hizo que esta primera mitad me dejara un poco frío, casi como si hubiera asistido a un buen documental.
Todo se arregla superado el meridiano de la trama. El personaje principal queda focalizado en un brillante Jake Gyllenhaal (“Brokeback Mountain”) en el papel de un dibujante de un periódico obsesionado con el asesino. El ritmo de información que nos llega baja drásticamente a la vez que se eleva el interés por el desenlace. La cámara deja de estar alejada de la escena para pasar por fin a transmitir emociones. Llega el suspense, la empatía con el protagonista y las ganas por saber como acaba todo y es en esta parte cuando asistimos a la fuerza del director, donde nos recuerda más a aquellas películas que provocaron que nos uniéramos a la religión Fincheriana.
Los actores, por otra parte, están todos increíbles. Quizá esa es otra de las razones de que parezca todo tan real, de que nos creamos cada paso de la investigación y cada personaje. Junto con el mencionado Gyllenhaal nos encontramos con Robert Downey Jr. (“Chaplin”), inmenso como siempre en el papel de un autodestructivo periodista, con Mark Ruffalo (“Collateral”) en el del policía encargado del caso durante más tiempo (policía en el que se inspiró Steve McQueen para su creación del detective Bullit), Anthony Edwards (“Urgencias”) como su compañero en la investigación o Chloe Sevigny (“Kids”) como la compañera sentimental del dibujante.
Por último, tan solo comentar que a pesar de la forma tan aséptica de rodar esta peli, Fincher se sigue permitiendo algún que otro capricho visual. Un curioso plano de un taxi tomado desde arriba, perfectamente encuadrado en la pantalla (describirlo es complicado si no se ve), la construcción de un edificio a cámara ultra rápida para denotar el paso del tiempo o una impresionante vista aérea del puente de San Francisco, junto con un par de escenas más, nos indican que en el fondo este dire es como un niño. Le encanta sorprender y espero que lo siga haciendo durante mucho tiempo. Estoy seguro de que volverá a dejarnos con los ojos como platos, como lo hizo con “Seven” o “The game” cuando estemos con la guardia baja y menos nos lo esperemos. Mientras tanto, nos demuestra que puede ser tan clásico como el que más y seguir siendo él mismo.

La primera parte es muy farragosa. Demasiada información, demasiado salto, demasiadas escenas... Recordemos que esto es una peli. Y con dar a entender como opera el asesino creo que sería más que suficiente.
Las dos mitades están claramente diferenciadas. No solo por los 4 años que las separan, sino porque los personajes comienzan a desaparecer. Y ahí lo que nos cuenta cede parte de su completo portagonismo al comienzo para que observemos cómo lo cuenta (algo básico en toda la filmografía de Fincher). En ese momento, cuando ambas partes comienza a complementarse, la pelicula levanta el vuelo (aunque para mi no llega a entusiasmar) y asistimos con expectación a la resolución de la trama.
A nivel técnico poco se puede decir ya. Si diré que me gusta el color de la pelicula. Colores gastados, algo pasados que ayudan a que la ambientación de la pelicula esté muy conseguida (Comment this)
Aunque a Heitor ya le he adelantado la exclusiva esta tarde mediante una conversación telefónica, me arriesgo a decir por estos medios, que creo haber descubierto un pequeño fallo en la película.
Os comento,... Al comienzo de la película aparece un carro lleno de sobres y paquetes empujado por una persona. Dentro del carro en la parte superior izquierda, me pareció distinguir un paquete de la compañia FEDEX. Pues bien, el comienzo de la película data del año 1969, mientras que la compañia FEDEX no vió la luz por primera vez hasta el año 1973.
Si alguien va a ver la película despues de leer esto, agradeceria que me confirmarais si vosotros también veis el paquete o es cosa mia! xD (Comment this)
por lo que te leo a ti y en otros blogs, este es un acierto mas, dare debida cuenta luego de verla
saludos!!! (Comment this)
Budokan, Alfredo: Estáis como yo antes de verla, es decir, os encanta Fincher y las ganas de verla son enormes. Ya me contaréis si coincidis con la mayoría... y de paso igual podéis contestarle a Iván.
Iván: Muy bueno el detalle. Si tienes razón seguro que, con lo perfeccionista que es el dire, si se entera es capaz de volver a rodar esa parte!!
Magú: Yo creo que más bien no tenías el día. Demosle unos años y a ver si en una segunda revisión mejora la cosa.
Saludos a todos. (Comment this)
En todos los blogs que he visto y por vuestros comentarios, coincidis en algo: la duración extralarga de la película... Y lo malo no es eso sino que si se te hace larrrrrrga puede llegar a ser aburrida...
Ya os diré cuando la vea...
Saludos...
P.D.: Quintana, eres la leche..... Estaré atento a esos paquetes postales y como sea verdad te doy un 10 en detalles... ¡¡La leche!!... (Comment this)